Hoy me cruje el alma…

Hoy el día comenzaba triste, el 11 de marzo será un día triste para siempre en la memoria de nuestro país. Como bien os contaba esta mañana en mi página de Facebook, hoy iba en el metro y observaba a las personas. Observar a las personas en silencio es curioso, en el metro todo el mundo viaja solo y de vez en cuando observo y me pregunto, me imagino cómo serán sus vidas, me pregunto si serán felices o no. Es asombroso poder ver en la cara de un extraño su estado de ánimo, o quizás sólo el estado que aparenta tener, porque al final resulta que las apariencias son eso, apariencias.

Por las mañanas la gente va en silencio, cabizbaja, tienen sueño y sabes que la mayoría han madrugado por obligación, van a trabajar, van a clase, o quizás al médico… Casi todos van pegados al móvil, algunos sujetan libros y los leen, otros duermen. Algunos sonríen, otros visten mala cara desde bien temprano. Hoy observaba a la gente en el metro, mientras leía lo que la gente escribía en Twitter… Todos amanecíamos haciendo mención al 11 de marzo, a aquel 11M del que ya han pasado diez años. He levantado la cabeza y he vuelto a observar,  por un segundo he querido imaginar aquella mañana, a aquellas personas que madrugaban para ir a estudiar o para ir a trabajar, me he observado dentro de ese metro y he sabido que yo podría haber estado allí, como podrías haber estado tu, como podríamos haber estado todos. Y es que al final, de un modo u otro, todos estuvimos.

Hace diez años, en Madrid se vivió el mayor atentado terrorista de la historia de España. 192 muertos, 1.858 heridos… 2.050 familias destrozadas, amigos sin consuelo… Un país entero con el corazón roto, y el alma gritando de rabia. Hace diez años la violencia estuvo por encima de los ciudadanos, de las personas, de los que allí estaban y los que no… La irracionalidad se cargó de fuerza y el dolor penetró en nuestras vidas. Diez años después todos seguimos levantando la voz, haciendo ruido sobre esa impotencia que aún sentimos, diez años después seguimos deseando que aquello no fuese real, queriendo que no hubiesen motivos para estar recordando, para que haya imágenes, canciones o frases de ánimo sobre una tragedia que nos dejó rotos, sin aliento y sin palabras.

MADRID/ATENTADOS

He observado a la gente y por un segundo he querido imaginar aquella mañana, pero no he sido capaz de imaginar el dolor de las víctimas, de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos, de sus abuelos, de sus parejas, de sus primos, de sus tíos, de sus vecinos, de sus compañeros, de sus profesores, de sus amigos… Y he querido gritar de rabia. ¿Qué derecho creen tener aquellos que arrancan vidas?

11M

La mañana ha pasado con calma, Madrid está llena de sol y las calles, aún con frío, invitan a la primavera, la gente sonríe, a pesar de los recuerdos y la rabia, parecía un día bueno…

Cuando he salido de trabajar he visto varias notificaciones en Twitter y no daba crédito a lo que leía. Parece que el 11 de marzo está condenado al dolor y las malas noticias.

Que la televisión apueste por la música siempre me va a parecer bien. Me gustan los programas dónde se valora la ilusión y el talento de las personas. La Voz ha sido uno de los programas de televisión de mayor éxito y audiencia de los últimos años, y su versión para niños era más que deseada. Desde que empezó La Voz Kids hace sólo unas semanas, he estado cada jueves pegada a la pantalla y mi Twitter es testigo de cómo me he emocionado en cada una de las galas… Los niños tienen esa inocencia que a los adultos nos falta, y algunos niños tienen ese arte que algunos adultos no tendremos nunca. En ese programa se ha visto un derroche de talento increíble, unas voces maravillosas y sobre todo se ha visto mucha ilusión, sonrisas sinceras y esfuerzos por demostrar que los sueños se pueden hacer realidad. Iraila nos enamoró con su incontrolable emoción cuando se puso a llorar al descubrir que los tres coaches (Rosario, Malú y David Bisbal) se habían dado la vuelta al escuchar su voz, deseando tenerla en su equipo y poder trabajar con ella. Iraila demostraba ternura y desparpajo, y emocionada y fuerte, llena de vida, nos deleitó con una voz enorme en un cuerpo pequeñito interpretando a la perfección el Diamonds de Rihanna.

