No todos los políticos son iguales.

Nos han hecho tanto daño político que no es extraño escuchar a alguien decir “no confío en ningún político“, “no me creo a ninguno” o “todos los políticos son iguales“. Pero no, no todos los políticos son iguales. Yo, que confío en las personas, tengo esperanza y confío en la razón, siempre estoy segura de que hay excepciones, aunque sólo sea para confirmar la regla. Como en cualquier asunto de la vida. Hoy, te lo quería contar.

Ayer por la noche estuve con mi amiga Lydia y justo le dije que no tenía ni idea sobre qué iba a escribir en el post de hoy. A veces, desgraciadamente, las noticias te sorprenden y te dan el tema a tratar. Hoy, cuando me he despertado, mi mejor amigo me había escrito un mensaje en el que me anunciaba la muerte de Pedro Zerolo y me pedía que escribiese sobre él. Me ha invadido la pena, porque a veces, cuando muere alguien que no conoces, pero de quien sin conocer sabes que tiene un gran corazón, la pena llega de forma inevitable. Me he sumergido en mis redes sociales y todo el mundo se hacía eco de la noticia.

MD35. MADRID, 25/10/08.- El secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, Pedro Zerolo, sostiene una pancarta que condena el machismo, durante la manifestación convocada esta tarde en Atocha, Madrid, por una asamblea de hombres para protestar contra la violencia de género. EFE/VÍCTOR LERENA

La muerte no perdona a nadie, es algo que sabemos que existe desde casi el comienzo de nuestra historia, pero es algo para lo que casi nadie estamos preparados nunca. Yo, personalmente, es a lo único que le temo en la vida. Qué cosas.

Cuando muere alguien que ha luchado por el bienestar social como lo hizo Zerolo, es imposible no sentir un vacío inmenso, y entonces, una vez más, te preguntas por qué no existen más personas así, porque el ser humano, en vez de ser lo contrario en su gran mayoría, no se empapa de la fuerza y buena energía de algunos que parece que simplemente fueron enviados para intentar salvar el mundo o, al menos, mejorarlo en todo lo que esté a su alcance.

Como muchos ya sabéis, soy una gran defensora del colectivo homosexual. Muchas de las personas que forman parte esencial en mi vida son homosexuales, pero no por ello respeto cualquier condición sexual. Respeto cualquier condición sexual porque yo creo en el amor y las personas, porque yo amo la libertad y la felicidad y porque todo ser humano tiene derecho a amar, a ser libre y a ser feliz. Estoy segura que somos muchos los que pensamos así. De hecho, quiero pensar que todos los que me leéis pensáis así.

Zerolo lo pensaba, pero no quiso quedarse de brazos cruzados. Él quiso luchar por el amor, por la libertad, por la felicidad, por la igualdad, por los derechos, por las personas y por un mundo más justo en el que todos vamos a convivir. Porque no todos los políticos son iguales.

Hoy, al verle protagonizar tantas noticias, me he encontrado con un sin fin de imágenes suyas. El cáncer le había consumido, le había quitado fuerza a su cuerpo, pero en cada una de las imágenes, todavía sabía conservar una sonrisa fuerte, llena de ilusión y de esperanza, no por él, que ya era consciente que más bien pronto que tarde se iría, sino esperanza por este mundo que nos dejaba y por el que había luchado sin límites mientras había estado por aquí. Hay personas que tienen magia en el alma, y eso, queridos, ni el maldito cáncer lo sabe destruir. Zerolo brillaba, estoy segura que ha brillado hasta el final.

Mi amigo Tomás compartía en Facebook una entrevista que El Mundo publicaba hace casi un año. Una entrevista maravillosa que me ha hecho emocionarme y de la cual, he creído necesario rescatar algún fragmento.

