Agárrate que viene Curvos.

Juan Luis Aceytuno y Manuel Notario son dos jóvenes madrileños cargados de sueños, talento e ilusión y ya sabéis que a mí me gusta apostar por la gente que hace las cosas de este modo, me gusta apostar por los valientes que se atreven a hacer realidad sus sueños, sobre todo en una época en la que nos están recortando incluso la vida.
Amigos desde hace muchos años, han decidido embarcarse en un proyecto audiovisual que estoy segura será el inicio de un largo camino. Sin duda, tienen todos los ingredientes necesarios para que el trabajo sea recompensado. Ilusión, esfuerzo y ganas, muchas ganas.
Conocí a Juan Luis hace unos años por una de esas casualidades que a veces plantean las redes sociales. Cuando hace unas semanas supe de la existencia de este proyecto, no dudé que tenía que ponerme en contacto con ellos, que me contasen todo sobre este corto y hoy te lo quería contar.
Curvos es un cortometraje que no alcanza ni los cuatro minutos, pero estoy segura que os va a encantar. En tres minutos y poco eres capaz de recibir plenamente el mensaje que intentan transmitir, y lo que es más importante, pasados esos tres minutos y medio te quedarás otros cuantos preguntándote cómo estamos haciendo las cosas y por qué las estamos haciendo así.
Nochebuena de 1979, un mundo al revés. Dos padres (Alonso Posadas y Raúl Sáez), de ideología muy conservadora, están cenando con su hijo (Victor Palmero) mientras critican a todos esos jóvenes que tienen la poca vergüenza de decir que son heterosexuales. ¿Qué pasará cuándo su hijo les diga que se ha enamorado de una mujer?
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Curvos es uno de los trabajos presentados al Festival de Cortos en Internet Notodofilmfest.com. Guión y dirección originales, impecables y la interpretación de los actores inmejorable. Cuando vi el resultado era mucho mejor de lo que había imaginado.
Este cortometraje es una muestra de lo estúpidos que resultamos a veces los seres humanos, la libertad que nos tomamos a la hora de criticar y juzgar a los demás por ser diferentes a nosotros, lo poco que nos preocupamos sólo por ser felices nosotros mismos y la absurda necesidad que tenemos de meternos en las vidas de los demás.
Podéis ver CURVOS pinchando directamente aquí. Podéis seguirles también en Facebook (Facebook.com/somoscurvos) y  Twitter (@curvos).
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Nos reunimos en una terraza en el corazón del centro de Madrid y creo que no te puedes perder la entrevista que me concedieron los directores de este maravilloso cortometraje.
Ahora sí, Agárrate que viene Curvos…
Lo que te quería contar. Juan Luis y Manuel, bienvenidos a Lo Que te Quería Contar. Muchas gracias por estar aquí
Juan Luis, Manuel: Gracias a ti.
LQTQC. Vamos a empezar por el principio de todo. ¿Dónde y cuándo nace CURVOS?
Juan Luis: Curvos nace de una necesidad por parte de ambos de hacer cosas juntos, sobretodo trabajos audiovisuales, porque ambos estamos enamorados de esto y un día dijimos vamos a hacer algo. Le comenté la idea que tenía a Manuel. Juntos la empezamos a desarrollar. Era una idea que trataba de demostrar lo hipócritas que somos a veces los seres humanos, nos guíamos mucho por lo que dice el de al lado, por todo lo que nos han enseñado desde que somos pequeños, y es un poco burla. Lo empezamos a trabajar, primero era una versión de unos diez minutos. Finalmente la idea se nos queda en tres minutos y algo que es la duración ideal para poder participar en el festival.
LQTQC. ¿La idea se crea para participar en el festival, o CURVOS nace antes?
Manuel: La idea en general ya estaba. Si es verdad que el festival nos hizo ponernos las pilas para llevarla adelante.
Juan Luis: Lo importante es que teníamos una idea, y finalmente al quitarle todo ese tiempo que nos sobraba se quedó perfecta para poder participar en el festival. Primero fue el guión y luego el festival, sin duda. De hecho, creo que escribir algo para un festival ya te pone unos parámetros que ya te anulan un poco. Creo que lo mejor es escribir y ver qué ha salido o para qué te ha salido.
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LQTQC. Habéis hablado ya de las ganas que teníais ambos por trabajar juntos. ¿A la hora de elegir el tema y desarrollar la idea os ha sido fácil o quizás la confianza os ha hecho tener más diferencias?
Manuel: Ha sido muy fácil, porque somos amigos desde hace mucho tiempo y teníamos clara la forma de trabajar. Es el segundo proyecto que hacemos, el primero sigue en postproducción y siempre hemos tenido muy clara la forma de trabajar juntos.
Juan Luis: A mí me gusta mucho su forma de trabajar. Yo soy una persona que me agobio más facilmente y él pone mucha cabeza en esto. A raíz del primer proyecto nos dimos cuenta de qué no teníamos que hacer, qué no teníamos que repetir y esto es un proceso de aprendizaje. Y en este cortometraje la coordinación que hemos tenido entre nosotros ha sido perfecta.
