Hasta siempre, Robin Williams.

A veces tienes esa necesidad de encender el ordenador y escribir. Lo que te quería contar hoy se pone en marcha por una noticia muy triste que ha conmocionado a la cultura, al arte y a las personas en todo el mundo.

Anoche, echando un vistazo a Twitter poco antes de dormir, miles de usuarios escribían y se hacía eco sobre el fallecimiento del actor Robin Williams. No me lo podía creer… Él fue uno de mis actores favoritos de todos los tiempos… Y me morí de pena.

Es curioso como a veces, sin conocer a alguien, puedes llegar a sentir tanto cariño por esa persona. A Robin Williams le quería mucha, muchísima gente. En cuestión de minutos, las redes sociales se llenaron de fotos suyas, de frases que se hicieron míticas en sus películas y mensajes de amor que demostraron lo grande que fue su trabajo.

Anoche sentí que una parte de mi infancia se iba con él… Yo he crecido con sus películas, como muchos de vosotros, los que me leéis, toda esa generación que hemos crecido acostumbrados a verle en nuestras pantallas, en muchas de nuestras películas favoritas. Muchos de nosotros hemos crecido con esa sonrisa mágica y esa mirada transparante que cautivó a miles de niños a través de varios personajes que ya son clásicos en el cine.

¿Cómo no íbamos a quererle? Si con él compartimos risas, ternura y lágrimas… Y esas cosas, al fin y al cabo, son las que nos hacen estar llenos de vida.

En la historia de mi vida hay muchas películas que vería miles de veces sin cansarme jamás, una de ellas es Señora Doubtfire, recuerdo cuando era niña lo mucho que me gustaba, lo mucho que me reía en la escena en la que se tuvo que hacer una mascarilla con nata o lo mucho que sufría en aquella cena, en dos mesas distintas, en un mismo restaurante, siendo él un rato y siendo ella en otros. Otra de mis películas favoritas de siempre es, sin ninguna duda, Jumanji. Jumanji forma parte de toda una generación, de todos aquellos que sufrimos la desaparición de Alan Parrish y su aparición muchos años después acompañado de monos, mosquitos gigantes, aventuras y un cazador… Vi Jumanji en el cine y me enamoré de ella. Recuerdo que el día antes de que saliese a la venta en VHS, mi madre fue a la tienda a pedir que me reservasen una cinta. La tuve en mis manos desde el primer día de su lanzamiento, y aquel día decidí invitar a medio colegio a casa a verla… Recuerdo a muchos niños sentados en el suelo de mi salón, niños a los que sólo conocía de vista, eran amigos de amigos, y sonrío de pensar la paciencia que tenía mi madre.

10589016_849081561776746_1962651113_n

El hombre bicentenario, Hook, El club de los poetas muertos, Patch Adams, Jack, Flubber… o Retratos de una obsesión (que me encantaba), entre otras muchas. Le recuerdo en todas y cada una de ellas y es inevitable no emocionarse. Se nos ha ido uno de los actores más grandes, pero su mirada y su magia permanecerán eternas en cada uno de sus trabajos, en cada uno de sus personajes.

Desde el principio de su carrera, Williams luchó con gran esfuerzo por conservar su personalidad única como humorista y para convertirse, al mismo tiempo, en un excelente actor de carácter. Tenía claro que no debía perder sus cualidades propias, pero que necesitaba dominar la interpretación para ser alguien en el mundo del cine. Consiguió realizar su objetivo. Considerado un actor de gran versatilidad tanto en comedia como en drama, gana finalmente el tardío reconocimiento de la Academia, que le otorga el Óscar por su actuación en Good Will Hunting, filmada en 1997.

10559734_336991373125887_2971528424867860640_n

No se han confirmado las causas de la muerte, pero se habla de suicidio. La vida más allá de la pantalla, no deja de ser vida, y los actores no dejan de ser seres humanos… Alguien que ha hecho y hará soñar y sonreír a miles de personas en todo el mundo ha decidido, supuestamente, quitarse la vida, y a mi se me parte el corazón.

Esta mañana he perdido a mi marido y a mi mejor amigo mientras que el mundo ha perdido a uno de sus más queridos artistas y una de sus mejores personas. Tengo el corazón hecho pedazos“, declaraba su esposa.

Hoy siento mucha pena… Hoy el arte, el cine y la cultura lloran… LLoran mucho, y mi alma cruje.

images

“Tanta paz lleves como risas nos dejas, Robin Williams”.

Robin-Williams-robin-williams-19683934-484-480

Gracias por todo, señor Williams. Hasta siempre.

Feliz martes, amigos.
Lorena.

