Agárrate que viene Curvos.

Juan Luis Aceytuno y Manuel Notario son dos jóvenes madrileños cargados de sueños, talento e ilusión y ya sabéis que a mí me gusta apostar por la gente que hace las cosas de este modo, me gusta apostar por los valientes que se atreven a hacer realidad sus sueños, sobre todo en una época en la que nos están recortando incluso la vida.
Amigos desde hace muchos años, han decidido embarcarse en un proyecto audiovisual que estoy segura será el inicio de un largo camino. Sin duda, tienen todos los ingredientes necesarios para que el trabajo sea recompensado. Ilusión, esfuerzo y ganas, muchas ganas.
Conocí a Juan Luis hace unos años por una de esas casualidades que a veces plantean las redes sociales. Cuando hace unas semanas supe de la existencia de este proyecto, no dudé que tenía que ponerme en contacto con ellos, que me contasen todo sobre este corto y hoy te lo quería contar.
Curvos es un cortometraje que no alcanza ni los cuatro minutos, pero estoy segura que os va a encantar. En tres minutos y poco eres capaz de recibir plenamente el mensaje que intentan transmitir, y lo que es más importante, pasados esos tres minutos y medio te quedarás otros cuantos preguntándote cómo estamos haciendo las cosas y por qué las estamos haciendo así.
Nochebuena de 1979, un mundo al revés. Dos padres (Alonso Posadas y Raúl Sáez), de ideología muy conservadora, están cenando con su hijo (Victor Palmero) mientras critican a todos esos jóvenes que tienen la poca vergüenza de decir que son heterosexuales. ¿Qué pasará cuándo su hijo les diga que se ha enamorado de una mujer?
FOTOGRAMA
Curvos es uno de los trabajos presentados al Festival de Cortos en Internet Notodofilmfest.com. Guión y dirección originales, impecables y la interpretación de los actores inmejorable. Cuando vi el resultado era mucho mejor de lo que había imaginado.
Este cortometraje es una muestra de lo estúpidos que resultamos a veces los seres humanos, la libertad que nos tomamos a la hora de criticar y juzgar a los demás por ser diferentes a nosotros, lo poco que nos preocupamos sólo por ser felices nosotros mismos y la absurda necesidad que tenemos de meternos en las vidas de los demás.
Podéis ver CURVOS pinchando directamente aquí. Podéis seguirles también en Facebook (Facebook.com/somoscurvos) y  Twitter (@curvos).
10006969_501405913303499_503140829_n
Nos reunimos en una terraza en el corazón del centro de Madrid y creo que no te puedes perder la entrevista que me concedieron los directores de este maravilloso cortometraje.
Ahora sí, Agárrate que viene Curvos…
Lo que te quería contar. Juan Luis y Manuel, bienvenidos a Lo Que te Quería Contar. Muchas gracias por estar aquí
Juan Luis, Manuel: Gracias a ti.
LQTQC. Vamos a empezar por el principio de todo. ¿Dónde y cuándo nace CURVOS?
Juan Luis: Curvos nace de una necesidad por parte de ambos de hacer cosas juntos, sobretodo trabajos audiovisuales, porque ambos estamos enamorados de esto y un día dijimos vamos a hacer algo. Le comenté la idea que tenía a Manuel. Juntos la empezamos a desarrollar. Era una idea que trataba de demostrar lo hipócritas que somos a veces los seres humanos, nos guíamos mucho por lo que dice el de al lado, por todo lo que nos han enseñado desde que somos pequeños, y es un poco burla. Lo empezamos a trabajar, primero era una versión de unos diez minutos. Finalmente la idea se nos queda en tres minutos y algo que es la duración ideal para poder participar en el festival.
LQTQC. ¿La idea se crea para participar en el festival, o CURVOS nace antes?
Manuel: La idea en general ya estaba. Si es verdad que el festival nos hizo ponernos las pilas para llevarla adelante.
Juan Luis: Lo importante es que teníamos una idea, y finalmente al quitarle todo ese tiempo que nos sobraba se quedó perfecta para poder participar en el festival. Primero fue el guión y luego el festival, sin duda. De hecho, creo que escribir algo para un festival ya te pone unos parámetros que ya te anulan un poco. Creo que lo mejor es escribir y ver qué ha salido o para qué te ha salido.
_MG_4856
LQTQC. Habéis hablado ya de las ganas que teníais ambos por trabajar juntos. ¿A la hora de elegir el tema y desarrollar la idea os ha sido fácil o quizás la confianza os ha hecho tener más diferencias?
Manuel: Ha sido muy fácil, porque somos amigos desde hace mucho tiempo y teníamos clara la forma de trabajar. Es el segundo proyecto que hacemos, el primero sigue en postproducción y siempre hemos tenido muy clara la forma de trabajar juntos.
Juan Luis: A mí me gusta mucho su forma de trabajar. Yo soy una persona que me agobio más facilmente y él pone mucha cabeza en esto. A raíz del primer proyecto nos dimos cuenta de qué no teníamos que hacer, qué no teníamos que repetir y esto es un proceso de aprendizaje. Y en este cortometraje la coordinación que hemos tenido entre nosotros ha sido perfecta.