Iraila-queda-blanco-rompe-llorar-voz-kids

Iraila todavía no ha aparecido en las batallas de La Voz Kids, grabadas ya desde hace tiempo, y lamentablemente no podrá ver su actuación. El cáncer, con el que llevaba luchando desde hacía cuatro años, le ha vencido la batalla. Una batalla injusta, una batalla que no debería atreverse a luchar contra las personas y mucho menos contra los niños.

No se por qué, llevo todo el día pensando en Iraila, pensando lo injusta que es la vida, lo rápido que un día todo cambia, todo desaparece y todo acaba. He leído en varios artículos que sus padres han pedido que cualquier persona que quiera aportar flores o similar, lo hagan en forma de donativo a Aspanion, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de la Comunidad Valenciana. Se me ha encogido el pecho al leer su comunicado y que desde su inconsolable dolor pidan que la gente ayude cuando quienes deben ayudar, amigos míos, son los que nos representan y gobiernan, pero por segundos se me había olvidado que son los mismos que nos han recortado la sanidad.

iraila_MDSIMA20140311_0088_35

Llevo todo el día pensando en Iraila y en niños enfermos de cáncer o cualquier otra enfermedad. LLevo todo el día pensando lo jodida e insoportable que se pone a veces la vida y la impotencia que me da. Llevo todo el día pensando el dolor de unas familias que no conozco y en un dolor que no soy capaz de imaginar. Iraila es la imagen de muchos niños que pierden esta injusta batalla, de muchos más que luchan contra una enfermedad que ha llegado sin preguntar, muchos niños que sólo saben luchar con su arma más poderosa: la sonrisa.

iraila_la_voz

Iraila, donde estés, canta bien fuerte, por todos los que hoy te echan de menos sin conocerte, y sobre todo canta por quienes te han querido y te han acompañado siempre…

actuacion-Iraila-Diamonds_MDSVID20140206_0041_17

Hoy me cruje el alma, amigos míos. Buenas noches,

Lorena.

Anuncios

Tu viniste, yo me voy.

Empezar las vacaciones siempre trae felicidad. Salir de la rutina es liberarse de muchos quebraderos de cabeza que inevitablemente forman parte del día a día.
Por unos días me alejo de la ciudad hechicera, de su ruido, sus luces, sus prisas y su vida. Y sonrio. No sonrío por alejarme, porque a penas la he dejado y ya la echo de menos. Sonrío por la paz que me produce ir a reencontrarme con los míos. Con la gente que conozco desde que mi memoria es capaz de alcanzar, por saborear durante unos días el dulce olor de mi casa o respirar el aroma de la comida de mi abuela. Esos son los pequeños detalles y las pequeñas cosas que a mi me dan la vida.

Te quería contar que me he acordado, de repente, de una columna de opinión que leí hace muchos años en El País. La escribía Susana Fortes y hablaba de los olores de su infancia, de su abuela y su casa.

Todos soñamos y muchos decidimos perseguir nuestros sueños, por eso nos alejamos de nuestras casas y nuestras familias, no es fácil, pero tomamos la decisión de no conformarnos, de buscar nuestra felicidad en otro lugar, lejos de quienes, al fin y al cabo, son las personas más importantes de nuestra vida. Y nos vamos. Y es entonces, cuando estás lejos, cuando te acuerdas de lo bonitas que son las calles de tu pueblo, de lo mucho que te gusta reír con tu familia o de lo bien que sabe la comida que menos te gustaba.
Recuerdo que leí aquella columna de Fortes cuando aún vivía en mi casa y aún no era consciente de lo mucho que se pueden llegar a echar de menos los olores del día a día. Y con el tiempo, aunque eres verdaderamente feliz luchando por lo que quieres y aquello a lo que aspiras, sabes que la felicidad en estado puro les pertenece a los que te arroparon siempre, desde que naciste. Las calles que te vieron crecer tienen el poder de enamorarte en la distancia como nunca fueron capaces de hacerlo y el lugar de donde vienes te hace saber que no debes olvidarlo. No debes olvidar nunca lo que fuiste, de dónde viniste, ni con quién estuviste.

