El Rey León

¡Buenos días a todos! Un jueves con sabor a domingo, a sábado… Un jueves festivo, y a mí, como supongo que nos pasa a todos, los días festivos me encantan. Hoy vengo con un post cargado de unos temas que abrazan la actualidad desde hace unas semanas y que han cobrado protagonismo precisamente esta. Unos temas que a mí, me preocupan un poco.

No es que yo entienda mucho de fútbol, la verdad. No suelo ver partidos porque sí, pero cuando se trata de la selección, siempre que puedo lo veo. Claro que sí, ¿por qué no? El fútbol es un deporte que gusta a mucha gente y yo me alegro cuando el equipo que prefiero que gane gana un partido, me alegro cuando la selección gana un partido, pero no se me va la vida cuando no. Es un juego, es así. Unas veces se pierde, otras se gana. Ayer, tras el partido en el que la selección española fue eliminada del Mundial de Fútbol, aluciné con los comentarios de la gente en Twitter. Aluciné con los insultos, la rabia y la frustración. Para empezar, las faltas de respeto por un partido de fútbol me parecen algo descabellado, y me dan pena aquellos que insultaban a unos jugadores que hace años les hicieron muy felices. Así de irracionales somos. Pero creedme que lo que más me sorprende es que a la mayoría de los ciudadanos sólo les preocupe esto.

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No puedo entender, ni podré entender jamás como la gente lucha incondicionalmente por defender a su equipo en un partido y como no lucha por defender sus derechos sociales, los de sus hijos, los de sus hermanos, los de sus padres, los de sus abuelos o los de sus amigos. Que el ambiente, el buen ambiente, que produce el fútbol es muy divertido, que no lo niego. Obviamente, me gusta ver un partido rodeada de mis amigos, entre cervezas, risas y buen rollo. De ahí, a que el fútbol sea mi máxima preocupación, con la que esta cayendo en mi país, dista muchísimo todo. Insisto, que no quiero que haya confusiones, no critico a los que disfrutan y viven este deporte, a los que lo aman con pasión como yo pueda amar la música o el cine, simplemente estoy diciendo que debemos ser un poco más racionales y coherentes y debemos empezar a asimilar que no podemos darle toda la importancia a un partido cuando a nuestro lado hay mucha gente pasando hambre. Somos egoístas por naturaleza porque somos seres humanos, ahí no hay tema de discusión, pero por favor, vamos a luchar y a dejarnos la vida por lo que realmente nos está pasando.

A mí me da pena que España haya sido eliminada del mundial, claro, pero lo que realmente me preocupa es que a los ancianos les quiten sus pensiones, me da pena que un español tenga que esperar la escalofriante cifra de 67 días de media  para ser atendido por un médico especialista, lo que me da pena es que este verano miles de niños de nuestro país no vayan a poder comer en condiciones porque acaba el curso escolar y cierran los comedores escolares (ya casi sociales), lo que me da pena es la gente que se queda sin casa porque los desahucian, lo que me da pena es que las mujeres no puedan elegir si quieren abortar o no, lo que me da pena es que nuestra población sea casi la única con pobreza infantil de toda Europa, lo que me da pena es que haya padres de familia que no puedan dar de comer a sus hijos, lo que me da pena es que miles y miles de jóvenes recién licenciados, preparados, y con una formación académica brillante se hayan tenido que ir fuera de su país, obligados, para poder tener una oportunidad de trabajo… Esas cosas, amigos míos, esa realidad que nos rodea día tras día, a la que a veces, por dolor, muchos deciden no mirar, esa realidad y esas cosas son las que me preocupan. Estas son las cosas que me duelen, que me hierven la sangre y me hacen morir de pena.

Por suerte, tengo un trabajo estable (no el trabajo de mi vida ni en lo que quiero trabajar, claro), y tengo un sueldo fijo cada mes, y me han hecho asumir que tengo que dar las gracias por tener trabajo, que es un derecho, y han confundido y nos han hecho confundir con un privilegio. Es absurdo repetir la impotencia que me produce la corrupción, los sueldos desorbitados de nuestros políticos, que no contentos con ello, roban y estafan. Pero por encima de todo esto, si no estoy dispuesta a algo, es a retroceder en el tiempo. No quiero recortes en nuestros derechos sociales, en nuestros derechos vitales. Ya está bien, hombre, ya está bien.

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No os imagináis cómo está el centro de Madrid desde hace días. Arreglo de calles, muchísimos policías vestidos de paisano, banderas por todos lados, medidas de seguridad extrema, un gasto que no quiero ni imaginar… Ayer intentaba explicarle a una chica extranjera que hoy el centro iba a estar lleno de gente porque se coronaba al príncipe, que pasaba a ser rey, ella me preguntó si eso era cada cierto tiempo y si lo habíamos elegido nosotros. Con mucha vergüenza le dije que no. Vamos a ver, os prometo que dentro de todo, Felipe y Letizia son personas que no me caen mal del todo, pero de ahí a que quiera que se me impongan como reyes, varía mucho todo.