LQTQC. Raúl Sáez, Alonso Posadas y Victor Palmero son los protagonistas de este cortometraje. ¿Cómo fue el proceso de selección de los actores?
Juan Luis: Gracioso. A Alonso Posadas ya lo conocíamos de antes porque estuvo en el anterior corto que hicimos y la verdad es que es encantador, muy sensible, es muy profesional. Viene con el texto aprendido y además él hace su propio esquema del personaje, aunque le demos el nuestro, él se trae cosas diferentes, un análisis psicológico del personaje increíble. A Victor Palmero le visualicé en el momento que escribí el guión, le conocíamos por la serie “Con el culo al aire” (Antena 3), pero personalmente no le conocíamos, así que contactamos con él, le enviamos el guión y le gustó. Es encantador.
Manuel: Hemos tenido mucha suerte, hemos encontrado a los actores que queríamos, a ellos les ha gustado el proyecto y ha sido todo muy fácil. A Raúl le conocimos a través de una actriz que estuvo con nosotros en el anterior trabajo que hicimos y teníamos muy buenas referencias, además encajaba perfectamente en el papel.
Juan Luis: Además, el papel de Raúl creo que es el más difícil. Él es el padre conservador, el padre franquista…Era difícil elegir al actor que encarnase este personaje, pero Raúl lo ha hecho perfectamente. Ahora creo que no se nos ocurriría nadie que lo hubiese hecho mejor que él.
_MG_4824
LQTQC. Curvos trata un tema tan debatido por algunos sectores como es la homosexualidad, pero en un mundo al revés. ¿Cuál es el mensaje que se intenta transmitir al público?
Juan Luis: El mensaje principal es ridiculizarnos. Reírnos de nosotros mismos, preguntarnos por qué somos así. Preguntarnos por qué todo es así. Todo surge de una serie de preguntas que un día me hice, ¿por qué las cosas son así y no son de otra manera? Y al final te das cuenta que si somos tal como somos ahora es porque la historia se ha dado así. Lo que plantea el corto es ¿qué hubiese pasado si las cosas hubiesen sido diferentes? Y lo que hubiese pasado sería lo mismo que pasa ahora, pero al contrario. Seríamos igual. En un mundo homosexual, el conservador sería conservador y defendería la homosexualidad. En ningún momento hemos querido criticar ni ridiculizar a la iglesia ni a sus creencias, sólo queríamos demostrar un mundo diferente.
LQTQC. Curvos se ambienta en Madrid de 1979. ¿Os ha sido difícil desarrollar la historia en este contexto?
Manuel: Ha sido curioso. Ha sido muy gracioso, la verdad.
Juan Luis: Ha sido complicado, porque además es la Navidad de 1979. Como anécdota te podemos contar que el espumillón que se pone en el árbol de navidad antes era fino, y ahora es grueso y eso ya te desvincula del año 79. La vajilla donde comen tenía que ser una vajilla color caramelo, tuvimos que irnos hasta un pueblo de la sierra de Madrid, rescatamos cosas de un familiar mío que murió en el año 70 y su casa sigue intacta. El vestuario también ha sido muy importante y para ello encontramos una tienda en Lavapiés (Pepita is dead), que son quienes alquilaban la ropa a las primeras temporadas de Cuéntame, y ahí pudimos alquilar la ropa para este corto nosotros también.
_MG_4835
LQTQC. ¿Por qué 1979 y no 2014?
Juan Luis: Pues por una sencilla razón. En la sociedad actual, el niño que le dice a su padre que es homosexual y el padre le dice que no le acepta, él se levanta de la mesa y se va. Duele, pero sigues con tu vida. En la España de 1979 se tenía muchísimo respeto a la figura paterna, y lo que tu padre decía, se hacía. Además, en el año 79 se estaba gestando un periodo de libertad, estaba a punto de estallar la movida madrileña y la gente empezaba a tener libertad de expresión.
LQTQC. Ya habéis hablado que es el segundo proyecto en el que os embarcáis juntos. ¿El anterior también estaba dirigido por vosotros?
Manuel: Sí, también fuimos los directores. Pero era un trabajo para la universidad, entonces estaba muy condicionado. Aunque tuviese unos parámetros muy generales, tenías que respetar ciertos puntos, como por ejemplo qué tipo de personajes debían aparecer.
Juan Luis: Trabajar con unas condiciones así, hace que todo sea distinto, porque cuando escribo algo, tiene que ser algo que nazca de mí. Fue complicado, pero bueno, aprendimos mucho de ese corto. Curvos es una idea muy personal, una critica que yo consideraba necesaria, una comedia que realmente te está hablando de un drama. Un chico que les dice a sus padres que es heterosexual y que sus padres no le acepten es un absoluto drama.  Sin duda, la libertad de crear la historia con total libertad ha sido lo mejor de esta experiencia.
_MG_4866
LQTQC. ¿Por qué la gente tiene que ver CURVOS?
Manuel: Es difícil esta pregunta (Risas). Curvos es un corto de tres minutos y medio, y la gente tiene que verlo para reírse, reflexionar y no quedarse indiferente.