LQTQC. Raúl Sáez, Alonso Posadas y Victor Palmero son los protagonistas de este cortometraje. ¿Cómo fue el proceso de selección de los actores?
Juan Luis: Gracioso. A Alonso Posadas ya lo conocíamos de antes porque estuvo en el anterior corto que hicimos y la verdad es que es encantador, muy sensible, es muy profesional. Viene con el texto aprendido y además él hace su propio esquema del personaje, aunque le demos el nuestro, él se trae cosas diferentes, un análisis psicológico del personaje increíble. A Victor Palmero le visualicé en el momento que escribí el guión, le conocíamos por la serie “Con el culo al aire” (Antena 3), pero personalmente no le conocíamos, así que contactamos con él, le enviamos el guión y le gustó. Es encantador.
Manuel: Hemos tenido mucha suerte, hemos encontrado a los actores que queríamos, a ellos les ha gustado el proyecto y ha sido todo muy fácil. A Raúl le conocimos a través de una actriz que estuvo con nosotros en el anterior trabajo que hicimos y teníamos muy buenas referencias, además encajaba perfectamente en el papel.
Juan Luis: Además, el papel de Raúl creo que es el más difícil. Él es el padre conservador, el padre franquista…Era difícil elegir al actor que encarnase este personaje, pero Raúl lo ha hecho perfectamente. Ahora creo que no se nos ocurriría nadie que lo hubiese hecho mejor que él.
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LQTQC. Curvos trata un tema tan debatido por algunos sectores como es la homosexualidad, pero en un mundo al revés. ¿Cuál es el mensaje que se intenta transmitir al público?
Juan Luis: El mensaje principal es ridiculizarnos. Reírnos de nosotros mismos, preguntarnos por qué somos así. Preguntarnos por qué todo es así. Todo surge de una serie de preguntas que un día me hice, ¿por qué las cosas son así y no son de otra manera? Y al final te das cuenta que si somos tal como somos ahora es porque la historia se ha dado así. Lo que plantea el corto es ¿qué hubiese pasado si las cosas hubiesen sido diferentes? Y lo que hubiese pasado sería lo mismo que pasa ahora, pero al contrario. Seríamos igual. En un mundo homosexual, el conservador sería conservador y defendería la homosexualidad. En ningún momento hemos querido criticar ni ridiculizar a la iglesia ni a sus creencias, sólo queríamos demostrar un mundo diferente.
LQTQC. Curvos se ambienta en Madrid de 1979. ¿Os ha sido difícil desarrollar la historia en este contexto?
Manuel: Ha sido curioso. Ha sido muy gracioso, la verdad.
Juan Luis: Ha sido complicado, porque además es la Navidad de 1979. Como anécdota te podemos contar que el espumillón que se pone en el árbol de navidad antes era fino, y ahora es grueso y eso ya te desvincula del año 79. La vajilla donde comen tenía que ser una vajilla color caramelo, tuvimos que irnos hasta un pueblo de la sierra de Madrid, rescatamos cosas de un familiar mío que murió en el año 70 y su casa sigue intacta. El vestuario también ha sido muy importante y para ello encontramos una tienda en Lavapiés (Pepita is dead), que son quienes alquilaban la ropa a las primeras temporadas de Cuéntame, y ahí pudimos alquilar la ropa para este corto nosotros también.
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LQTQC. ¿Por qué 1979 y no 2014?
Juan Luis: Pues por una sencilla razón. En la sociedad actual, el niño que le dice a su padre que es homosexual y el padre le dice que no le acepta, él se levanta de la mesa y se va. Duele, pero sigues con tu vida. En la España de 1979 se tenía muchísimo respeto a la figura paterna, y lo que tu padre decía, se hacía. Además, en el año 79 se estaba gestando un periodo de libertad, estaba a punto de estallar la movida madrileña y la gente empezaba a tener libertad de expresión.
LQTQC. Ya habéis hablado que es el segundo proyecto en el que os embarcáis juntos. ¿El anterior también estaba dirigido por vosotros?
Manuel: Sí, también fuimos los directores. Pero era un trabajo para la universidad, entonces estaba muy condicionado. Aunque tuviese unos parámetros muy generales, tenías que respetar ciertos puntos, como por ejemplo qué tipo de personajes debían aparecer.
Juan Luis: Trabajar con unas condiciones así, hace que todo sea distinto, porque cuando escribo algo, tiene que ser algo que nazca de mí. Fue complicado, pero bueno, aprendimos mucho de ese corto. Curvos es una idea muy personal, una critica que yo consideraba necesaria, una comedia que realmente te está hablando de un drama. Un chico que les dice a sus padres que es heterosexual y que sus padres no le acepten es un absoluto drama.  Sin duda, la libertad de crear la historia con total libertad ha sido lo mejor de esta experiencia.
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LQTQC. ¿Por qué la gente tiene que ver CURVOS?
Manuel: Es difícil esta pregunta (Risas). Curvos es un corto de tres minutos y medio, y la gente tiene que verlo para reírse, reflexionar y no quedarse indiferente.