Vivimos un momento histórico importante, una abdicación, una coronación, infantas que ya no serán nadie, reyes, príncipes y princesas… En el sigo XXI. ¿No os parece un poco medieval todo? Pero como yo, desde aquí, quiero respetar la opinión de todos, lo único que voy a defender es que, al menos, nos dejen elegir al pueblo. Vivimos en un país democrático y si somos mayores para votar unas cosas, digo yo que también lo somos para votar otras, no?

Tras 40 años de monarquía creo que todo ha cambiado. Los tiempos, la sociedad, las personas, las generaciones… Y creo que es el momento de poder tomar decisiones, al menos, tener el derecho a ello. Creo que si hubiese un referéndum seguiría habiendo monarquía, o quizás no, quizás hace unos cuantos años si, pero, ¿sabéis cuál es el problema ahora? Que la gente está cansada. La gente está pasándolo realmente mal. La gente no puede comer, no puede darle una vida digna a sus hijos, hay gente que vive en condiciones infrahumanas y que no tiene casi fuerzas ni ilusión, pregúntale a una de esas personas si está dispuesta a pagar la vida de los reyes, el colegio de sus hijas o la ropa que diseñan exclusivamente para ellas. Me muero de pena, os lo prometo.

El día que el rey hizo pública y oficial su abdicación y anunció que su hijo sería el próximo rey de España, esa misma tarde, miles de personas, en todas las grandes ciudades de nuestro país, se lanzaron a las calles, pidiendo un referéndum y haciendo fuerza sobre su derecho de poder elegir o no. Yo pensé en Letizia. Pensé en Letizia Ortiz como periodista, como ciudadana de a pié, como hasta hace unos años era, pensé en ella profesionalmente y pensé si de verdad no se le estaría encogiendo el corazón.

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El mundial de fútbol y la monarquía invaden nuestras noticias, los kioscos y las portadas de la prensa. Perdonadme si me preocupan más otras cosas que creo que deberían preocuparnos más a todos. Si nosotros tenemos una vida buena, un trabajo estable y no nos falta de nada, pensemos que a miles de personas, a nuestro lado, en nuestra misma calle y en nuestra misma ciudad,  les falta mucho y nada de lo que está pasando es justo.

Perdonadme los más monárquicos, pero yo no quiero una monarquía que se va de safari y mata elefantes por diversión, no quiero una monarquía manchada por la corrupción, no quiero una monarquía impuesta que lo primero que está recortando es la libertad de expresión.

Perdonadme los más monárquicos, pero a mí, si hay un rey que me produce ternura, amor y sonrisas es sólo el Rey León. 

Unknown

Feliz jueves, amigos.

Lorena.

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Gracias Gabo…

Sé que muchos esperabais que el siguiente post fuese la continuidad del relato que os dejé con el final a medias. Os prometo que la segunda parte de Por amor al arte llegará estos días, pero tras las vacaciones de Semana Santa y un intento fallido por desconectar del mundo, hoy debería dedicar unas humildes palabras a quien me regaló tantas palabras mágicas. Hoy te lo quería contar.

Estos días atrás a penas he estado mirando el móvil, no he visto las noticias en televisión ni un sólo día y no he leído los periódicos. Leía vuestras menciones en Twitter y poco más. La noche del jueves fue la única noche que sin saber muy bien por qué leí unos cuantos Tweets de todos aquellos a los que sigo… Tweets y RT… La noticia ya ocupaba todo el protagonismo en Twitter. No lo podía creer. Me crujió el alma.

Como bien os decía en mi página de Facebook, la vida está inevitablemente condenada a la muerte, pero cuando muere alguien tan grande entre millones y millones de personas… El corazón duele. Inevitablemente me acordé de José Luis Sampedro y ese post que les dedicaba a él y a su Vieja Sirena hace unos meses… Y otra vez la literatura llorando de rabia, y las letras gritando de dolor.

