OTra vez

Lo vi hace unos días y todavía me sale una sonrisa cuando lo recuerdo. No lo puedo evitar. De hecho, me pasé la mayor parte del tiempo llorando… Muchos no entenderéis nada de todo esto, simplemente, porque ya crecisteis más … Sigue leyendo

David Bisbal lo ha vuelto a hacer.

Lo ha vuelto a hacer. Como suele hacerlo siempre.

Lo ha vuelto a hacer, con los nervios de una primera vez, con la emoción de muchos conciertos a la espalda y un público que no deja de entregarse… David Bisbal ha vuelto a llenar El Palacio de los Deportes de Madrid y ha vuelto a emocionar a miles de personas. No quise perdérmelo y hoy, te lo quería contar.

Siempre he defendido que si ha llegado tan lejos, además de por su talento, ha sido por la pasión que siente y pone en su trabajo, por sus ganas constantes y sus sueños intactos, a pesar del tiempo y los éxitos.

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Hace unos meses, os hablaba de uno de sus conciertos, en este mismo escenario, con su recién estrenada gira que le ha llevado por todo nuestro país y gran parte de latinoamérica. Os contaba cómo él había puesto banda sonora a muchos momentos de mi vida y cómo yo, seguía disfrutando sus conciertos no de la misma forma, pero sí con el mismo sentimiento que hace ya unos cuantos años.

Un fin de gira siempre es algo especial, para el artista y su público, para ambos es una pequeña despedida, un hasta pronto, una despedida llena de música, color y una pequeña sensación de tristeza cubierta de felicidad, un sabor agridulce que prácticamente no tiene ni una pizca de amargo. Él estaba emocionado, estaba feliz. Rodeado de amigos, de su familia y de quince mil personas que no quisieron dejar de acompañarle en un concierto tan especial y único.

El BarClaycard Center fue llenándose poco a poco, sin prisa… pero no cabía nadie más a las ocho en punto. Se apagaron las luces y empezó el espectáculo.

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En esta nueva etapa musical en la que ha dejado atrás sus inolvidables patadas o sus miles de vueltas, un David Bisbal elegante y carismático abría la noche con Tú y Yo, una de las canciones más sonadas de su último trabajo discográfico, que lleva el mismo nombre. Más de dos horas de música, luces, bailes, emociones y palabras de cariño en las que no faltaron, por supuesto, los temas de este disco ni otros que ya se han convertido para sus seguidores en unos clásicos. Ave María, Silencio, Bulería, Torre de Babel, Esclavo de sus Besos, Diez mil maneras o Si pero no, entre otras, fueron capaces de poner a todo el mundo en pie, desde las gradas hasta la pista nadie dejó de bailar y disfrutar de los momentos más animados…

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El concierto, por supuesto, tuvo sus momentos de romanticismo, de baladas, de nostalgia y de canciones que todos, alguna vez, hemos hecho protagonistas de alguna de nuestras historias. Dígale, Amar es lo que quiero, El ruido o Culpable… fueron, sin duda, momentos muy especiales de la noche.

Era un concierto especial y por ello, no quiso dejar de invitar a dos artistas y amigos a compartir escenario y público con él. La italiana Emma Marrone y el puertorriqueño Luis Fonsi, marcaron dos momentos estelares de la noche. Disfrutaron e hicieron disfrutar, y no hay nada más mágico que eso.

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Es imposible no mencionar uno de los momentos más bonitos del concierto, casi al final, cuando el almeriense, completamente emocionado, casi no podía hablar y consiguió dedicarle una de sus canciones más bonitas, Mi Princesa, a la que era aquella noche, y es siempre, su fan más especial, a quién él citó cómo el gran amor de su vida, su hija Ella, que no dudó en saludar divertida y mandar besos a un público que fue testigo de aquella auténtica y verdadera declaración de amor, seguramente la más pura que sea capaz de sentir el ser humano.

Si hay un motivo por el que David Bisbal me produzca tanta admiración, por supuesto es su voz, su increíble y espectacular voz. Con el tiempo, sin ninguna duda, se ha hecho cada vez más grande sobre el escenario y estoy segura que cualquier persona, le guste su música más o menos, sería capaz de emocionarse y disfrutar de uno de sus conciertos.

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Más allá de su música, no podemos negar que es una persona que se hace querer y respetar. Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero nunca he visto a nadie tratar con tanto cariño a los medios de comunicación, a sus fans, o destacar la importancia que sus músicos tienen en su escenario y su vida. Él es así, siempre tiene un segundo más, una sonrisa dispuesta y unas palabras de agradecimiento y eso, amigos míos, le facilita el trabajo a cualquiera.