Juan Luis: Porque la gente debe dejar de mirar al de al lado y hablar de lo que hace, tenemos que ser capaces de hacer criticas sobre nosotros mismos y preocuparnos por lo qué hacemos nosotros y nos hace felices a nosotros. Tienes que ver CURVOS porque tenemos que darnos cuenta que la vida está para reírse, disfrutarla y para hacer lo que nos dé la gana sin molestar al de al lado, porque a veces, cuando juzgas al de al lado, puede que ese de al lado esté sufriendo mucho… entonces, ya basta, no? Tenemos que ayudarnos entre nosotros y parece que nos matamos los unos a los otros. ¿Cómo vamos a querer cambiar las cosas si no nos unimos, si no somos sinceros entre nosotros y nos cuidamos?
LQTQC. El cortometraje ha sido en muchas ocasiones el inicio de grandes directores. ¿Os imagináis dirigiendo una película?
Manuel: Es nuestro sueño. Esto es el inicio, pero a mí, sin duda es lo que más me gustaría. Incluso teatro, me apetece mucho hacer teatro y nos gustaría mucho hacer una obra de microteatro.
Juan Luis: Un largometraje es un sueño, pero la verdad que en el cortometraje estamos muy a gusto. Que hagas un cortometraje no quiere decir que vayas a dirigir tarde o temprano una película, nuestro sueño lo es, sin duda, pero conozco a muchos directores que sólo hacen cortometrajes y son increíbles y no quieren hacer largometrajes.
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LQTQC. Nos encontramos en un momento social y económico muy complicado, dónde la cultura se está viendo muy afectada. Parece que no existen las oportunidades pero sin embargo hay quienes creen que es el momento de los emprendedores. ¿Creéis que es un buen momento para arriesgar y apostar por algo tan difícil como es el género cinematográfico?
Manuel: Sí, pero porque creo el arriesgar y perseguir lo que uno quiere debería pasar siempre. Están las cosas muy difíciles, pero hay que sacar ingenio y sacar las cosas como puedas pero nunca dejar de luchar por conseguirlo. Hay que apostar por lo que uno realmente quiere.
Juan Luis: A mí el concepto “emprendedores” no me gusta nada. Creo todos emprendemos cada día al levantarnos e irnos a trabajar, estamos emprendiendo una acción. Creo que se ha creado una burbuja de los emprendedores, relacionada en el mundo empresarial, he estado dentro de ella y no me ha gustado. Yo, por ejemplo, he tenido un cambio muy drástico en mi vida, he dejado mi carrera de químicas por esto. No tenía expectativas de futuro de trabajar de químico, estaba condenado a ser infeliz, he tomado una decisión muy difícil, pero es que hay que luchar por lo que a uno le gusta. Puede salir bien o salir mal, pero hay que arriesgar. Sería muy fácil trabajar de químico en una empresa privada, pero es que no quiero. Prefiero ganar lo justo para vivir haciendo lo que me gusta que ganar seis mil euros al mes haciendo algo que no me gusta. Es cuestión de felicidad.
LQTQC. ¿Se pueden cumplir sueños con poco dinero?
Juan Luis: Se pueden cumplir sueños con mucha ilusión, lógicamente hay una parte económica importante, pero se puede.
LQTQC. Si ganaseis el concurso, ¿en qué invertiríais el dinero?
Manuel: Lo invertiríamos en el próximo corto o en futuros proyectos, sin ninguna duda.
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LQTQC. ¿Creéis que el cortometraje es un formato suficientemente apoyado y reconocido en este país?
Juan Luis: Creo que no. No está reconocida, sobre todo, la gente que está detrás de un cortometraje, tanto equipo técnico, como directores… Está reconocido porque existe, claro. Por ejemplo, en los Goya de este año, entregaron los premios a corto de ficción, corto documental y corto de animación en tres minutos seguidos. Se acabó. No me meto con este hecho, me meto con el hecho de que se vea como algo tan pequeño. Un corto es un proyecto que lleva meses de preparación y creo que a veces no se reconoce el esfuerzo que hay que hacer para realizarlo. Hay muchos festivales de cortos, pero aún así creo que deberían subir un peldaño más en el escalón de la importancia.
Manuel: Hay cortos que están muy reconocidos, claro. Este año, por ejemplo, va un corto español a los Óscar.
LQTQC.¿Para cuándo el siguiente proyecto?
Manuel: Nos vamos a poner ya en la siguiente idea.
Juan Luis: De hecho, ya tenemos varios cortos escritos.
LQTQC. Ya hemos hablado de la importancia que tiene el que uno luche por lo que realmente quiere, pero ¿qué mensaje le mandaríais a toda esa gente que quiere pero no se atreve?
Juan Luis: Bueno, nosotros estamos empezando… pero sin duda, si quieren hacer algo, que lo hagan.
Manuel: No puedes estar el resto de tu vida sin hacer lo que te gusta, aunque sea difícil yo diría que todo el mundo luche por lo que realmente quiere.
LQTQC. Muchísimas gracias por haber compartido parte de vuestro tiempo y vuestras ilusiones conmigo. Ojalá nos volvamos a ver pronto, con nuevos proyectos y nuevas historias, ya sabéis que en Lo Que Te Quería Contar lo vamos a contar siempre.
Juan Luis, Manuel: Muchísimas gracias a ti. Nos veremos pronto.
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Fotografía: Miriam Agudo de Blas.
Feliz lunes, amigos.
Lorena.
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És de tots. No es tanca.