Anuncios

Gracias Gabo…

Sé que muchos esperabais que el siguiente post fuese la continuidad del relato que os dejé con el final a medias. Os prometo que la segunda parte de Por amor al arte llegará estos días, pero tras las vacaciones de Semana Santa y un intento fallido por desconectar del mundo, hoy debería dedicar unas humildes palabras a quien me regaló tantas palabras mágicas. Hoy te lo quería contar.

Estos días atrás a penas he estado mirando el móvil, no he visto las noticias en televisión ni un sólo día y no he leído los periódicos. Leía vuestras menciones en Twitter y poco más. La noche del jueves fue la única noche que sin saber muy bien por qué leí unos cuantos Tweets de todos aquellos a los que sigo… Tweets y RT… La noticia ya ocupaba todo el protagonismo en Twitter. No lo podía creer. Me crujió el alma.

Como bien os decía en mi página de Facebook, la vida está inevitablemente condenada a la muerte, pero cuando muere alguien tan grande entre millones y millones de personas… El corazón duele. Inevitablemente me acordé de José Luis Sampedro y ese post que les dedicaba a él y a su Vieja Sirena hace unos meses… Y otra vez la literatura llorando de rabia, y las letras gritando de dolor.

gabrielgarciamarquez12

Como a muchos los grandes, Amparo, mi profesora de literatura del instituto, se encargó de presentarmelo. El amor en los tiempos del cólera fue nuestro primer contacto, nuestras primeras caricias, mi amor incondicional por él, a primera vista. Aquella historia me enamoró por querer hacerla tan mía que quise compararla con un pequeño trozo de mi vida. En el protagonista, Florentino Ariza, enamorado toda su vida de la protagonista, vi un reflejo basado en la inocente y soñadora adolescencia de mi misma. Durante muchos años, le recordé esta historia a un chico que me había gustado desde siempre con el que durante muchos años soñé que me casaría. Con el tiempo, él se convirtió en mi amigo y pude explicarle cómo años atrás leyendo las palabras de García Márquez y una historia de amor que había costado más de 53 años para hacer feliz a su protagonista, había pensado en él y había sonreído al saber que nada es imposible y que el tiempo en el que estemos vivos será nuestra garantía para poder cumplir todo aquello que soñamos, sin importar el cómo y el cuándo. Quizás, simplemente por esto, aquella se convirtió en una de mis obras favoritas de todos los tiempos.

En mi primer año de universidad y con la moda aún creciente de celebrar el “amigo invisible” por Navidad, uno de mis profesores propuso hacer un amigo invisible en el que sólo se pudiesen regalar libros. A Ana, a quién por aquel entonces a penas conocía y con quien unos años después compartiría uno de los mejores viajes de mi vida, no dudé en regalarle un libro de uno de mis escritores favoritos y recuerdo que en la dedicatoria le puse que sólo esperaba que lo disfrutase tanto, como lo había disfrutado yo. La obra elegida fue Noticia de un secuestro.

gabo-e-hijos

García Márquez es uno de esos escritores que forman el boom latinoamericano, uno de esos genios que han dedicado su vida al arte, a las letras y las palabras. Además de escritor, su vida ha tenido una larga trayectoria en el mundo del periodismo, aunque él estudiase derecho. Recuerdo cuando hace años se publicó aquella carta de despedida en la que sólo quería recalcar las cosas importantes de la vida y como mi amiga Norma me la envió en un e-mail para que me emocionase tanto como lo había hecho ella…

Yo, con una ideología bien lejana al catolicismo y a su iglesia, no dudé quien era el verdadero protagonista de este jueves santo que dejaba sin un brazo a la literatura contemporánea. Me emocioné de ver a tantísima gente citándole en las redes sociales y deseé que todos ellos le hubiesen leído, al menos, alguna vez. Me emocioné de ver a la literatura tan viva y saber que muchos genios fueron reconocidos también en vida. A García Márquez su Premio Nobel de Literatura en el año 1982 no le supuso el premio a una carrera literaria finalizada, el reconocimiento a un “ya está todo hecho”. Por el contrario, jamás dejó de escribir. Nos ha dejado una herencia literaria que viajará por los años, por los tiempos y las generaciones, y nosotros, estemos donde estemos, podremos contar, hasta que la vida nos lo permita, que estuvimos vivos en aquellos años en los que él todavía escribía historias, hacía reflexionar al mundo y creaba arte con sus libros y sus cuentos.

premio_nobel_de_gabriel_garc_a_marquez

gabriel-garcia-marquez

En el año 2000, un año después de que le diagnosticaran un cáncer linfático que finalmente ha acabado con su vida, decía en una entrevista a El Tiempo en Bogotá:

Hace más de un año fui sometido a un tratamiento de tres meses contra un linfoma, y hoy me sorprendo yo mismo de la enorme lotería que ha sido ese tropiezo en mi vida. Por el temor de no tener tiempo para terminar los tres tomos de mis memorias y dos libros de cuentos que tenía a medias, reduje al mínimo las relaciones con mis amigos, desconecté el teléfono, cancelé los viajes y toda clase de compromisos pendientes y futuros, y me encerré a escribir todos los días sin interrupción desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde. Durante ese tiempo, ya sin medicinas de ninguna clase, mis relaciones con los médicos se redujeron a controles anuales y a una dieta sencilla para no pasarme de peso. Mientras tanto, regresé al periodismo, volví a mi vicio favorito de la música y me puse al día en mis lecturas atrasadas”

Escribió por pasión, por vocación y nos regaló al mundo entero miles de páginas llenas de sabiduría, verdad, crítica, vida, política y amor… Y yo sólo puedo estar agradecida.