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Como a muchos los grandes, Amparo, mi profesora de literatura del instituto, se encargó de presentarmelo. El amor en los tiempos del cólera fue nuestro primer contacto, nuestras primeras caricias, mi amor incondicional por él, a primera vista. Aquella historia me enamoró por querer hacerla tan mía que quise compararla con un pequeño trozo de mi vida. En el protagonista, Florentino Ariza, enamorado toda su vida de la protagonista, vi un reflejo basado en la inocente y soñadora adolescencia de mi misma. Durante muchos años, le recordé esta historia a un chico que me había gustado desde siempre con el que durante muchos años soñé que me casaría. Con el tiempo, él se convirtió en mi amigo y pude explicarle cómo años atrás leyendo las palabras de García Márquez y una historia de amor que había costado más de 53 años para hacer feliz a su protagonista, había pensado en él y había sonreído al saber que nada es imposible y que el tiempo en el que estemos vivos será nuestra garantía para poder cumplir todo aquello que soñamos, sin importar el cómo y el cuándo. Quizás, simplemente por esto, aquella se convirtió en una de mis obras favoritas de todos los tiempos.

En mi primer año de universidad y con la moda aún creciente de celebrar el “amigo invisible” por Navidad, uno de mis profesores propuso hacer un amigo invisible en el que sólo se pudiesen regalar libros. A Ana, a quién por aquel entonces a penas conocía y con quien unos años después compartiría uno de los mejores viajes de mi vida, no dudé en regalarle un libro de uno de mis escritores favoritos y recuerdo que en la dedicatoria le puse que sólo esperaba que lo disfrutase tanto, como lo había disfrutado yo. La obra elegida fue Noticia de un secuestro.

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García Márquez es uno de esos escritores que forman el boom latinoamericano, uno de esos genios que han dedicado su vida al arte, a las letras y las palabras. Además de escritor, su vida ha tenido una larga trayectoria en el mundo del periodismo, aunque él estudiase derecho. Recuerdo cuando hace años se publicó aquella carta de despedida en la que sólo quería recalcar las cosas importantes de la vida y como mi amiga Norma me la envió en un e-mail para que me emocionase tanto como lo había hecho ella…

Yo, con una ideología bien lejana al catolicismo y a su iglesia, no dudé quien era el verdadero protagonista de este jueves santo que dejaba sin un brazo a la literatura contemporánea. Me emocioné de ver a tantísima gente citándole en las redes sociales y deseé que todos ellos le hubiesen leído, al menos, alguna vez. Me emocioné de ver a la literatura tan viva y saber que muchos genios fueron reconocidos también en vida. A García Márquez su Premio Nobel de Literatura en el año 1982 no le supuso el premio a una carrera literaria finalizada, el reconocimiento a un “ya está todo hecho”. Por el contrario, jamás dejó de escribir. Nos ha dejado una herencia literaria que viajará por los años, por los tiempos y las generaciones, y nosotros, estemos donde estemos, podremos contar, hasta que la vida nos lo permita, que estuvimos vivos en aquellos años en los que él todavía escribía historias, hacía reflexionar al mundo y creaba arte con sus libros y sus cuentos.

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En el año 2000, un año después de que le diagnosticaran un cáncer linfático que finalmente ha acabado con su vida, decía en una entrevista a El Tiempo en Bogotá:

Hace más de un año fui sometido a un tratamiento de tres meses contra un linfoma, y hoy me sorprendo yo mismo de la enorme lotería que ha sido ese tropiezo en mi vida. Por el temor de no tener tiempo para terminar los tres tomos de mis memorias y dos libros de cuentos que tenía a medias, reduje al mínimo las relaciones con mis amigos, desconecté el teléfono, cancelé los viajes y toda clase de compromisos pendientes y futuros, y me encerré a escribir todos los días sin interrupción desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde. Durante ese tiempo, ya sin medicinas de ninguna clase, mis relaciones con los médicos se redujeron a controles anuales y a una dieta sencilla para no pasarme de peso. Mientras tanto, regresé al periodismo, volví a mi vicio favorito de la música y me puse al día en mis lecturas atrasadas”

Escribió por pasión, por vocación y nos regaló al mundo entero miles de páginas llenas de sabiduría, verdad, crítica, vida, política y amor… Y yo sólo puedo estar agradecida.

Duele el corazón cuando del mundo desaparecen personas tan necesarias, tan sabias. Cruje el alma cuando un genio muere.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”

Entre otros, la crónica de una muerte anunciada nos parecerá cien años de soledad en las memorias de sus putas tristes

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GRACIAS GABO. 

Feliz lunes, amigos.

Lorena.

Los actores, ante todo, son personas.

¡Buenos días a todos! No sabéis la cantidad de veces que he apagado hoy el despertador, para no perder mi vieja costumbre de alargar al máximo mi estancia entre las sábanas… Pero bueno, por fin es miércoles, y los miércoles una se levanta de otro humor… Mañana ya es jueves, pasado viernes… ¡Madre mía! Si ya está ahí el fin de semana… Y así con la posterior queja de que el tiempo pasa demasiado deprisa, todos nos alegramos mucho de que la semana pase rápido y siempre nos alegramos de que sea miércoles. La mitad.