Me duele escribir este post en castellano. Y no me duele porque no me guste el castellano, porque el castellano me gusta, es en castellano como hablo cada día, pero es verdad que en mi vida cotidiana echo mucho de menos hablar en valenciano, mi lengua materna. Me duele no escribir esto en valenciano, porque ahora más que nunca tengo que defender y gritar por la lengua con la que he crecido, con la que me he educado y la lengua en la que he estudiado hasta que llegué a la universidad. Muchas veces, cuando ando por Madrid y oigo a alguien hablar valenciano, me giro y le sonrío, y si, además, encuentro ocasión de intervenir les digo que jo també soc valenciana. Si es cierto que jamás me voy a olvidar de hablar en valenciano, viva en Madrid o en la China, es imposible que eso suceda, pero también es cierto que el dejarlo en el día a día me produce ciertas dudas a la hora de escribir y yo misma me sorprendo. Por eso sé que es muy importante que no deje de fomentarse nunca.

Hoy te quería contar que es cierto que siempre he sido una gran defensora de mi lengua, y siempre me he sentido muy orgullosa de mis orígenes. Aún recuerdo una vez, en el instituto, cuando estábamos en clase de música y una compañera me dijo: “Ay hija! Yo no sé que empeño tienes en defender tanto el valenciano“, la miré incrédula y le dije: ¿Si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer?. Pero por suerte hay mucha gente inteligente que más allá de tierras valencianas lo hace. Gente que ama la diversidad lingúistica y cultural y sabe, sin tener que explicarselo, lo importantes que son.