Duele el corazón cuando del mundo desaparecen personas tan necesarias, tan sabias. Cruje el alma cuando un genio muere.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”

Entre otros, la crónica de una muerte anunciada nos parecerá cien años de soledad en las memorias de sus putas tristes

gabo_93118

GRACIAS GABO. 

Feliz lunes, amigos.

Lorena.

Vida sólo tengo esta.

El padre de mi amiga Sara es escritor y hace unas semanas publicó un post en su blog que me hizo reflexionar sobre cosas en las que suelo pensar cada día. Hablaba de la importancia de perseguir los sueños y dedicarse realmente a lo que uno quiere. Entonces existe mi debate moral… Está claro que todo el mundo quiere dedicarse a lo que más le gusta, pero en la mayoría de los casos, y en esta situación económica y social, las oportunidades y los contextos son bastante complicados. No obstante, también sé que uno debe perseguir sin rendimiento aquello que desea para, al menos, llegar lo más cerca posible.

Mi pasión es escribir, y de algún modo, la estoy llevando a cabo compartiendo aquí mis palabras y mis pensamientos. Con esto soy feliz, pero seguramente no es suficiente. Esto no me da para vivir, y obviamente, tengo otro trabajo que ocupa la mayor parte de mi tiempo. No es el trabajo de mi vida, pero claro, es el trabajo que me da un sueldo cada mes, y ahora, lamentablemente, eso es todo un lujo y las circunstancias nos han obligado a tener que dar las gracias. Podría ir más allá, podría sacar tiempo de donde no hay y escribir un libro, moverme de editorial en editorial e intentar que alguien me diese una oportunidad. Podría hacerlo, debería hacerlo, pero no tengo tiempo. Tengo que trabajar, y las horas libres que me quedan las necesito para mí, porque soy persona, sólo por eso.

Ojalá todos pudiesemos dedicarnos realmente a lo que queremos, porque eso significaría que sabríamos amar nuestra profesión, que lo que hacemos nos gusta y seguro que lo haríamos mejor, y de este modo, estoy segura, las cosas nos irían bien. Al menos, mucho más bien de lo que nos van en estos momentos. Formaríamos un mundo, o un país, que ama lo que hace, y el trabajo hecho con dedicación y vocación sólo trae consecuencias positivas. ¿Os imagináis, por ejemplo, cómo nos iría a todos si los políticos amasen su trabajo y su labor fuese la de dedicarse al pueblo?

Algún día buscaré tiempo de dónde no lo hay para poder llevar a cabo mis sueños en su máxima potencia. Algún día tiene que suceder y más me vale que ese día sea más bien pronto que tarde, porque al fin y al cabo, no sé cuánto tiempo me queda, como no lo sabes tú.

Hoy te quería contar un pensamiento que me persigue desde hace demasiados años… La muerte. A veces, intento no pensar en ella, porque es absurdo que uno se pase la vida pensando en la muerte, cuando sabe a ciencia cierta, que la muerte llegará. Es mejor que, al menos, en la vida no esté muy presente. Pero en mi caso lo está. Lamentablemente, la vida sólo es algo en lo que estamos de paso. De hecho, es en lo único en lo que vamos a estar de paso. Es curioso, ¿verdad?. Este será el único día que viva exactamente como lo estoy viviendo. Nunca más volveré a cumplir todos los años que he cumplido y nunca más podré volver atrás.

La vida pasa demasiado rápido, por eso yo, intento siempre ser muy positiva, exprimir todo lo bueno, olvidarme de lo malo. Elegir a los buenos amigos, a los que quiero que se queden en este camino, cuidar el amor verdadero y disfrutar de mi familia cada vez que les veo. Por eso intento llevar a cabo mis sueños, y por eso sé que no quiero que se me quede nada en el tintero. Intento decirles a las personas que me importan lo mucho que las quiero, intento demostrarlo, y siento si a veces no lo consigo. Intento sonreír ante las dificultades y descubrir cada día algo nuevo. Y  a veces, me muero de rabia. Me muero de rabia ante las injusticias, ante los problemas innecesarios, los problemas sociales y económicos que de forma externa hunden al ser humano. Por supuesto hablo de muchos de nosotros, de nuestros familiares o nuestros vecinos, pero hablo mucho más de todos los que mueren de hambre o ven sangre en las personas que más quieren a consecuencia de una guerra. Esta es nuestra única vida, es también su única vida, y es demasiado injusto que se tenga que sufrir tanto.

