No lo podía evitar.

Hoy me he despertado pensando que debía anunciar que a pesar de ser martes, un nuevo post tendría que esperar… Iba a aplazarlo hasta mañana, pero finalmente, he podido organizarme para sentarme con vosotros una semana más. Con la resaca de descanso de estos días de puente maravillosos en los que he aprovechado para estar con mi gente, para pasear bajo las luces de Navidad de Madrid, para dormir sin prisa y comer con calma… Vuelvo con un post que ya sé que no os va a emocionar.Hoy no toca un post de esos que mueven los sentimientos, de esos en los que me comentáis que habéis llorado, que habéis reído, que os ha hecho viajar, recordar… Porque el post de hoy sólo es una opinión sobre un artículo que se ha publicado en un medio de comunicación, con él sólo espero que me entendáis, que me comentéis qué opináis sobre estos temas, que hablemos y debatamos…  Hoy, te lo quería contar.

Ante todo, voy a recalcar que no vengo a cuestionar ni criticar la profesionalidad de nadie a la hora de hacer su trabajo, sólo quiero hablar de algo que he estado pensando estos días y sobre lo que finalmente me he decidido a escribir.

A finales de la semana pasada, mi amigo Oscar me envió unos pantallazos por whatsapp. En una conocida página web habían publicado un artículo en los que se hablaba de la vida actual de algunos que fueron niños prodigio de nuestro país. Por supuesto, salía Bom Bom Chip. No dudé en compartirlo en mis redes sociales, añadiendo y dándole todo el protagonismo a Cometo, mi perro, que aparecía en la publicación, y no porque fuese niño prodigio, no. Cometo salía en brazos de Sergio, vestido el perro de Papá Noel, muy acertado para la fecha, y me hizo mucha gracia.

10690253_10152525252893519_3406046534948918236_n

En el artículo se describía brevemente qué había sido de María Isabel (“Antes muerta que sencilla”), Bom Bom Chip o los hijos del doctor Nacho Martín en Médico de Familia, entre otros. En el caso de los actores de la conocida serie de Telecinco, las imágenes de su actualidad, eran imágenes de apariciones públicas que ellos habían hecho recientemente. En el caso de Bom Bom Chip no. ¿Por qué? Porque no las hay. ¿Por qué? Porque Bom Bom Chip no ha querido volver a aparecer en ningún programa de televisión, ni en ningún medio de comunicación. ¿Por qué? Porque estamos hablando de algo que sucedió hace más de veinte años, algo que por supuesto les emociona recordar, algo que guardan con muchísimo cariño, algo que marcó sus vidas, su infancia, pero algo que forma parte del pasado, porque a día de hoy, sus vidas están alejadas de todo aquello, y aquello sólo es un precioso recuerdo.

10441016_10152525253098519_1182988566845740174_n

Quienes me conocen, saben que he sido la fan más fan de Bom Bom Chip y como tal, si no les conociese, también me encantaría saber que ha sido de ellos con los años… Claro que sí, pero me habría gustado saber realmente qué ha sido de ellos y sobre todo si ellos estuviesen dispuestos a que se supiese. En el artículo, en ningún momento se les falta al respeto, ni mucho menos, se les ha tratado con “cariño” y se ha intentado escribir sobre sus profesiones actuales. ¿La pena? Que se hayan basado sólo en perfiles de Facebook para ello y se hayan alejado un poco de la realidad.

Está claro que para escribir este tipo de artículo no vas a hacer la investigación periodística de tu vida, porque yo tampoco la haría, pero al menos, habría intentado documentarme, dedicarle unas cuantas horas, intentar hablar con ellos , contrastar información… Al menos, es lo que me enseñaron mis profesores en la facultad.

Lo que más me ha sorprendido de todo, y por ello, estoy aquí sentada, es el origen de las fotos de la actualidad de Bom Bom Chip. Dos de esas fotos (las de Sergio, claro) están publicadas por mí en nuestros Facebooks personales y privados. No tenemos a quién ha escrito el artículo entre nuestros amigos en esta red social, y las fotos no son públicas, no creo que se hayan encontrado en Google, la verdad. Sólo es curiosidad saber cómo han llegado hasta ellas. Le escribí dos veces a través de twitter al periodista que firmaba el artículo, sólo por curiosidad, de verdad. Dos tweets que no tuvieron respuesta y estoy casi segura que leyó.

Bom bom chip multiplicate por cero (92) (149)

Tanto Twitter como Instagram son redes sociales que tengo abiertas y sé que cualquier información o foto que suba ahí está al alcance de todo el mundo, sé que muchas fotos de Sergio se pueden coger directamente de ahí, pero por eso subo lo que quiero y lo que me apetece compartir con gente a la que no conozco de nada. Aunque me haga gracia que mi perro esté en un medio de comunicación, es verdad que las dos fotos que se han publicado son personales y ambas muy familiares. ¿De verdad perdemos toda nuestra intimidad cuando subimos algo a internet? ¿Aunque sea para compartirlo con nuestros amigos más cercanos?