Como bien sabéis, el domingo por la noche se celebró la 28 edición de los Premios Goya, los premios más esperados y más prestigiosos de cine que se celebran en nuestro país. Desde muy pequeña me ha encantado ver esta gala… Desde siempre he sido una soñadora y creo que es innato que me emocione ver a la gente ser feliz y emocionarse, ser reconocida y poder hacer y trabajar en lo que realmente quiere. El otro día, viendo la gala, me sentía feliz. A pesar de las criticas a cómo se llevó la ceremonia, yo me quedo con lo esencial de ella, y es que se estaba premiando al cine de nuestro país. Se premiaba a todas esas personas que trabajan en el cine, a los que aparecen en la pantalla y a los que no, se premiaba la cultura, se premiaba el trabajo, y creo que no puede haber nada más bonito que el reconocimiento por un proyecto profesional. Yo quedé encantada con cada premio, con cada discurso, con cada una de las personas emocionadas. Sólo creo que faltó mucha gente, muchos actores que aunque no estuviesen nominados deberían haber sido invitados y haber estado sentados en esas butacas, apoyando su profesión y a sus compañeros… Porque , al fin y al cabo, la fiesta del cine también debe ser suya, ¿no?

Al día siguiente me encontré con varios comentarios en algunas redes sociales que me parecieron un poco chocantes y un poco fuera de lugar. No lo vi comentado por una sola persona, ni si quiera en una red social en concreto, y hoy te lo quería contar.

Las personas, a veces somos un poco más irracionales de lo que parecemos (sí, aún más) y tenemos esa mala costumbre de criticar a quienes no debemos y cuándo no debemos. De repente, me encontré con gente quejándose por los discursos de varios actores al recoger su premio… Gente que se quejaba de que unos actores, vestidos con trajes que valen miles de euros, estuviesen quejándose sobre el sistema político de nuestro país… Vamos a ver, ¿qué me he perdido yo aquí? ¿Por llevar un vestido caro no tienen derecho a quejarse sobre un gobierno que nos está recortando la vida a todos? Muchos de los que habéis puesto este tipo de comentarios, deberíais saber que, en la mayoría de los casos, son las propias firmas las que diseñan y ceden esos vestidos, exclusivamente para esa ceremonia, siendo conscientes de la repercusión mediática que tiene y siendo más que favorable la mención en los medios de comunicación para hacer la publicidad necesaria. No hay más. En el caso de quienes hayan pagado su vestido… Será porque su sueldo se lo ha permitido, y entonces, si tienen un sueldo elevado y pueden costearse un vestido caro, ¿dejan de ser ciudadanos como tu o como yo? Me parece que hay una confusión, y bastante grande.

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Deberíais saber que hace poco salió publicado un estudio en el que se anunciaba que tres de cada cuatro actores no pueden vivir de su profesión, el mismo estudio anunciaba que más de 7.900 actores españoles no pueden vivir de su profesión. Entonces, digo yo, los que tienen la suerte de poder hacerlo, ¿tendrán el derecho de quejarse y defender una profesión que se está viendo afectada por esta crisis al igual que todas las demás? Porque actores, amigos míos, no son sólo los que salen en la tele, como periodistas no son sólo las caras más conocidas de los telediarios. Hay miles de actores que han pasado años estudiando, que se pasan los días de casting en casting y buscando un trabajo como lo hace un albañil o un joven recién licenciado. Hay actores que han trabajado mucho y ahora llevan meses o incluso años sin encontrar trabajo. La interpretación es una profesión que llegada al punto de la televisión, o al nivel de todos los que forman las películas que estaban nominadas a los Goya, está muy bien pagada, pero no olvidéis, todos aquellos que habéis criticado, que es una profesión muy, muy inestable. Las películas no duran años, ni las series son eternas.

El problema radica, creo yo, en considerar rico a todo aquel que aparece al otro lado de la pantalla. Y aunque así sea, ricos y pobres, tontos y listos, siempre han habido en todos lados, tanto en la derecha como en la izquierda. Pero al final, los problemas sociales y económicos nos afectan a todos. Creo que es más que lógico y más que normal que emocionados al recoger sus premios, aprovechasen para lanzar mensajes de desacuerdo, de enfado, de rabia, contra unos políticos corruptos, contra un gobierno que recorta sanidad, educación y que ha subido el IVA al 21% haciendo que la cultura, indiscutiblemente necesaria, se convierta en un absoluto lujo. Se proyectan películas cada día en los cines de toda España, con las salas prácticamente vacías porque la gente no tiene dinero para pagar una entrada. ¿Aún creéis, de verdad, que no tenían derecho a quejarse? Los actores, señoras y señores, ante todo son ciudadanos, son personas como tu y como yo, a los que les preocupan las mismas cosas, a los que les preocupa tener un trabajo o no, y creéme que a muchos, en muchas ocasiones, también les preocupa cómo llegar a fin de mes. Hay actores que, por suerte, no paran de trabajar, y llegan a puntos inimaginables donde las campañas publicitarias luchan por tener sus caras, actores que  todo lo que tocan lo convierten en oro, pero amigos míos, eso sólo lo son unos pocos.