La muerte marcó mi vida demasiado pronto. El cáncer visitó a una persona muy importante de mi vida cuando yo sólo era una adolescente y él sólo tenía unos años más que yo. Éramos prácticamente unos niños, llenos de vida, de risas, de sueños y de ilusiones. Yo vi como la ilusión de una persona desaparecía y cómo esa persona quiso mantener la sonrisa hasta el último momento. Vi como se apagó la luz de una familia y cómo la vida daba golpes tan duros que te hacía plantearte qué habías hecho mal, o si en algún momento le habías debido algo. No. Simplemente era un hecho desolador que nos había tocado vivir, una enfermedad que cada día está más presente y a la que empecé a temer con todas mis fuerzas.

Estoy segura que conoces a alguien que haya tenido cáncer, estoy segura que has visto a alguien luchar con todas sus fuerzas contra esta enfermedad, estoy segura que conoces a alguien que ha perdido la batalla y ojalá conozcas a varios que la hayan ganado con fuerza. Yo conozco a vencedores y vencidos, pero eso no quita mis miedos. Para que la vida fuese perfecta, debería ser tal y como la plantean. Desarrollarte como persona, crecer, madurar, envejecer y al final, irte, morir. Pero sólo al final. No en mitad de la vida, que vida sólo tengo esta. Y yo quiero vivirla con muchas ganas, y quiero alcanzar mis sueños, y quiero reír envejeciendo y quiero que el tiempo que me queda, ese que no sé cuánto es, sea mucho tiempo, sólo eso.

Hay películas que no son aptas para quienes han sufrido de cerca una experiencia parecida, porque el cine, como cualquier obra de arte, llega tan dentro del alma que a veces es insoportable. De la mano de Javier Fesser, Camino llegó a los cines en el año 2008, y os aseguro que es la película con la que más he llorado en toda mi vida.

cartelcamino

Basada en la vida de Alexia González-Barros, que falleció a los 14 años tras una lucha de diez meses contra el cáncer, Nerea Camacho (Merecidísima ganadora en la XXIII edición del Goya como actriz revelación) da vida a Camino, una niña llena de vida, de alegría, esperanza y sueños, que descubre a la vez aspectos esenciales en la vida como el amor, la amistad o la felicidad, contrastados con el dolor y la enfermedad. La vida de la pequeña, basada en una educación estrechamente vinculada a la religión y procedente de una familia del Opus Dei, se transmite llena de ilusión hasta el final, mostrando sus sueños llenos de color que son capaces de hacerle frente a la oscuridad de cada una de las puertas que se cierran a su paso. La familia González-Barros quiso desvincularse de la película, afirmando que muchos aspectos ni si quiera ocurrieron en la realidad. Ojalá todos esos hechos que no ocurrieron fuesen aquellos que abrazan a la religión desde la más pura irracionalidad, como el sentimiento de la madre que, pese al dolor, se siente orgullosa porque su hija ha sido elegida por Dios, o el aplauso de curas y enfermeras en el momento en el que la niña fallece.

fotograma_pelicula_Camino

En su momento, la oficina de información del Opus Dei afirmó: “esta visión cinematográfica ofrece una visión distorsionada de la fe en Dios, de la vida Cristiana y de la realidad del Opus Dei“. Pues ojalá señores, ojalá hubiese más ficción que realidad en esa historia. Pero ya sabéis que de la iglesia me fío más bien poco, y aunque estoy segura que ningún religioso desea la muerte de un familiar, se me ponen los pelos de punta sólo de imaginar que pudiese existir la más mínima posibilidad de que crean que la muerte es una bendición por haber sido elegidos por Dios para ir con él a un mundo mejor. (Amén)

camino1

Camino es una de esas películas que llegan al alma, que te encogen el corazón y te hacen ver la vida de otro modo, dándole prioridad a la vida por encima de todas las cosas. Los momentos difíciles, al final, pasan. Pero la vida es esta, sólo esta y por eso debemos vivirla disfrutando cada día e intentando sonreír a cualquier obstáculo que se nos ponga. Por eso es importante que disfrutemos de lo que tenemos, que nos rodeemos de quienes queremos y nos alimentemos de cosas buenas, porque con el tiempo, estas serán las cosas que nos acompañen. Perseguid vuestros sueños siempre e intentad alcanzar la felicidad en estado puro. Porque eso, al fin y al cabo, es uno de los mayores placeres de la vida y yo lo hago porque vida, sólo tengo esta.

Feliz día, amigos.

Lorena.