Si te digo la verdad, mi sensibilidad no me dejaba ver Canal 9, la televisión valenciana. No dejé de verla porque dudase de sus profesionales, porque jamás he dudado de ellos, de todas esas personas que habían pasado por una facultad para ayudar en la libertad de expresión, y alimentar nuestro derecho a la información, y que lo hacen, además, en valenciano. De ellos no he dudado jamás. El problema es que Canal 9 pasó a ser una televisión corrupta, sucia, manipulada y manchada de azul por un gobierno que nos está quitando hasta la identidad. Dejé de verla hace años, por culpa de esos políticos que no entendieron que es una televisión pública, de todos y para todos. Lo único que me mantuvo atenta a la pantalla cuando visitaba a mis padres los fines de semana era l’Alqueria Blanca, una serie maravillosa de la que mi madre está enamorada y que ahora también se ve obligada a llegar a su fin. Porque todo ha llegado a su fin, pese a la desaprobación del pueblo y de los ciudadanos a quienes esa televisión les pertenece.

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Hace una semana, el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, anunciaba el cierre de RTVV (Radio Televisió Valenciana) por no poder financiar este ente público de radio y televisión con 24 años de vida. Este señor (me dan escalofríos sólo de escribir la palabra señor para hablar de tal persona), ha decidido que tras la anulación del ERE y tener que volver a admitir a más de mil trabajadores, es mejor cerrarlo.

Más allá de los dos mil despidos que esto supone, dos mil personas en el paro, dos mil profesionales sin trabajo, dos mil familias destrozadas, el cierre de RTVV es el fin de los únicos medios de comunicación que fomentaban mi lengua, como a ellos les daba la gana, sí, pero los únicos medios de comunicación dónde el valenciano todavía tenía voz. Y esa voz la han apagado. Lo han decidido y me río junto a mi impotencia, porque RTVV no es del PP, ni nunca lo ha sido.