1201007484_f

El caso de María Isabel va más allá. Ayer, a través de Twitter, me di cuenta que tanto ella, como sus fans, estaban muy, muy enfadados por este artículo. El calificativo “choni” es un calificativo despectivo que a nadie nos haría gracia que nos adjudicasen, como no le ha hecho ningún tipo de gracia a ella. Podría haber sido un artículo gracioso y ha sido un artículo que ha hecho daño. De su foto en Eurojunior pasaron a una foto de ella detrás de la barra de un bar de copas. No pasaría nada si fuese camarera, es un trabajo muy, muy digno y sacrificado y la verdad, muy poco valorado, pero al parecer no lo es y, además, la foto tiene varios años. Al parecer aquella niña tan graciosa que nos hizo bailar al son de “Antes muerta que sencilla”, sigue en la actualidad luchando y persiguiendo sus sueños y al parecer, entre sus proyectos más inmediatos está el lanzamiento de un nuevo trabajo discográfico. Creo que no habría costado nada preguntarle, por lo que he visto, tiene mucha actividad e interacción en su cuenta personal de Twitter y no creo que le hubiese importado responder a un par de preguntas con tal de que posteriormente se publicase algo que ella considerase ajustado a su realidad.

maria_isabel

De verdad, no he venido a cuestionar el trabajo de nadie, porque no soy quién para hacerlo, por supuesto. Simplemente he dado mi opinión sobre cómo yo habría hecho las cosas. Si he decidido escribir este post es porque no es la primera vez que se escribe sobre la vida actual de los chicos de Bom Bom Chip sin ningún tipo de información más allá de cuatro características de algún perfil en alguna red social.  Hace unos meses descubrí un blog en el que publicaban un post muy similar a esto, un antes y un después de muchos niños que habían pasado hacía años por la pequeña pantalla, y no daba crédito a lo que leía, ninguna información era verídica. Aquel post sí era horrible de verdad. Insisto en que en este artículo en ningún momento se les falta el respeto, ni nada por el estilo, simplemente he pensado en nuestra intimidad como usuarios de internet, de todos y cada uno de nosotros, también los que estáis leyendo esto y le he dado muchas vueltas, pero finalmente he sabido que escribir sobre ello era algo que no podía evitar. 

Del artículo por el que hoy escribo, he de decir que sí es cierto que de todos ellos, sólo Sergio sigue dedicándose a la música, es un gran guitarrista (yo entiendo poco de música, pero sé lo que comentan los músicos que le oyen tocar), tiene un grupo de latin jazz, sí, Obatalá, entre cuyos músicos también está el actor Víctor Elías. Además, tiene entre manos un proyecto musical increíble sobre el cual ojalá muy pronto me deje entrevistarle y os lo pueda contar todo.

Sergio, José Luis, Cristina, Estela y Rebeca siempre serán los niños de Bom Bom Chip, pero estos niños hoy son adultos que trabajan y viven alejados de la televisión y el espectáculo. Vuelvo a repetir que siguen guardando aquellos años entre sonrisas y anécdotas con mucho, muchísimo, cariño, y que a día de hoy, todos y cada uno de ellos son personas sencillas, humildes, profesionales en lo suyo y sobre todo, son personas maravillosas. Si algún día deciden contar realmente cómo son sus vidas veinte años después, lo harán, pero por favor, que la gente pare de inventar trabajos y profesiones y que paren de subir sus fotos personales.

Esta imagen está subida a mi Instagram desde hace meses, así que es publica desde hace mucho. Os la dejo porque estoy segura que a muchos os va a hacer ilusión, y porque cuando se publicó, ellos estaban de acuerdo.

1920536_10152306262167431_12300234_n

De izquierda a derecha: José Luis, Cristina, Rebeca, yo, Estela y Sergio.

Feliz martes y “comienzo de semana”, amigos.

Lorena.

Anuncios

De Madrid a Buenos Aires… Un millón de sueños.

Aunque el calor sigue paseando tranquilamente por las calles de Madrid, las pestañas del otoño empiezan a moverse, saben que ha llegado su momento y tienen ganas de despertar. Quizás es el otoño el que me ha hecho pensar en él, quizás porque en un otoño le conocí y quizás porque en el inicio de un otoño, hace ya un año, se marchó a Buenos Aires.