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Para mí, la aventura de este disco, empezó en los cines Callao, hace ya unos cuantos meses, cuando junto a María Valverde, Kike Maíllo y demás protagonistas, presentó el mediometraje Tú y Yo. Os dejo la entrevista que hicimos para La Caja de Música, que es una de mis favoritas.

https://www.youtube.com/watch?v=KuccJpcq2IA

Hace más de trece años que le vimos por primera vez en televisión, con la inocencia pegada en la mirada y los sueños sin ser capaces de soñar todo lo que el destino le tenía preparado. Hoy, David Bisbal sigue derrochando simpatía, humildad y pasión por lo que hace. Quizás porque no se olvida de aquel joven que recorría Andalucía de la mano de la orquesta Expresiones, quizás no olvida a aquel joven que trabajaba en un vivero y le cantaba a las plantas, o quizás, simplemente, es porque es consciente de que tiene un trabajo diferente al de muchos otros, pero no deja de ser un trabajo por el que luchar y al que entregarse. Mientras siga derrochando estos valores y siga viviendo su carrera con nervios, emoción y entrega, mientras siga asombrándose cuando reciba un premio o siga soñando con tanta fuerza,  creo que seguirá siendo mágico para todos aquellos que le siguen.

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No puedo dejar de dedicarles este post a las dos Lydias (la rubia y la morena), a MZ y a Patri, porque de un modo u otro, bajo aquel escenario y aquellas luces, vivimos este concierto con la misma ilusión que cuando teníamos quince años, porque esta es la magia de la música y porque nosotras nos conocemos de la vida.

Enhorabuena a David, a los increíbles músicos que le acompañan y a Universal por poner tanto cariño en un proyecto que acaba siendo algo tan grande.

Nos vemos pronto…. Seguro.

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Todas las imágenes son de la página oficial de Facebook de David Bisbal.

Feliz tarde, amigos.

Lorena.

 

Suena una canción…

He de reconocer que tenía ganas de un otoño de verdad, de los de sacar abrigos y bufandas, gorros de lana y sombreros, de esos otoños en los que los días libres quieres estar en el sofá, abrazada a la manta, con una peli de fondo o un buen libro entre las manos… Con el frío tras la ventana y el placer absoluto de hacerle frente de este modo. Parece que, por fin, el frío ha llegado de forma permanente a Madrid y parece que va a quedarse con fuerza… Ayer fue una tarde de lluvia que dediqué a leer. Hoy un día nublado, con un tímido sol asomando, con un frío penetrante en la calle… Y me gusta verlo desde dentro, con el olor a café y Cometo a mi lado durmiendo.

Hoy te quería contar algo que me pasó hace unas semanas, a primera hora del día, mientras iba en el autobús…

Cómo muchos ya sabéis, además de la literatura, una de las grandes pasiones de mi vida es la música, mi mayor frustración siempre será no cantar bien (de hecho, Sergio dice que soy la persona que peor canta del mundo. Se pasa, ¿no?) 🙂 Creo que la música es una gran pasión de la vida de la mayoría de las personas. Escuchamos música desde el momento en el que nacemos y de forma inevitable e inconsciente empieza a formar parte de nuestra vida… Con el paso de los años, habrá diferentes tipos de música que elegirás como compañera de momentos, de felicidad y de lamentos.

Siempre he dicho y supongo que diré, porque así lo siento,  que mi canción favorita es La Fuerza del Corazón, de Alejandro Sanz. Quizás porque llegó hace muchos años a mí de una manera muy fuerte, quizás porque sólo era una niña y fue la primera canción en la que me paré detenidamente a entender su letra y dejar, sin límites, que me emocionase. Hay otras canciones que jamás me cansaré de escuchar como El Ruido, de David Bisbal, que es relativamente joven o En el Muelle de San Blas, de Maná. Hay canciones que escucharás en un momento determinado de tu vida y aunque estés años sin volver a saber de ellas, en el momento que vuelvan a aparecer te harán sonreír o te emocionarán.

Será inevitable a lo largo de mi vida que cualquier canción de Bom Bom Chip me arranque una sonrisa, por ser la BSO de mi infancia y por formar parte de mi madurez… Me pasará igual, como te pasará a ti, que sonreiré cuando escuche una canción del verano que me recuerde a mi adolescencia, a aquellas noches en las que la bailé con mis amigas, con la inocencia de la juventud y las ganas en la pista… Habrán canciones que siempre serán especiales, que reflejarán un primer amor, un amor soñado, un amor imposible o un amor olvidado y que cuando vuelvan a ti, te harán pararte unos segundos y asentir.