Cuando esta noticia salió, recibí varios mensajes pidiéndome que escribiese sobre ello, y sentí una responsabilidad enorme. Yo sólo puedo escribir desde la rabia y la frustración de una ciudadana más, a la que le están robando parte de su cultura, la que ve cómo están tapándole la boca a su lengua y cómo el periodismo, una vez más, pasa a ser un “negocio” y no una necesidad. En mi Facebook personal, compartí un artículo de un ex trabajador de Canal 9, que relataba una serie de datos que merecen ser destacados: “Recuerdo cuando nos exigían grabar a Eduardo Zaplana desde su perfil bueno…”, “Cuando Camps impuso su ley en Canal 9. Cuando nos dieron la orden de dejar de llamarle Francesc para llamarle Francisco..”, “Cuando me prohibieron decir que Zapatero había anunciado el cheque-bebé, como si de este modo los valencianos no fuesen a enterarse de la noticia…”, “Tampoco pude decir que miles de manifestantes gritaban contra el gobierno. Los manifestantes no ‘colapsaban’el Paseo del Prado, la manifestación ‘transcurría por’. Y no poníamos pancartas explícitas contra Rajoy, ni contra el PP…”. A mí se me pusieron los pelos de punta al leerlo. Y mientras lo publicaba, hablaba de las ganas que tenía de escribir sobre el tema, a lo que mi amigo Vicent, periodista y especializado en Comunicación Política, me contestó unas palabras que supe al instante que necesitaría citarlas (aunque él me escribió en valenciano, claro): “Sí, Lorena, escribe sobre cómo intentan robarnos todo. Canal 9 era una televisión enferma, pero ellos que son tan católicos le han provocado la muerte, porque la cura era demasiado cara. Pero tienen dinero para comprar el Valencia CF, o para pagar a los bancos 3400 millones de euros en concepto de intereses por la deuda de la Generalitat, uno de los más altos del Estado Español. Ellos han dicho que si no cierran RTVV deberán cerrar un hospital, o un colegio, o ambas… Eso es demagogia. tenemos memoria y todos recordamos a Camps paseandose con su Ferrari por Valencia… De aquel polvo, este barro. Merecemos algo mejor y merecemos que la gente sepa que los valencianos no somos imbeciles, ni inutiles, ni fascistas, ni gandiashores… Por favor, nos lo merecemos”.

Esa es una realidad, y esta es la realidad que soportamos. Y una vez más, cada vez que hablo de descontento social, lo hago para que los que estáis lejos sepáis y entendáis cómo estamos. Por suerte, aquí somos muchos los que lo sabemos, pero no nos hacen caso. Vivimos en un país de corrupción y mentiras, de manipulación y sonrisas envenenadas, retrocedemos en el tiempo, nos recortan en todos los sectores, pero siguen diciendo que estamos mejorando. No sé si es que creen que somos tontos, o de verdad creen que son dueños de algo que no les pertenece, ni les pertenecerá jamás. Nuestra dignidad, nuestros valores, nuestras vidas. Con el cierre de RTVV se comete un atentado contra el derecho de expresión, contra el derecho de información, y se asesina a sangre fría una lengua, que a ellos poco les importa, pero a nosotros nos pertenece, personal e historicamente. Asesinan el deporte de nuestra tierra, como la Pilota Valenciana… Y nos asesinan nuestra cultura. Pero no estamos dispuestos.

Desde que salió la noticia, las RRSS se hacían eco de la opinión de los ciudadanos. En Twitter se están utilizando hashtags como #RTVVesdetots o #RTVVnoestanca. Este fin de semana, además, Valencia, Castellón y Alicante acogían unas multitudinarias manifestaciones contra la decisión de Frabra. Políticos de otros partidos, actores, periodistas, cantantes y miles de personas se unían con un sólo objetivo, defender lo que nos pertenece, y pedir la dimisión de esos ladrones, vestidos de corbata, que sonríen mientras matan.

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Mientras escribo estas palabras, me inunda la pena y la rabia. Radió Televisió Valenciana és de tots. Radió Televisió Valenciana no es tanca.

Buenas noches, amigos.

Lorena.