La cara de Diego Domínguez empezó a resultarnos familiar hace unos cuantos años. Tras el éxito de las primeras ediciones de Operación Triunfo, Gestmusic y TVE lanzaron en 2003 la primera edición de “Eurojunior“.

El concurso seguía unas bases similares al anteriormente mencionado, sólo que esta vez los aspirantes a convertirse en triunfadores y obtener una exitosa carrera musical oscilarían entre los 8 y 16 años. Yo recuerdo a Diego en ese programa. Su desparpajo, su carisma, su inocente simpatía, su “Chachi Piruli” o  su “Sinvergüenza” , que hasta los más mayores tarareabamos. Le recuerdo perfectamente. Lo que nunca imaginé es que años después, una ciudad, una tarde cualquiera, y una casualidad nos unirían y harían que ese niño, que ya había crecido, se convirtiese en uno de mis mejores amigos.

3

Tras el éxito del grupo infantil que se creó a raíz del programa, 3 + 2, Diego siguió probando suerte en la música y junto a otra de sus compañeras creó “Juego de dos“, un duo musical que finalmente también se disolvió. Sin dejar de lado su pasión musical, empezó a estudiar interpretación y pronto tuvo pequeñas intervenciones en series  de televisión como Física o Química, Aída o El Secreto de Puente Viejo. Pero parecía que no llegaba una oportunidad de verdad, no la que él merecía, hasta el día en que me dijo que había hecho un casting para la serie Violetta (Disney Channel). Supe desde el primer instante que ese papel sería suyo.

diego

 

Hoy te quería contar que sólo llevaba poco más de un año en Madrid cuando un domingo de lluvia un amigo me presentó a Diego. Desde el primer instante compartimos risas y complicidad. Sin darme cuenta, al poco tiempo, ya compartíamos una fuerte amistad. Pronto nos unieron las tardes de café, las largas conversaciones, los secretos, las preocupaciones, los miedos… pero sobretodo nos unieron los sueños. Diego es una de esas personas que nunca deja de sonreír, de esas personas que ven el lado positivo de las cosas más negativas, de esas personas que ríen a carcajadas, de esas personas que siempre están dispuestas a ayudar a los demás, y de esas personas que tienen el corazón que podría salvar a medio mundo.

Entre guiones y libros bailaban nuestros sueños, los suyos y los míos. Parecía difícil alcanzarlos, pero sabíamos que si luchábamos por ellos, algún día llegarían. Recuerdo aquella tarde, sentada en un Starbucks en pleno corazón de la ciudad  con nuestro incondicional amigo David, cuando Diego llegó cargado con su guitarra. Venía de hacer un casting para una serie de Disney Channel, y si todo salía bien, se iría a grabarla a Argentina. Le miré y le dije que ese papel era suyo. Estaba totalmente convencida. Había llegado su momento, y yo lo sabía.

Lo demás ocurrió muy rápido. Pronto le confirmaron lo evidente y empezaba nuestra cuenta atrás. En un par de meses volaría hacia Buenos Aires. Sé que aprovechamos cada instante de ese verano, donde manteníamos largas conversaciones sobre cómo iba a ser todo a partir de ese momento, de qué forma iban a cambiar nuestros días y hasta qué punto permitiríamos que cambiase nuestra amistad…

 

Hace un año que Diego se marchó a abrazar sus sueños y sólo le hice prometerme que nada en él cambiaría. La última vez que le vi fue hace tres meses, en su última visita a España, y sonreí al ver que sigue siendo el mismo de siempre. A pesar de la distancia, del tiempo y del éxito.

violetta_13violeta

Diego recomendó este blog en su cuenta oficial de Twitter hace varias semanas. Desde entonces, no he dejado de recibir visitas, seguidores, y muestras de cariño de sus miles de fans. Y por eso, sentía que este post se lo debía a ellas, porque deben saber que idolatran a una persona que tiene un corazón enorme y la humildad pegada a la piel. Este post se lo debía a Diego, mi “Chachi”, mi hermanito pequeño, porque está dónde se merece. Y este post me lo debía a mí, para no olvidar nunca dónde y cuándo empezamos a soñar.

Diego corona, en forma de póster, la habitación de mi prima pequeña y yo sonrío con nostalgia, porque aunque el éxito profesional casi siempre es un éxito personal, sé que no es fácil vivir a miles de kilómetros de tu familia y de las personas que son el pilar base de tu vida. Pero sé que a pesar de ello, él es feliz. Muy feliz.

la foto-33

 

Este post es tuyo, Diego. Es mío. Es de todos los que no nos cansamos de luchar por aquello que queremos alcanzar. Gracias por estar siempre a mi lado, y por no entender nunca de distancias. 

 

Por los sueños que aún nos quedan… Por un millón de sueños.

Lorena.