Hay canciones que siempre me harán quedarme en silencio, por las lágrimas que derramé con ellas en algún momento de mi vida, como Con Las Ganas, de Zahara o A Tientas, de Vega. Habrá canciones que te recordarán a amigos que pasaron por tu vida y ya no están, y otras que te recordarán a esos amigos que siempre estarán… Esa es la magia de la música, que vive contigo el paso de los años, que marca momentos y circunstancias, lugares y personas, que tiene el poder de hacer que miles de personas, en todo el mundo, puedan sentirse identificadas… Porque al final, como siempre digo, no somos tan distintos.

Hace un par de semanas, un lunes a primera hora, sonó una canción en el autobús, que me quitó el sueño de repente para arrancarme una sonrisa, para viajar en mi vida y emocionarme de la forma más bonita…

Soy la mayor de tres hermanos y aunque les quiero a los dos por igual, la diferencia de edad con cada uno de ellos ha hecho en el tiempo que vivamos cosas muy distintas. Miguel nació cuando yo estaba a punto de cumplir dos años y se convirtió en mi primer amigo. Con él compartí mis juguetes, mis peleas, mis risas, mis aficiones y nuestras diferencias… De pequeño, le encantaba hacerme rabiar. Todavía recuerdo el disgusto que me llevé cuando le cortó el pelo a una de mis Barbies… Crecimos juntos, teniendo casi la misma edad y eso, con los años, nos permitió compartir muchas, muchas cosas bonitas, amigos, secretos y experiencias.

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Miguel y yo. 1991.

Alex llegó como un auténtico regalo. Nació cuando yo estaba a punto de cumplir los doce años y se convirtió en mi juguete, en mi aire y mi vida. Doce años de diferencia que me hicieron disfrutarle de una forma muy especial… le bañé, le di biberones, le llevé de la mano en la playa, le acompañé en su primer día de guardería y de colegio, le ayudé a hacer deberes, le disfracé en carnaval, le conté cuentos y le quise proteger y dar todo lo bueno que podía haber en mí…

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Alex y yo. 2001.

Hace un par de semanas, un lunes a primera hora, sonó Sólo tú de Paula Rojo, mientras yo iba en el autobús… Me quitó el sueño para arrancarme una sonrisa, para viajar en mi vida y emocionarme de la forma más bonita… Como muchos de vosotros, a Paula la conocí a través de la televisión en la primera edición de La Voz, su dulzura y su ukelele hicieron que no pasase desapercibida para nadie… Allí, en su primera actuación, pidió cantar un trozo de esta canción, que había compuesto para su hermano pequeño, y desde ese momento me enamoró. Mucho tiempo después, tuve la oportunidad de entrevistarla para La Caja de Música, cuando su éxito ya era una evidencia y sus sueños seguían tan intactos y con tantas ganas como el primer día… Eso la hace especial. Si tuviese que describirla con una palabra sería magia, y esa magia es la que lleva a sus canciones, a su música y a nuestros corazones…

Aquella mañana de lunes, al escuchar su canción, la cual había oído ya muchas veces, me detuve y pensé que hacía mucho que no me volvía a encontrar con esa letra, me fue inevitable sonreír, porque tuve la oportunidad de viajar  por mi vida… Y en cada verso pensé en Alex, en lo pequeño que era la primera vez que le vi cuando sólo tenía unos minutos de vida, pensé en todos los años en los que se dormía conmigo en la cama, en todas aquellas tardes juntos, en nuestros paseos de la mano, en sus fiestas del colegio o sus fiestas de cumpleaños, en su dulzura, en su inocencia… Sentí la canción de una forma muy especial…

Alex ya tiene quince años y es más alto que yo. Me fue imposible no emocionarme, ver, una vez más, lo rápido que corre el tiempo y me sentí feliz por haberle dicho y decirle siempre, a él y a todas las personas importantes de mi vida, lo mucho que las quiero…

Alex y yo. pechón, Cantabria. 2014

Alex y yo. Pechón, Cantabria. 2014

Como en la canción, antes de conocerle, me hice mil preguntas sobre cómo sería, o cómo serían nuestros días..y “ahora lo sé, sólo pregunto el por qué, cómo en apenas segundos cuando te vi la cara, te comencé a querer… Y sólo tú, haces que llore riendo, haces que ría llorando y me pregunto cómo algo tan pequeño puede invadir la caja de mis recuerdos, los que ya apenas recuerdo si tú no estás en ellos… Sólo tú.”

Hoy, que hace una semana que volví a Madrid después de pasar unos días en casa, me he recordado lo afortunada que soy por tener una familia como la que tengo… Y me he acordado de aquel lunes en el autobús en el que Paula Rojo me hizo viajar por mis recuerdos y me emocionó.

Miguel, Álex y yo. 2014.

Miguel, Álex y yo. 2014.

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La vida, sin ninguna duda, no tendría sentido sin la música… Y ahora te toca a ti, ¿Cuál es tu canción favorita?

Feliz tarde, amigos.

Lorena.