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Escriure aquest post en castellà, com comentava abans, em feia mal. Per això, he decidit escriure’l també en valencià. No perque el castellà no m’agrade, que m’agrada i és en castellà com parle cada dia, però és veritat que a la meva vida cotidiana trobe molt a faltar el valencià, la meva llengua materna. Vuic escriure en valencià perquè ara més que mai tinc que defendre i cridar per la llengua amb la qual he crescut, amb la qual m’he educat i la llengua amb la qual he estudiat fins que vaig arribar a la universitat. Moltes vegades, quan camine per Madrid i escolte algú parlar en valencià, em gire i li dedique un somriure, i si a més trobe l’ ocasió d’intervindre, li dic que jo també sóc valenciana. És veritat que mai m’oblidaré de parlar en valencià, visca a Madrid o a la China, és impossible que això passe, però també és veritat que el deixar-lo en el dia a dia em provoca certs dubtes a l’hora d’escriure’l i jo mateixa em quede sorpresa. Per això se que és molt important que no deixe de fomentar-se mai.

Avui et volia contar que és cert que sempre he sigut una gran defensora de la meva llengua, i sempre m’he sentit molt orgullosa dels meus orígens. Encara recorde una vegada, a l’institut, quan estavem a una classe de música i una companya em va dir: “Ay filla! Jo no se quin afany tens en defendre tant el valencià!”, la vaig mirar incrèdula i li vaig dir: “Si no ho fem nosaltres, qui ho té que fer?”. Però per sort hi ha molta gent intel·ligent que més enllà de terres valencianes ho fa. Gent que estima la diversitat lingüistica i cultural i sap, sense tindre-li-ho que explicar, la importància que té.

Si et dic la veritat, la meva sensibilitat no em deixava veure Canal 9, la televisió valenciana. No vaig deixar de veure-la perque tinguera dubtes sobre els seus profesionals, perquè mai he dubtat d’ells, de totes eixes persones que han passat per una facultat per a ajudar en la llibertat d’expressió i alimentar el nostre dret a la informació, i que ho fan, a més, en valencià. D’ ells no he dubtat mai. El problema es que Canal 9 va passar a ser una televisió corrupta, bruta, manipulada i pintada de blau per un gobern que està robant-nos fins la identitat. Vaig deixar de veure-la fa anys, per culpa de tots aquests polítics que no van entendre que és una televisió pública, de tots i per a tots. L’única cosa que em va mantindre atenta a la pantalla quan visitava als meus pares el cap de setmana era l’Alqueria Blanca, una serie meravellosa de la qual ma mare està enamorada i que ara també es veu obligada a arribar a la seva fi. Perquè tot ha arribat a la seva fi, a sobre del descontent del poble i els ciutadans als quals aquesta televisió els pertany.

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Fa una setmana, el president de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, anunciava el tancament de RTVV (RàdioTelevisió Valenciana) per no poder finançar aquest ens públic de ràdio i televisió amb 24 anys de vida. Aquest senyor (m’entren calfreds només d’escriure la paraula senyor per a parlar d’aquesta persona), ha decidit que després de l’anul·lació del ERE i tindre que tornar a admitir a més de mil treballadors, és millor tancar-lo.

Més enllà dels dos mil acomiadaments que això suposa, dos mil persones més aturades, dos mil professionals sense feina, dos mil families destrossades, el tancament de RTVV és el final dels únics mitjans de comunicació que fomentaven la meva llengua, com a ells els donava la gana, sí, però els únics mitjans de comunicació on el valencià tenia veu. I aquesta veu ha sigut apagada. Ho han decidit ells i em ric amb impotència, perquè RTVV no és del PP i mai ho ha estat.