Juan Luis: Porque la gente debe dejar de mirar al de al lado y hablar de lo que hace, tenemos que ser capaces de hacer criticas sobre nosotros mismos y preocuparnos por lo qué hacemos nosotros y nos hace felices a nosotros. Tienes que ver CURVOS porque tenemos que darnos cuenta que la vida está para reírse, disfrutarla y para hacer lo que nos dé la gana sin molestar al de al lado, porque a veces, cuando juzgas al de al lado, puede que ese de al lado esté sufriendo mucho… entonces, ya basta, no? Tenemos que ayudarnos entre nosotros y parece que nos matamos los unos a los otros. ¿Cómo vamos a querer cambiar las cosas si no nos unimos, si no somos sinceros entre nosotros y nos cuidamos?
LQTQC. El cortometraje ha sido en muchas ocasiones el inicio de grandes directores. ¿Os imagináis dirigiendo una película?
Manuel: Es nuestro sueño. Esto es el inicio, pero a mí, sin duda es lo que más me gustaría. Incluso teatro, me apetece mucho hacer teatro y nos gustaría mucho hacer una obra de microteatro.
Juan Luis: Un largometraje es un sueño, pero la verdad que en el cortometraje estamos muy a gusto. Que hagas un cortometraje no quiere decir que vayas a dirigir tarde o temprano una película, nuestro sueño lo es, sin duda, pero conozco a muchos directores que sólo hacen cortometrajes y son increíbles y no quieren hacer largometrajes.
_MG_4827
LQTQC. Nos encontramos en un momento social y económico muy complicado, dónde la cultura se está viendo muy afectada. Parece que no existen las oportunidades pero sin embargo hay quienes creen que es el momento de los emprendedores. ¿Creéis que es un buen momento para arriesgar y apostar por algo tan difícil como es el género cinematográfico?
Manuel: Sí, pero porque creo el arriesgar y perseguir lo que uno quiere debería pasar siempre. Están las cosas muy difíciles, pero hay que sacar ingenio y sacar las cosas como puedas pero nunca dejar de luchar por conseguirlo. Hay que apostar por lo que uno realmente quiere.
Juan Luis: A mí el concepto “emprendedores” no me gusta nada. Creo todos emprendemos cada día al levantarnos e irnos a trabajar, estamos emprendiendo una acción. Creo que se ha creado una burbuja de los emprendedores, relacionada en el mundo empresarial, he estado dentro de ella y no me ha gustado. Yo, por ejemplo, he tenido un cambio muy drástico en mi vida, he dejado mi carrera de químicas por esto. No tenía expectativas de futuro de trabajar de químico, estaba condenado a ser infeliz, he tomado una decisión muy difícil, pero es que hay que luchar por lo que a uno le gusta. Puede salir bien o salir mal, pero hay que arriesgar. Sería muy fácil trabajar de químico en una empresa privada, pero es que no quiero. Prefiero ganar lo justo para vivir haciendo lo que me gusta que ganar seis mil euros al mes haciendo algo que no me gusta. Es cuestión de felicidad.
LQTQC. ¿Se pueden cumplir sueños con poco dinero?
Juan Luis: Se pueden cumplir sueños con mucha ilusión, lógicamente hay una parte económica importante, pero se puede.
LQTQC. Si ganaseis el concurso, ¿en qué invertiríais el dinero?
Manuel: Lo invertiríamos en el próximo corto o en futuros proyectos, sin ninguna duda.
 _MG_4838
LQTQC. ¿Creéis que el cortometraje es un formato suficientemente apoyado y reconocido en este país?
Juan Luis: Creo que no. No está reconocida, sobre todo, la gente que está detrás de un cortometraje, tanto equipo técnico, como directores… Está reconocido porque existe, claro. Por ejemplo, en los Goya de este año, entregaron los premios a corto de ficción, corto documental y corto de animación en tres minutos seguidos. Se acabó. No me meto con este hecho, me meto con el hecho de que se vea como algo tan pequeño. Un corto es un proyecto que lleva meses de preparación y creo que a veces no se reconoce el esfuerzo que hay que hacer para realizarlo. Hay muchos festivales de cortos, pero aún así creo que deberían subir un peldaño más en el escalón de la importancia.
Manuel: Hay cortos que están muy reconocidos, claro. Este año, por ejemplo, va un corto español a los Óscar.
LQTQC.¿Para cuándo el siguiente proyecto?
Manuel: Nos vamos a poner ya en la siguiente idea.
Juan Luis: De hecho, ya tenemos varios cortos escritos.
LQTQC. Ya hemos hablado de la importancia que tiene el que uno luche por lo que realmente quiere, pero ¿qué mensaje le mandaríais a toda esa gente que quiere pero no se atreve?
Juan Luis: Bueno, nosotros estamos empezando… pero sin duda, si quieren hacer algo, que lo hagan.
Manuel: No puedes estar el resto de tu vida sin hacer lo que te gusta, aunque sea difícil yo diría que todo el mundo luche por lo que realmente quiere.
LQTQC. Muchísimas gracias por haber compartido parte de vuestro tiempo y vuestras ilusiones conmigo. Ojalá nos volvamos a ver pronto, con nuevos proyectos y nuevas historias, ya sabéis que en Lo Que Te Quería Contar lo vamos a contar siempre.
Juan Luis, Manuel: Muchísimas gracias a ti. Nos veremos pronto.
_MG_4885
Fotografía: Miriam Agudo de Blas.
Feliz lunes, amigos.
Lorena.
Anuncios