P. No va a renunciar a trabajar…
R. No, nunca. Acabo de proponer en el Ayuntamiento 10 medidas urgentes para luchar contra la pobreza infantil. Quiero trabajar hasta la victoria final. Y si no hay victoria, es que no es el final.
P. Si naciera otra vez… ¿volvería a ser político?
R. Volvería a ser un servidor público con discurso político. De izquierdas, claro.
P. ¿Y cuando escucha: ‘¡los políticos todos a extinguir!’?
R. Hay una enorme desafección y tiene su explicación. Hay algunos políticos que no han entendido su función como un servicio público. Los que así lo entendemos no hemos tenido mayor problema. Pero sí, hay mucho cabreo e indignación y eso hay que corregirlo. En mi caso, la gente conoce mi trabajo y la pulsión suele ser muy positiva. Creo que hay que recuperar la identidad.

Quizás no ha sido una casualidad que junio haya sido el mes de su despedida, de su incansable lucha, de su batalla perdida, pero tantas cosas ganadas… Junio es un mes importante para muchos homosexuales que en el Orgullo Gay saldrán por las calles de Madrid a alzar banderas llenas de colores y a brindar por la libertad y la igualdad, y estoy segura que este año, todos le llevarán en la memoria. Quizás no ha sido casualidad que haya esperado a ver cómo nuestro país vivía unas elecciones con un cambio notable en el enfoque político, en la ideología, en la necesidad de renovarse, en la esperanza y la ilusión… Quizá, quién sabe.

Hoy no hay colores políticos, hoy sólo hay vacío y una tristeza inmensa al ver como la vida, a veces, es excesivamente injusta, y como el cáncer ataca sin elección ni condición. Hoy hay un vacío y una tristeza inmensa por la pérdida de un hombre que luchó por los derechos de las personas, y vio repercusiones sociales gracias a su lucha. Gracias Pedro, muchísimas gracias.

Estoy segura que hoy, incluso aquellos homosexuales que sin sentido se aferran a partidos políticos que rechazan su condición sexual, miran al cielo en silencio, y aunque no se atrevan a pronunciarlo en voz alta, le están dando las gracias.

Hoy, el periodista Isaías Lafuente twitteaba: “En el más allá Pedro Zerolo ya debe estar peleando para que la igualdad sea eterna. DEP”. Yo también lo creo.

Hoy es un día triste, sin ninguna duda.

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Buenas tardes, amigos.

Lorena.

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Los actores, ante todo, son personas.

¡Buenos días a todos! No sabéis la cantidad de veces que he apagado hoy el despertador, para no perder mi vieja costumbre de alargar al máximo mi estancia entre las sábanas… Pero bueno, por fin es miércoles, y los miércoles una se levanta de otro humor… Mañana ya es jueves, pasado viernes… ¡Madre mía! Si ya está ahí el fin de semana… Y así con la posterior queja de que el tiempo pasa demasiado deprisa, todos nos alegramos mucho de que la semana pase rápido y siempre nos alegramos de que sea miércoles. La mitad.

Como bien sabéis, el domingo por la noche se celebró la 28 edición de los Premios Goya, los premios más esperados y más prestigiosos de cine que se celebran en nuestro país. Desde muy pequeña me ha encantado ver esta gala… Desde siempre he sido una soñadora y creo que es innato que me emocione ver a la gente ser feliz y emocionarse, ser reconocida y poder hacer y trabajar en lo que realmente quiere. El otro día, viendo la gala, me sentía feliz. A pesar de las criticas a cómo se llevó la ceremonia, yo me quedo con lo esencial de ella, y es que se estaba premiando al cine de nuestro país. Se premiaba a todas esas personas que trabajan en el cine, a los que aparecen en la pantalla y a los que no, se premiaba la cultura, se premiaba el trabajo, y creo que no puede haber nada más bonito que el reconocimiento por un proyecto profesional. Yo quedé encantada con cada premio, con cada discurso, con cada una de las personas emocionadas. Sólo creo que faltó mucha gente, muchos actores que aunque no estuviesen nominados deberían haber sido invitados y haber estado sentados en esas butacas, apoyando su profesión y a sus compañeros… Porque , al fin y al cabo, la fiesta del cine también debe ser suya, ¿no?

