La Habitación

Cada vez que oigo decir “La Habitación” me es inevitable acordarme de esa preciosa canción de Vega que llegó a mi vida cuando sólo era una adolescente. Esa canción que me hizo sonreír y llorar durante años y que todavía hoy me llega al alma cuando suena en mi radio…

La Habitación de la que habrás oído hablar estos días, seguro, es esa película que se ha llevado grandes premios como Globo de Oro o el Óscar a Mejor Actriz para Brie Larson, que está brillante. Hoy es de esta obra de arte de la que quiero hablar, hoy te lo quería contar…

Quienes me conocen bien saben que los casos de secuestros me traumatizan de verdad, me duelen en el alma y me producen escalofríos. Estos hechos hacen que me pregunte durante mucho tiempo qué impulsa a un ser humano a creerse con el derecho de robarle a una persona su vida, de robar a esa persona de la vida de quienes la rodean y de robar la libertad de alguien, bajo el sufrimiento y el dolor. No lo puedo entender. Me supera, me parte el corazón. ¿Qué derecho tiene nadie de robarle un hijo a sus padres? ¿Qué derecho? Es algo tan salvaje que se escapa de mi mente y lo triste es que es algo que se repite cada día en cualquier rincón del mundo. La irracionalidad del ser humano, una vez más.

Últimamente veo muchas películas, porque me encanta ver películas (aunque mi amiga Valeria crea que no). Es cierto que no suelo ir mucho al cine, que soy más de disfrutar del séptimo arte en casa, con el sofá y la manta, es un placer absoluto para mí. Mi mejor opción (y si es con chocolate o helado, mejor, para qué negarlo). No obstante, no significa que no me guste, de vez en cuando, el plan de disfrutarlo a lo grande, en una pantalla inmensa que te hace estar más cerca de la historia, si cabe, con unas palomitas, un refresco y una sala llena de desconocidos (bueno, “llena”). Cuando vi el tráiler de La Habitación supe que necesitaba verla, asocié de inmediato la historia a un caso real que vio la luz hace unos años y no me equivoqué. La película, basada en la novela de Emma Donoghue que lleva el mismo nombre, hace referencia a la terrible historia de Elisabeth Fritzl, la austriaca que estuvo secuestrada durante 24 años por su padre, con siete hijos como una de las consecuencias. Aterrador. La historia llevada al cine es mucho más light, pero no menos dolorosa, sobre todo, porque han cuidado hasta el mínimo detalle y porque la interpretación de sus protagonistas es tan brutal que hace que se te vaya encogiendo el corazón a medida que la historia avanza y te deshaces entre sonrisas tristes y lágrimas.

Jacob Tremblay, el pequeño actor que da vida a Jack, es el ángel y alma de la película, sin desprestigiar, bajo ningún concepto, el trabajo de Larson. Os prometo que lloré tanto viendo su historia… Viviendo, como si fuese mío, el sufrimiento de ese encierro, el horror de cada noche y admirando a una madre llena de fuerza para hacer que, a pesar de todo, su hijo crezca inmensamente feliz, olvidando que vive encerrado en unos escasos metros cuadrados. Salí del cine con el corazón encogido, lo tuve así durante días… Y esa es la magia del arte, la de crear historias que se te quedan dentro, que te remueven las entrañas, que te hacen preguntarte aunque sea durante segundos por qué la vida, a veces, es tan jodidamente jodida. Y entonces te das cuenta que no puedes quejarte, que tienes todo para ser feliz, que tienes suerte, que eres libre…

Por favor, no dejéis de verla. Disfrutad con ellos del dolor y la felicidad, de la buena energía que las personas son capaces de desprender, a pesar de cómo es su vida. Disfrutad la experiencia de vivir una de esas historias que se te clavan dentro, de esas que aunque pase el tiempo, siempre te removerán el corazón… ¡Es maravillosa!

Buenas noches, amigos.

Lorena.

 

 

 

 

Semaforismos y Garabatonías, hechos por amor.