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No generalicemos, no seamos tan cobardes de criticar a personas que están reivindicando unos derechos que también nos pertenecen. No seamos tan cobardes de enfadarnos con quienes fueron la voz de miles de ciudadanos ante más de tres millones de espectadores. Porque a mí, sinceramente, me habría dolido mucho más que nadie se hubiese quejado, que todo se hubiese celebrado como si nada, como si en este país todo fuese maravilloso y como si el lujo y la alfombra roja fuesen lo que representa nuestra situación, eso es lo que me habría parecido lamentable, y por lo que yo hubiese sentido vergüenza. Gracias, mil gracias, a todos los actores que aprovecharon para quejarse, para demostrar que no somos tontos y que no estamos de acuerdo en cómo ni cuánto nos están manipulando. Gracias a todos aquellos que abuchearon al ministro Wert en los Premios Forqué, porque están jugando con nosotros, con nuestros trabajos, con nuestras familias y nuestras vidas. Y ya está bien, señores, ya está bien.

Cada premio me emocionó. Creo que nadie podrá olvidar a una emocionada Terele Pavez, premiada a sus 74 años y recibiendo los mayores aplausos de la noche. Javier Cámara, vencedor por fin tras seis nominaciones, Javier Pereira como actor relelación, Roberto Álamo o Natalia de Molina... Pero, sin duda, me quedo con dos discursos que me emocionaron mucho. Por un lado, el de Marian Alvárez, que emocionada y agradecida por el reconocimiento no se olvidó de hacer un guiño contra la nueva ley del aborto: “Quiero dedicarlo a todas las mujeres que pelean por nuestros derechos. No van a permitir que nada ni nadie decida por nosotras”. Por otro lado, David Trueba, gran triunfador de la noche por “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, hizo una mención muy emotiva a todos los periodistas que abren sus puertas para hacer entrevistas y mencionar cine, y no se olvidó de recordar a dos mujeres muy jóvenes y profesionales que nos han dejado hace poco, Concha García Campoy y Tatiana Sisquella. No se olvidó, tampoco, de mencionar la crisis y los problemas sociales que atravesamos.

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No podemos dejar de mencionar el maravilloso discurso que dio Enrique González Macho, presidente de la Academia del cine, quien para mí estuvo excelente.“La disminución de recaudación en cines debida a la pérdida de espectadores se estima en 102 millones de euros, lo que se traduce en que por cada euro que la Hacienda Pública ha recaudado a través del IVA, la Industria Cinematográfica ha perdido dos. A ver si así nos dejan en paz con lo de las subvenciones”, dijo.

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Los actores siempre me han caído bien. Ellos cuentan historias, como también las cuento yo, cada uno lo hacemos a nuestra manera, pero me gusta la gente que cuenta historias, me gusta mucho la gente que se dedica a algo relacionado con el arte y la cultura.

Tengo muchos amigos actores, amigos muy conocidos y otros que no lo son tanto, pero todos ellos son actores y aman su profesión por encima de todas las cosas. Una profesión que requiere sacrificio, entrega y mucha dedicación. Una profesión que no es fácil, un camino que no es sencillo, y una profesión que está siendo atacada como también lo está siendo la tuya. Una profesión poco segura, sin una estabilidad clara. Así que no  les critiquéis tanto por luchar por sus derechos, que no os importe tanto el hecho de que estaban enfundados en vestidos caros, la ocasión lo requería,  y tener en cuenta que ellos no son los que os roban a vosotros. No, no son ellos. Ellos son robados, como lo estás siendo tú. Así que por favor entender, de una vez, que los actores son ciudadanos como tú. Los actores, ante todo, son personas.

Feliz día, amigos.

Lorena.

Cuando lo pienso, me duele.

Siempre he sido un poco vampiro. Siempre he sido de escribir por las noches y dormir por el día, aunque últimamente hago más lo contrario, ¿me estaré haciendo mayor? Siempre he sido más de noche que de día, más de verano que de invierno, más de chocolate que de vainilla, más de playa que de montaña, más de salado que de dulce, más de alegrías que de penas, más de series que de programas.