Quan aquesta noticia es va fer pública, vaig rebre diferents missatges de gent que em demanava que escrivís sobre açò, i vaig sentir una responsabilitat enorme. Jo només puc escriure des de la rabia i la frustració d’una ciutadana més a la que li estàn robant part de la seva cultura, que veu com estàn tapant-li  la boca a la seva llengua i com el periodisme, una vegada més, passa a ser un “negoci” i no una necessitat. Al mur del meu Facebook personal, vaig compartir un article d’un ex-treballador de Canal 9, que relatava una sèrie de dades que mereixen ser destacades: ““Recuerdo cuando nos exigían grabar a Eduardo Zaplana desde su perfil bueno…”, “Cuando Camps impuso su ley en Canal 9. Cuando nos dieron la orden de dejar de llamarle Francesc para llamarle Francisco..”, “Cuando me prohibieron decir que Zapatero había anunciado el cheque-bebé, como si de este modo los valencianos no fuesen a enterarse de la noticia…”, “Tampoco pude decir que miles de manifestantes gritaban contra el gobierno. Los manifestantes no ‘colapsaban’el Paseo del Prado, la manifestación ‘transcurría por’. Y no poníamos pancartas explícitas contra Rajoy, ni contra el PP…”. A mi s’em van posar els pèls de punta al llegir-ho. Mentre ho publicava, parlava de les ganes que tenia d’esciure sobre aquest tema, i el meu amic Vicent, periodista i especialitzat en Comunicació Política, em va contestar unes paraules que a l’instant vaig saber que necessitaria citar-les: “Sí, Lorena… Escriu sobre com intenten furar-nos-ho tot. Canal 9 era una televisió malalta, però ells que són tan catòlics li han provocat la mort perquè la cura era massa cara. Però tenen diners per comprar el Valencia CF o per pagar als bancs 3400 milions d’euros en concepte d’interessos pel deute de la Generalitat. Un dels més alts de l’Estat espanyol. Ells han dit que si no tanca RTVV hauran de tancar un hospital, o una escola, o ambdues coses… Això és demagògia… Tenim memòria i tots recordem a Camps passejant-se en Ferrari per València… D’aquelles pols, estos fangs. Meresquem alguna cosa millor i meresquem que la gent sàpiga que els valencians no som imbècils, ni inútils, ni fascistes, ni gandiashorers… Per favor, ho meresquem!”

Aquesta és una realitat, i aquesta és la realitat que suportem. Una vegada més, i cada vegada que parle de descontent social, ho faig per als que esteu lluny sapigueu i entengueu com estem. Per sort, aqui som molts els que ho sabem, però no ens fan cas. Vivim a un país de corrupció i mentides, de manipulació i somriures enverinats, retrocedim en el temps, ens retallen en tots els sectors, però continuen diguent que estem millorant. No se si creuen que som tontos, o de veritat que són amos d’una cosa que no els pertany, ni els pertanyirà mai. La nostra dignitat, els nostres valors, les nostres vides. Amb el tancament de RTVV es comet un atentat contra el dret d’expressió, contra el dret d’informació i s’assassina a sang freda una llengua, que a ells ben poc els importa, però a nosaltres ens pertany, personal i històricament. Assassinen el deport de la nostra terra, com la Pilota Valenciana… i ens assassinen la nostra cultura. Però no estem dispostos.

Des de que va eixir la noticia, les RRSS s’han fet ressò de la opinió dels ciutadans. En Twitter, s’estàn utilitzant hashtags com #RTVVesdetots o #RTVVnoestanca. Aquest cap de setmana, a més, València, Castelló i Alacant acollien unes multitudinaries manifestacions en contra de la decisió de Fabra. Polítics d’altres partits, actors, periodistes, musics i milers de persones s’unien amb un unic objectiu, defendre els que ens pertany i demanar la dimisió d’aquests lladres, vestits amb corbata, que somriuen mentre maten.

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Mentre escric aquestes paraules, m’inunda la pena i la ràbia. Radio Televisió Valenciana és de tots. Radió Televisió Valenciana no es tanca.

Bona nit, amics.

Lorena.