Me quedo en silencio y sé que yo no estoy tan lejos. Y entonces se me encoge el corazón cuando pienso en esos miles de jóvenes que tienen que emigrar a otros países en busca de una, sólo una, simple oportunidad. Pienso en los miles de jóvenes de mi generación que tienen que “huir” a buscar un trabajo, a aprender un idioma, a empezar de cero, con títulos universitarios, con títulos de post grado, o simplemente con las ganas y la necesidad de tener un trabajo. Todo colgado a la espalda, con una maleta llena de sueños y nostalgia.

Se van del país que hasta hace unos años les brindaba becas y apostaba por ellos, les encendía la sonrisa y les decía que estudiasen y se formasen profesionalmente. Podrían comerse el mundo. Les decían, claro. Y en las palabras de quedaron las promesas y se ahogaron las esperanzas.

no-mas-recortes-en-la-educacion-leiamos
La realidad que nos bombardea no nos brinda una oportunidad. Y muchos se marchan con la ilusión de una nueva vida, otros lloran porque no tienen otra salida. Una vez leí en una red social que alguien decía: “Mar, tierra y aire, esas son las salidas tras acabar la universidad”. Y entonces siento mucha pena. Más que pena siento impotencia. Siento tristeza. Siento rabia ante un gobierno que me ahoga, que ahoga a una generación perfectamente preparada, formada, capacitada. Siento rabia ante un gobierno que está recortando mi sanidad, y por tanto mi vida, y también la tuya. Siento rabia ante un gobierno que recorta mi educación, y ante un gobierno al que pudre la corrupción.

Y al mismo tiempo que pienso en todos los que de van, pienso en todos los que un día vinieron. Gente que al igual que nosotros hacemos ahora, tuvo que dejar su familia, su país, su vida por buscar simplemente un trabajo, al que supuestamente todos tenemos derecho. Recuerdo a arquitectos trabajando de albañiles, o la historia de un médico que aquí trabajaba en la obra en pésimas condiciones. Pienso en la “grave enfermedad” que es la xenofobia, en el veneno de la gente que excluye socialmente a quienes vienen de cualquier otro rincón del mundo. En la irracionalidad de quienes de creen seres superiores por el color de su piel, o en la intolerancia de quien rechaza sin saber que quizás un día la vida dé un giro y las cosas se pongan del revés.

“Nihil novum sub sole” me enseñó mi profesor de latín. No hay nada nuevo bajo el sol. Y es que a muchos de les olvidó que la historia siempre se repite, que sus antepasados tuvieron que emigrar y que sus descendientes también lo harán.
Y en este contexto de xenofobia e injusticia social, quiero recomendarte un libro que leí en la facultad. Cabeza de turco, del periodista alemán Günter Walrraff.
En el libro se narra su propia experiencia, al hacerse pasar por un inmigrante turco, para tener acceso a los peores trabajos en la Alemania Occidental de la década de 1980.
Decidió investigar a fondo las calamidades que los inmigrantes soportan argumentando que “hay que enmascararse para desenmascarar a la sociedad”.

índice

Quizás a más de uno le vendría bien concienciarse a través de estas páginas. Y a todos los demás, a los que sienten pena por los que deben irse y por los que tuvieron que venir, que por suerte somos la mayoría, estoy segura que os encogerá el corazón y tendréis más ganas que nunca de luchar contra la irracionalidad. Porque siempre, para entender cualquier situación, debemos ponernos en el lugar de los demás. Porque no somos tan distintos, porque al igual que tu viniste, yo me voy.

Ya veis que una no descansa ni si quiera en el momento de desconectar, pero la felicidad de volver a casa, aunque sólo sea por unos días, me ha hecho pensar en la tristeza de quienes no pueden hacerlo, ni saben cuando podrán.

Feliz martes, amigos.

Lorena.