Entre risas y aplausos… La llamada.

Como bien sabéis, soy sensible por naturaleza. Me emociono con millones de cosas, me duelen otros millones de cosas más y suelo llorar una vez al día. Soy muy feliz, y eso también me hace llorar a veces. Muchas veces lloro por el dolor ajeno, por historias y personas que no conozco, pero de las cuales conozco alguna historia y sé que la vida a veces ni es justa, ni fácil.  Muchas veces lloro de alegría, también por personas a las que no conozco absolutamente de nada, pero de las cuales conozco alguna historia, algún sueño, y veo cómo lo consiguen. Me gusta mucho que la gente consiga lo que desea… Y sobretodo, me gusta porque esa gente, en la mayoría de los casos, ha luchado para ver sus sueños hechos realidad. Ha puesto ilusión, esfuerzo, constancia y sobre todo, muchas ganas.

Ahora mismo, nos encontramos en una situación dónde las cosas son difíciles, y dónde todos los sectores se ven muy afectados, y uno de ellos es el arte, la cultura, que tanto deberíamos cuidar y proteger mientras quienes tienen el poder intentan derribarla. La literatura, es una de las grandes pasiones de mi vida. Leer y escribir son cosas esenciales para mí, porque me gusta leer y contar historias. También me gusta escucharlas, y cómo no, verlas. Sin saber muy bien cómo, Madrid me ha regalado muchos, muchos amigos a los que adoro que se dedican a la interpretación, que al igual que yo, pero de otro modo distinto, cuentan historias que no les pertenecen y saben hacer suyas. Quizás por eso nos entendemos bien. En estos últimos tres años, he vivido el amor por actuar muy de cerca, y eso me ha hecho valorarlo y quererlo más. Ver todas las caras que envuelven ese maravilloso mundo, que parece fácil desde el otro lado del televisor, o desde debajo de un escenario, pero que lleva muchas horas y años de sacrificio y dedicación. Incluso conlleva muchos momentos de éxito, y muchos meses sin trabajo. Es el sabor agridulce de un trabajo complicado en cuanto a estabilidad, y gratificante y mágico para quien lo ama de verdad.