Con el cambio de temperatura de las últimas semanas, estos días ha llegado a mí uno de esos resfriados tontos que te arrancan las fuerzas del cuerpo y la mente, te hacen permanecer inmóvil en el sofá, aferrarte a la manta y beber caldos para recuperar la vida. Y claro, tantas horas de sofá y manta van acompañadas de televisión. De verdad que soy más de series que de programas, pero ayer después de las noticias, empecé a ver un programa que me rompió el alma.

Espera, te he mentido.

Intento ser más de alegrías que de penas, pero no siempre lo consigo. Aún con mi positivismo, creo que suelo llorar una vez al día. Melodramática desde la cuna, y sensible desde antes de existir, siempre hay algo que me emociona y me hace llorar. Pero bueno, dicen que igual de sano es llorar que reír, así que por ahí me salvo. Lamentablemente, en este país, ver las noticias o los programas de televisión, muchas veces e inevitablemente, es sinónimo de llorar.

Hoy te quería contar que ayer lloré viendo un programa de televisión de esos en los que la gente con pocos recursos pide ayuda. Gente con pocos recursos. Son tantos y tantos ahora mismo… ¿Os acordáis cuándo veíamos galas de televisión para recaudar dinero para niños de países tercermundistas? ¿Os acordáis cuando era despectivo ser mileurista? Ahora se recauda dinero para niños españoles, y quien gana mil euros al mes debe dar gracias cada día.

Entre todos es un programa de la uno de TVE, y ayer lo vi por primera vez. Hoy debatía con unas amigas sobre ello, y algunas me decían que no soportaban la dosis de sensacionalismo que se inyecta cada día en programas así. Yo, lamentablemente, sólo pude llorar. Quizás porque no necesito encender la televisión para ver como gente a la que quiero no llega a fin de mes, es más, gente a la que quiero no sabe ni cómo empezar el mes. 400 euros para mantener una familia, y en algunos casos, ni si quiera eso. Pero ese programa me hizo ver como aún queda gente buena en este país… gente realmente buena. Hubieron personas que llamaron para donar 50 euros, una señora llegó a donar tres mil. Llamó mucha gente. Ofrecieron dinero, casas, incluso trabajo. Es lo único que piden la mayoría de estas familias. Trabajo. ¿No era esto un derecho? La mujer que pedía ayuda tenía 5 hijos, y la mayor sólo tenía nueve años. Muchas noches no podían cenar, y os juro que en ningún momento la vi perder la sonrisa. Entre lágrimas, pero con una sonrisa. Volvemos a lo de siempre, ¿en qué país vivimos? ¿Cómo podemos permitir que nuestros representantes vivan en el lujo mientras un país entero está sufriendo? ¿Cuántos padres lloran cada noche por qué no saben que le darán de comer al día siguiente a sus hijos?

A mi perdonadme, pero a veces, insisto, programas de este tipo son necesarios para saber que lo que está pasando es real. Tanto los corazones envenenados de los que roban, como los corazones rotos de los que lloran. Y claro, la gente no tiene dinero. Incluso la gente que trabaja, no puede llegar a fin de mes. Si no tienes dinero para llegar a fin de mes, ¿cómo vas a poder pagar 8 euros por una entrada de cine? 

Como muchos sabéis, estos últimos tres días se ha celebrado la Fiesta del Cine. Casi tres mil salas en toda España se han sumado a esta promoción en la que sólo debías registrarte para poder disfrutar del cine por 2,90 euros. La semana pasada entrevisté a varios actores y directores sobre ello, y todos coincidían en que es necesario bajar los precios. La gente no tiene dinero, y la gente no va al cine. Punto. ¿Qué ha pasado? Pues que las salas que hace unas semanas estaban vacías proyectando maravillas, se han vuelto a llenar de color, ilusión y sonrisas. Las redes sociales se han hecho eco de cómo las colas de los cines en toda España eran realmente desbordantes. Señores políticos, a ver si les queda claro… Que no es que a la gente no le guste ver películas en pantallas gigantes, con una calidad maravillosa y un sonido increíble, que no es que no nos guste sentarnos al lado de gente que no conocemos de absolutamente nada para compartir risas o lágrimas por una historia que estamos viendo, que no es que no queramos sentarnos en butacas y disfrutar de las películas… Que no, señores, que no, que se están confundiendo. Que resulta que la gente no va al cine porque no tiene dinero. Porque una familia que tiene varios hijos, no puede permitirse el lujo de pagar 8 euros por cada uno de ellos… Y el error está aquí, señores. En ese 21% que nos han implantado. Que el cine es cultura, y la cultura NO es un lujo, la cultura es necesaria para educarnos, para formarnos e incluso para ilusionarnos.