Al día siguiente me encontré con varios comentarios en algunas redes sociales que me parecieron un poco chocantes y un poco fuera de lugar. No lo vi comentado por una sola persona, ni si quiera en una red social en concreto, y hoy te lo quería contar.

Las personas, a veces somos un poco más irracionales de lo que parecemos (sí, aún más) y tenemos esa mala costumbre de criticar a quienes no debemos y cuándo no debemos. De repente, me encontré con gente quejándose por los discursos de varios actores al recoger su premio… Gente que se quejaba de que unos actores, vestidos con trajes que valen miles de euros, estuviesen quejándose sobre el sistema político de nuestro país… Vamos a ver, ¿qué me he perdido yo aquí? ¿Por llevar un vestido caro no tienen derecho a quejarse sobre un gobierno que nos está recortando la vida a todos? Muchos de los que habéis puesto este tipo de comentarios, deberíais saber que, en la mayoría de los casos, son las propias firmas las que diseñan y ceden esos vestidos, exclusivamente para esa ceremonia, siendo conscientes de la repercusión mediática que tiene y siendo más que favorable la mención en los medios de comunicación para hacer la publicidad necesaria. No hay más. En el caso de quienes hayan pagado su vestido… Será porque su sueldo se lo ha permitido, y entonces, si tienen un sueldo elevado y pueden costearse un vestido caro, ¿dejan de ser ciudadanos como tu o como yo? Me parece que hay una confusión, y bastante grande.

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Deberíais saber que hace poco salió publicado un estudio en el que se anunciaba que tres de cada cuatro actores no pueden vivir de su profesión, el mismo estudio anunciaba que más de 7.900 actores españoles no pueden vivir de su profesión. Entonces, digo yo, los que tienen la suerte de poder hacerlo, ¿tendrán el derecho de quejarse y defender una profesión que se está viendo afectada por esta crisis al igual que todas las demás? Porque actores, amigos míos, no son sólo los que salen en la tele, como periodistas no son sólo las caras más conocidas de los telediarios. Hay miles de actores que han pasado años estudiando, que se pasan los días de casting en casting y buscando un trabajo como lo hace un albañil o un joven recién licenciado. Hay actores que han trabajado mucho y ahora llevan meses o incluso años sin encontrar trabajo. La interpretación es una profesión que llegada al punto de la televisión, o al nivel de todos los que forman las películas que estaban nominadas a los Goya, está muy bien pagada, pero no olvidéis, todos aquellos que habéis criticado, que es una profesión muy, muy inestable. Las películas no duran años, ni las series son eternas.

El problema radica, creo yo, en considerar rico a todo aquel que aparece al otro lado de la pantalla. Y aunque así sea, ricos y pobres, tontos y listos, siempre han habido en todos lados, tanto en la derecha como en la izquierda. Pero al final, los problemas sociales y económicos nos afectan a todos. Creo que es más que lógico y más que normal que emocionados al recoger sus premios, aprovechasen para lanzar mensajes de desacuerdo, de enfado, de rabia, contra unos políticos corruptos, contra un gobierno que recorta sanidad, educación y que ha subido el IVA al 21% haciendo que la cultura, indiscutiblemente necesaria, se convierta en un absoluto lujo. Se proyectan películas cada día en los cines de toda España, con las salas prácticamente vacías porque la gente no tiene dinero para pagar una entrada. ¿Aún creéis, de verdad, que no tenían derecho a quejarse? Los actores, señoras y señores, ante todo son ciudadanos, son personas como tu y como yo, a los que les preocupan las mismas cosas, a los que les preocupa tener un trabajo o no, y creéme que a muchos, en muchas ocasiones, también les preocupa cómo llegar a fin de mes. Hay actores que, por suerte, no paran de trabajar, y llegan a puntos inimaginables donde las campañas publicitarias luchan por tener sus caras, actores que  todo lo que tocan lo convierten en oro, pero amigos míos, eso sólo lo son unos pocos.