Hace poco hablaba de la TV MOVIE de los Niños Robados. Te hablaba de monjas y de Macarena García… Hoy vuelven a ser protagonistas de mi post, pero por algo totalmente distinto.

Hoy te quería contar una historia que estoy segura que ni los propios protagonistas recuerdan. Hace unos meses, una noche cualquiera en un bar cualquiera de Madrid, estaba con unos amigos y entre el grupo de gente que éramos estaban Javier Calvo y Javier Ambrossi, a los que conocía por primera vez, por esos amigos en común que nos unían. Aquella noche, ellos me hablaron de La LLamada. Me hablaron de un musical que se iba a estrenar en el hall del Teatro Lara, del cual eran directores  y cuya protagonista sería Macarena García, que recientemente había ganado el Goya 2013 a Mejor Actriz Revelación por Blancanieves. El musical, que contaba con pocos recursos pero con un pequeño y maravilloso elenco, me lo presentaron con muchas ganas e ilusión. Y eso, como ya os he dicho, nunca falla. La historia se basaría en un campamento de monjas, dónde a una de las protagonistas se le aparecería Dios por las noches, cantándole canciones de Whitney Houston. Además de ello, habría una banda de rock tocando en directo. Buena pinta tenía, sin ninguna duda. Y prometí ir. Las entradas se agotaban casi todos los días, y por unas cosas u otras, al final no pude ver la obra. Sabía que volverían a representarla unos meses después, así que esta vez no fallaría.

13829734422934-0-468x351

Hace justo un mes, se presentaba ante la prensa el retorno del musical y esta vez sobre el escenario principal. Acudí a la cita de prensa con mis compañeros de La Caja de Música, dónde pude ver quince minutos de la obra y entonces supe que necesitaba verla.

Madrid, por suerte, es una ciudad con mucha vida cultural. No sólo las obras de más renombre acarician los teatros de la ciudad. Hay muchísimos actores, muchísimos escenarios y muchísimas historias en los teatros de las calles paralelas dispuestos a emocionarte y hacerte soñar. El viernes pasado, por fin, fui a ver La Llamada.

Si te digo la verdad, tenía un poco de miedo. Había puesto grandes expectativas en el musical, y le había prometido a quién me acompañaba que le iba a encantar. Tenía miedo a decepcionarme, a pesar de haber leído muchas críticas buenas. Mi acompañante es actor, entiende de interpretación mucho más que yo y sabía que él iba a ser mucho más crítico, y quizás temía más su opinión que la mía, porque la obra la había elegido yo. Pero, ¿sabéis que nos pasó? Que reímos a carcajadas, sin descanso. Y fue maravilloso.

Unknown

María (Macarena García) y Susana (Andrea Ros) son dos adolescentes comunes, que quieren divertirse, salir de fiesta, bailar y hacer locuras. Además, su consolidada amistad está combinada por su amor a la música y su sueño de crear un grupo de electro-latino. Ambas son extrovertidas, risueñas, llenas de vida y locura… Aunque todo cambia cuando María empieza a tener un comportamiento extraño, que Susana no entiende y que ella no es capaz de confesar. Ve a Dios (Richard Collins-Moore) , cada noche, vestido de traje y cantándole canciones de esa negra que murió, cuyo nombre no consigue recordar…

13829703223571-0-680x276

Custodiadas por dos monjas con actitud totalmente antagónica, serán castigadas tras haberlas pillado en una de sus escapadas nocturnas. Milagros (Belén Cuesta) es una monja joven, que te hará reír con ternura, te emocionará y sacará tu lado más sensible. Inocente, dulce y comprensiva, su cabeza está llena de dudas que no se atreve a pronunciar en voz alta. Por otro lado, Bernarda (Gracia Olayo) es una monja estricta, de carácter fuerte que te arrancará las carcajadas desde la imposición y el respeto, y que te descubrirá que todo ser humano tiene un lado sensible por descubrir…