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Yo de pequeña iba mucho al cine. La primera película que recuerdo haber visto en el cine fue Milagro en la ciudad, pero seguro que ya había ido antes. Iba al cine muchos fines de semana… con mis primos, mis padres, mis tíos… era una niña y sentía esa magia. Era un plan perfecto y a todos nos encantaba. Los cines estaban llenos, y la gente sonreía. Ahora las salas están vacías, y para muchos, ver una película se ha convertido en un capricho que darse de vez en cuando. Y así vamos por mal camino… ¿No deben, de verdad, plantearse las cosas? ¿No es mejor llenar salas cada día por un precio más reducido, que tenerlas vacías? Ya que han decidido retroceder en tantas cosas esenciales, a ver si retroceden por algo que nos beneficie. Dejen de recortarnos la vida y apuesten por facilitarnosla, ya verán como eso también funciona, y seguirán durmiendo tan tranquilos. De verdad, que luchar por el bienestar social no es peligroso.

Hoy me voy a dormir un poco enfadada. Me enfado mucho, ¿no es verdad? Perdonadme. Pero es que cuando pienso en lo que nos estamos convirtiendo, me duele.

Buenas noches, amigos.

Lorena.

Dolor en nuestra historia.

Si hay algo que me produce una ternura infinita es la gente mayor. Los ancianos son para mí la sabiduría de la vida, la nobleza, las arrugas del tiempo, de las historias, la experiencia de los momentos… Y si hay algo que siempre me oprime el corazón y me parte el alma es ver a un anciano llorar. El otro día vi en televisión a un matrimonio de ancianos llorar mucho, y con ellos, al otro lado de la pantalla, lloré yo. Soñé con ellos durante toda la noche, y pensé en escribir sobre esto.

Hoy te quería contar que una vez, hace años, me robaron mi cámara de fotos del bolso mientras lo llevaba puesto, una persona que se pegó a mí, una persona a la que miré sin maldad y le sonreí. Cuando me di cuenta, lloré mucho. Lloré de rabia y de impotencia, lloré porque en esa cámara había más de mil fotos mías, de mis amigos, de mi familia, fotos y recuerdos que me pertenecían. Esa cámara era mía, y alguien porque sí me la había robado. Lloré porque no entendí qué derecho se tomaba la gente para robar cosas que no le pertenecen, sin saber el daño que pueden causar. Yo lloré por una cámara de fotos… ¿Qué deben sentir unos padres cuando les roban a su hijo?

El otro día vi en televisión a un matrimonio de ancianos llorar mucho. Ellos, habían estado décadas llevando flores a la tumba de su hijo, que murió a las pocas horas de nacer. Cuando en el cementerio se iban a construir nuevos nichos, el matrimonio decide desenterrar los restos del bebé para cambiarle de sitio. El ataúd, tan pequeño y arañado por el tiempo y la tristeza, estaba vacío. Habían estado durante décadas llevando flores a una tumba dónde nadie había sido enterrado. Su hijo era un niño robado. Ahora, entre lágrimas y a través del programa de televisión, decían que no descansarían hasta poder encontrarle… Se me partió el alma y deseé que me robasen mil cámaras si hacía falta.

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Me he puesto a buscar por internet para saber un poco más sobre estos casos que forman parte de la realidad de España. Muchos de vosotros, los conocéis a través de los medios de comunicación, algunos, quizás, conozcáis algún caso de alguien que haya vivido esto. Para los que me leéis desde otros países y no conocéis la historia os diré que todos los ancianos del mundo me producen ternura menos una mujer, Sor María. Esta señora ha protagonizado portadas de periódicos y noticias de televisión en los últimos años. Ella fue la encargada, con la ayuda de muchos, de robar durante décadas a bebés recién nacidos y venderlos a familias acomodadas de nuestro país. Esta señora murió hace unos meses, a los 88 años de edad, y creo que a nadie nos dio ninguna pena. O quizás sí, porque quizás debería haber seguido viva para pagar todo el daño que ha hecho a tantas y tantas familias.

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Tras la Guerra Civil Española y durante la dictadura, el régimen militar quitaba los bebés recién nacidos a madres republicanas para entregarlos a familias cristianas, para que éstos fuesen educados en la religión Católica. Como se explica en la página web de SOS Bebés Robados (www.sosbebesrobados.com), la asociación dedicada a buscar justicia por todas estas barbaridades, el psiquiatra español Vallejo-Nájera, afirmaba que existe un “gen rojoun gen, que podría ser aplacado o curado si desde el principio se segrega a aquellos que ya no tienen cura de los que todavía están por formar. Es decir, la separación de los hijos de los ‘rojos’ de sus progenitores”. El mismo, define a la mujer roja como una menor de edad, próxima al animalismo e incapaz de criar a su descendencia y recomienda una educación sexual, para poder hacer una limpieza o purificación psíquica a fondo, recomendando la separación del RN de la madre. Me da mucho miedo pensar que hayan existido y existan personas capaces de pensar y hablar así.