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No generalicemos, no seamos tan cobardes de criticar a personas que están reivindicando unos derechos que también nos pertenecen. No seamos tan cobardes de enfadarnos con quienes fueron la voz de miles de ciudadanos ante más de tres millones de espectadores. Porque a mí, sinceramente, me habría dolido mucho más que nadie se hubiese quejado, que todo se hubiese celebrado como si nada, como si en este país todo fuese maravilloso y como si el lujo y la alfombra roja fuesen lo que representa nuestra situación, eso es lo que me habría parecido lamentable, y por lo que yo hubiese sentido vergüenza. Gracias, mil gracias, a todos los actores que aprovecharon para quejarse, para demostrar que no somos tontos y que no estamos de acuerdo en cómo ni cuánto nos están manipulando. Gracias a todos aquellos que abuchearon al ministro Wert en los Premios Forqué, porque están jugando con nosotros, con nuestros trabajos, con nuestras familias y nuestras vidas. Y ya está bien, señores, ya está bien.

Cada premio me emocionó. Creo que nadie podrá olvidar a una emocionada Terele Pavez, premiada a sus 74 años y recibiendo los mayores aplausos de la noche. Javier Cámara, vencedor por fin tras seis nominaciones, Javier Pereira como actor relelación, Roberto Álamo o Natalia de Molina... Pero, sin duda, me quedo con dos discursos que me emocionaron mucho. Por un lado, el de Marian Alvárez, que emocionada y agradecida por el reconocimiento no se olvidó de hacer un guiño contra la nueva ley del aborto: “Quiero dedicarlo a todas las mujeres que pelean por nuestros derechos. No van a permitir que nada ni nadie decida por nosotras”. Por otro lado, David Trueba, gran triunfador de la noche por “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, hizo una mención muy emotiva a todos los periodistas que abren sus puertas para hacer entrevistas y mencionar cine, y no se olvidó de recordar a dos mujeres muy jóvenes y profesionales que nos han dejado hace poco, Concha García Campoy y Tatiana Sisquella. No se olvidó, tampoco, de mencionar la crisis y los problemas sociales que atravesamos.

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No podemos dejar de mencionar el maravilloso discurso que dio Enrique González Macho, presidente de la Academia del cine, quien para mí estuvo excelente.“La disminución de recaudación en cines debida a la pérdida de espectadores se estima en 102 millones de euros, lo que se traduce en que por cada euro que la Hacienda Pública ha recaudado a través del IVA, la Industria Cinematográfica ha perdido dos. A ver si así nos dejan en paz con lo de las subvenciones”, dijo.

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Los actores siempre me han caído bien. Ellos cuentan historias, como también las cuento yo, cada uno lo hacemos a nuestra manera, pero me gusta la gente que cuenta historias, me gusta mucho la gente que se dedica a algo relacionado con el arte y la cultura.

Tengo muchos amigos actores, amigos muy conocidos y otros que no lo son tanto, pero todos ellos son actores y aman su profesión por encima de todas las cosas. Una profesión que requiere sacrificio, entrega y mucha dedicación. Una profesión que no es fácil, un camino que no es sencillo, y una profesión que está siendo atacada como también lo está siendo la tuya. Una profesión poco segura, sin una estabilidad clara. Así que no  les critiquéis tanto por luchar por sus derechos, que no os importe tanto el hecho de que estaban enfundados en vestidos caros, la ocasión lo requería,  y tener en cuenta que ellos no son los que os roban a vosotros. No, no son ellos. Ellos son robados, como lo estás siendo tú. Así que por favor entender, de una vez, que los actores son ciudadanos como tú. Los actores, ante todo, son personas.

Feliz día, amigos.

Lorena.