Macarena-García-acude-a-La-Llamada-musical-de-Dios-en-el-Teatro-Lara

Canciones originales, música en directo y una mezcla de sentimientos y valores que no dejarán a nadie indiferente. A los ateos les hará reír sin parar, sin revelarse al pensar que están viendo una obra que habla de religión y fe. A los más creyentes, por otro lado, les arrancará las mismas risas, porque se habla de la religión desde el respeto y la originalidad. Exquisita es la interpretación de las actrices y el actor. Salí realmente fascinada con cada uno de ellos, y también mi acompañante, al que le gustó mucho más de lo que él mismo esperaba. Nos sorprendió mucho la faceta de cantantes de Andrea y Macarena, que están brillantes las dos. La LLamada es una de esas obras que hay que ver. Un musical al alcance de todos, con entradas por sólo 18 euros, en uno de los teatros más importantes de Madrid. Mientras ríes te emocionarás con temas como la amistad, el respeto, el amor, la incertidumbre, la homosexualidad y la fe. Podéis seguir todas sus noticias en su Twitter oficial: @lallamada_ y disfrutar de la obra los viernes a las 22.30h, los sábados a las 23.30h y los domingos a las 20.30h.

13829702754481-0-680x276

protagonistas-Llamada-saludaron-emocionados-finalizar_MDSIMA20131019_0036_9

“La llamada es un sueño”, Andrea Ros.

Siempre insisto en la ilusión, los sueños y la persecución de ellos, pero ya veis que es realmente importante que uno luche por lo que realmente desea. No podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que nuestros objetivos vengan a buscarnos. Corren tiempos difíciles y todos lo sabemos, por eso ahora, con más ganas que nunca, debemos luchar por lo que queremos, por lo que deseamos, haciendo el camino para llegar a nuestra meta. Si nos ponen la zancadilla, la saltaremos, y si nos caemos, nos levantaremos siempre con una sonrisa… Si quieres, todo llega. Id a ver La llamada, dejad que os empape la risa, que os entren las ganas de cantar, de gritar, de saltar y de luchar… Apoyad el arte, haced fuerza para respaldar la cultura. No os rindáis jamás.

Yo ya he sentido la llamada. Y tú, ¿a qué esperas? La vida es más bonita si la vivimos entre risas y aplausos…

Buenas noches, amigos.

Lorena.

Cuando lo pienso, me duele.

Siempre he sido un poco vampiro. Siempre he sido de escribir por las noches y dormir por el día, aunque últimamente hago más lo contrario, ¿me estaré haciendo mayor? Siempre he sido más de noche que de día, más de verano que de invierno, más de chocolate que de vainilla, más de playa que de montaña, más de salado que de dulce, más de alegrías que de penas, más de series que de programas.

Con el cambio de temperatura de las últimas semanas, estos días ha llegado a mí uno de esos resfriados tontos que te arrancan las fuerzas del cuerpo y la mente, te hacen permanecer inmóvil en el sofá, aferrarte a la manta y beber caldos para recuperar la vida. Y claro, tantas horas de sofá y manta van acompañadas de televisión. De verdad que soy más de series que de programas, pero ayer después de las noticias, empecé a ver un programa que me rompió el alma.

Espera, te he mentido.

Intento ser más de alegrías que de penas, pero no siempre lo consigo. Aún con mi positivismo, creo que suelo llorar una vez al día. Melodramática desde la cuna, y sensible desde antes de existir, siempre hay algo que me emociona y me hace llorar. Pero bueno, dicen que igual de sano es llorar que reír, así que por ahí me salvo. Lamentablemente, en este país, ver las noticias o los programas de televisión, muchas veces e inevitablemente, es sinónimo de llorar.

Hoy te quería contar que ayer lloré viendo un programa de televisión de esos en los que la gente con pocos recursos pide ayuda. Gente con pocos recursos. Son tantos y tantos ahora mismo… ¿Os acordáis cuándo veíamos galas de televisión para recaudar dinero para niños de países tercermundistas? ¿Os acordáis cuando era despectivo ser mileurista? Ahora se recauda dinero para niños españoles, y quien gana mil euros al mes debe dar gracias cada día.