A partir de los años 50, se establece el sistema “bebé muerto”, en el que se le comunica a la madre que el recién nacido ha fallecido y es entregado a familias que pagan una generosa cantidad de dinero, adoptando de forma ilegal a su “hijo”. Finalizada la dictadura, y en plena democracia, la salvajada política pasa a ser una salvajada económica, y se trafica con bebés por puro negocio.

Ya en el año 1982, la revista Interviú publicaba un artículo destapando este caso con imágenes verdaderamente aterradoras de cadáveres de bebés congelados, que se utilizaban para enseñarlos a las madres en el caso de que tras anunciarles la muerte, insistiesen mucho en querer ver a su hijo. Se utilizaba el mismo cadáver varias veces, y la madre podía besar por última vez el cuerpo frío del que creía que era su hijo.

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Se calcula que han habido en España unos 300.000 niños que han sido separados de sus madres, cifra verdaderamente escalofriante. Clínicas privadas, hospitales, médicos y monjas entremezclados en una historia que bien podría haberse sacado de una película de terror.

Yo, que no soy muy afín a la religión católica, no me sorprendo en demasía que haya corrupción en ella, pero si es verdad que creo y confío en que existen muchas monjas y curas buenos, que hacen labores humanitarias por pura fe y bondad. En este caso, ver a Sor María vestida de monja me causaba verdaderos escalofríos. La historia seguiría siendo igual de dura si esto lo hubiese hecho el panadero de debajo de mi casa, pero cuando la iglesia, que predica unos valores humanos, al final coge esos valores y los acuchilla, traiciona y asesina pues impacta más, si cabe.

Sor María fue la única imputada en este caso, aunque se conoce de sobra que hay muchísimas más personas implicadas. La Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que si un imputado fallece y es el único acusado, se procede al archivo del caso.

Hace sólo un par de días, se emitía la primera parte de una TV MOVIE basada en el caso de niños robados, en Telecinco.Muchas veces, la realidad supera la ficción, pero quizás gracias a esta mini serie, muchos hemos sido realmente conscientes de la terrible situación que siguen viviendo, aún, miles de personas en nuestro país que buscan a un hijo, un hermano o unos padres de los que fueron separados.

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Dirigida por Salvador Cano, y cambiando nombres de médicos, monjas y víctimas, la serie ha conmovido a todo el país. Una espectacular Blanca Portillo interpretando a Sor Eulalia (Sor María) y un escalofriante Emilio Gutierrez que encarna el personaje que en la realidad correspondería al doctor Vela (Quién firmaba las defunciones de los bebés y negociaba también sus ilegales adopciones), dan vida a la parte más macabra de esta historia. Nadia de Santiago y Macarena García (espectaculares las dos) dan vida a Conchita y Violeta, dos jóvenes que en los años 70 pierden a sus bebés el mismo día que nacen en dos realidades distintas. La primera, es consciente de que su bebé está vivo y ha sido robado, mientras la segunda recibe la noticia de la muerte de su hijo. Adriana Ugarte ha sido para mí uno de los mejores papeles de la serie, desde la ternura y el sufrimiento, una joven de negocios, procedente de una adinerada familia madrileña empieza a sospechar que sus padres no son sus padres biológicos. No descansará hasta saber qué ocurrió cuando nació y hará todo lo posible por encontrar a su verdadera madre.

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Tras finalizar la serie cada noche (se ha emitido en dos partes), Telecinco  ha dedicado un programa especial dedicado a víctimas reales de estas historias. Algunos, felizmente, han visto sus tragedias terminar en un final feliz, mientras miles y miles de afectados siguen luchando por encontrar a las personas que están buscando. Todos ellos, con más o menos suerte, coincidían en dos cosas: en que sus vidas habían sido arruinadas y en que se hiciese justicia de una vez.

Muchas denuncias han sido archivadas y en la mayoría de los casos no hay amparo por parte de la justicia. Esto es España señores, una vez más.

El 11 de abril de 2011 se crea la asociación SOS Bebés Robados, de la que os he hablado anteriormente, y esta asociación ha convocado para mañana, sábado 19 de octubre, una manifestación que partirá de la Puerta del Sol, en Madrid, hasta la calle Gran Vía, nº 14, de 11.00 a 14.00 horas. Levantemos las voces, que nos escuchen, luchemos juntos para que se haga justicia sobre una realidad que forma parte de nuestra historia, una realidad que no es más que un fuerte dolor en nuestra historia.

Feliz viernes, amigos.

Lorena.