Entre todos es un programa de la uno de TVE, y ayer lo vi por primera vez. Hoy debatía con unas amigas sobre ello, y algunas me decían que no soportaban la dosis de sensacionalismo que se inyecta cada día en programas así. Yo, lamentablemente, sólo pude llorar. Quizás porque no necesito encender la televisión para ver como gente a la que quiero no llega a fin de mes, es más, gente a la que quiero no sabe ni cómo empezar el mes. 400 euros para mantener una familia, y en algunos casos, ni si quiera eso. Pero ese programa me hizo ver como aún queda gente buena en este país… gente realmente buena. Hubieron personas que llamaron para donar 50 euros, una señora llegó a donar tres mil. Llamó mucha gente. Ofrecieron dinero, casas, incluso trabajo. Es lo único que piden la mayoría de estas familias. Trabajo. ¿No era esto un derecho? La mujer que pedía ayuda tenía 5 hijos, y la mayor sólo tenía nueve años. Muchas noches no podían cenar, y os juro que en ningún momento la vi perder la sonrisa. Entre lágrimas, pero con una sonrisa. Volvemos a lo de siempre, ¿en qué país vivimos? ¿Cómo podemos permitir que nuestros representantes vivan en el lujo mientras un país entero está sufriendo? ¿Cuántos padres lloran cada noche por qué no saben que le darán de comer al día siguiente a sus hijos?

A mi perdonadme, pero a veces, insisto, programas de este tipo son necesarios para saber que lo que está pasando es real. Tanto los corazones envenenados de los que roban, como los corazones rotos de los que lloran. Y claro, la gente no tiene dinero. Incluso la gente que trabaja, no puede llegar a fin de mes. Si no tienes dinero para llegar a fin de mes, ¿cómo vas a poder pagar 8 euros por una entrada de cine? 

Como muchos sabéis, estos últimos tres días se ha celebrado la Fiesta del Cine. Casi tres mil salas en toda España se han sumado a esta promoción en la que sólo debías registrarte para poder disfrutar del cine por 2,90 euros. La semana pasada entrevisté a varios actores y directores sobre ello, y todos coincidían en que es necesario bajar los precios. La gente no tiene dinero, y la gente no va al cine. Punto. ¿Qué ha pasado? Pues que las salas que hace unas semanas estaban vacías proyectando maravillas, se han vuelto a llenar de color, ilusión y sonrisas. Las redes sociales se han hecho eco de cómo las colas de los cines en toda España eran realmente desbordantes. Señores políticos, a ver si les queda claro… Que no es que a la gente no le guste ver películas en pantallas gigantes, con una calidad maravillosa y un sonido increíble, que no es que no nos guste sentarnos al lado de gente que no conocemos de absolutamente nada para compartir risas o lágrimas por una historia que estamos viendo, que no es que no queramos sentarnos en butacas y disfrutar de las películas… Que no, señores, que no, que se están confundiendo. Que resulta que la gente no va al cine porque no tiene dinero. Porque una familia que tiene varios hijos, no puede permitirse el lujo de pagar 8 euros por cada uno de ellos… Y el error está aquí, señores. En ese 21% que nos han implantado. Que el cine es cultura, y la cultura NO es un lujo, la cultura es necesaria para educarnos, para formarnos e incluso para ilusionarnos.

3001_201310228wob8b

Yo de pequeña iba mucho al cine. La primera película que recuerdo haber visto en el cine fue Milagro en la ciudad, pero seguro que ya había ido antes. Iba al cine muchos fines de semana… con mis primos, mis padres, mis tíos… era una niña y sentía esa magia. Era un plan perfecto y a todos nos encantaba. Los cines estaban llenos, y la gente sonreía. Ahora las salas están vacías, y para muchos, ver una película se ha convertido en un capricho que darse de vez en cuando. Y así vamos por mal camino… ¿No deben, de verdad, plantearse las cosas? ¿No es mejor llenar salas cada día por un precio más reducido, que tenerlas vacías? Ya que han decidido retroceder en tantas cosas esenciales, a ver si retroceden por algo que nos beneficie. Dejen de recortarnos la vida y apuesten por facilitarnosla, ya verán como eso también funciona, y seguirán durmiendo tan tranquilos. De verdad, que luchar por el bienestar social no es peligroso.

Hoy me voy a dormir un poco enfadada. Me enfado mucho, ¿no es verdad? Perdonadme. Pero es que cuando pienso en lo que nos estamos convirtiendo, me duele.

Buenas noches, amigos.

Lorena.