 

¡Por fin viernes! No sabéis lo muchísimo que necesito unas vacaciones que están a punto de comenzar. Necesito paz y organización en mi mente para poder llevar a cabo el que seguramente vaya a ser el proyecto más bonito de mi vida del que poco a poco, cuando vaya cobrando forma, os iré hablando. Hoy vengo a hablaros de dos personas con las que estuve hace un par de días.

Hace ya mucho tiempo, creo que en mi primer año en Madrid, en uno de esos momentos en los que el amor hace un roto tan grande en el corazón que sientes que te duele el alma, una amiga me presento a Zahara (@Zaharapop) a través de una canción. Con las ganas se convirtió durante muchas noches en la melodía de mis lágrimas y en la voz del dolor que no era capaz de pronunciar. Esa canción es para mí una obra de arte y se convirtió en una de mis favoritas, lo sigue siendo a día de hoy, cuando el amor ya no duele. Porque el arte, sigue siendo arte. Me enteré que Zahara acababa de publicar un pequeño libro lleno de frases, con ilustraciones de Rebeca Khamlichi (@RebecaKhamlichi) y me puse en contacto con ellas para que nos sentasemos a hablar y me contasen las historias que envolvían este proyecto. Hoy te lo quería contar.

Nos reunimos en Lolina, un café vintage en pleno corazón de Malasaña, uno de mis rincones favoritos de esta ciudad. La entrevista estuvo llena de anécdotas, de risas y energía positiva, porque esta entrevista ha sido, para mí, un auténtico regalo. Cuando uno se encuentra delante de un artista, de un artista de verdad, la magia que envuelve el momento es indescriptible. Primero, porque el artista es capaz de transmitir su humildad y  su sabiduría y segundo, porque es capaz de transmitir el amor hacia su trabajo, sin ni si quiera ser consciente de ello. Yo tuve la suerte de sentarme frente a dos artistas increíbles. Dos mujeres luchadoras, fuertes, llenas de sueños y sobre todo llenas de amor por todas y cada una de las cosas que hacen. Esta entrevista es para ponerse cómodo y disfrutar, porque es larga, porque han habido muchas cosas que no han cabido y miles que no podían dejar de estar.

Semaforismos y Garabatonías ya está en mis manos y va a formar parte de mí. Una única edición de 500 pequeñas libretas llenas de frases, con una ilustración única en cada una de ellas, hecha sobre el papel, para ti, para mí, para todos aquellos que estén dispuestos a pagar diez euros simbólicos por algo excepcional. Gracias a Zahara y a Rebeca, por contagiarme de sus ilusiones y sus ganas, de sus letras y sus dibujos, por hacer que a partir de ahora los semáforos en rojo me parezcan una oportunidad para reflexionar, y los garabatos mientras se habla por teléfono, un sentimiento que plasmar. Gracias infinitas a Alba Artero (@bita_arte), por acompañarme y ser la mejor fotógrafa del mundo. Gracias chicas, por ser desde ya, parte de aquello que yo quería contar.

la foto-125

la foto-123

la foto-124

Lo Que Te Quería Contar. En primer lugar, Zahara y Rebeca, bienvenidas a Lo Que Te Quería Contar. Es un placer teneros aquí.

Zahara, Rebeca: Gracias a ti.

LQTQC. “Semaformismos y Garabatonías” es el proyecto que habéis hecho juntas y claro, hay que empezar por esta pregunta. ¿Qué son los semaformismos y qué son las garabatonías?

Z: Los semaforismos como tal son poesías mínimas, yo tengo un blog (zaharapop.blogspot.com.es) que utilizo como folio en blanco, porque además siempre que empiezo a escribir lo tengo que publicar, a veces escribía algún poema o relato más largo y otras veces cositas muy cortas. Las empecé a publicar con el simbolito de hashtag (#) y en una de ellas puse: “Semaforismos: conclusión a la que llegas en un semaforo en rojo”. Me parecían que todas ellas eran un poco esto, pensamientos y conclusiones en un momento de espera, y que luego sigue tu vida y se quedan ahí como apartadas. Algunos son frases que he utilizado en mis canciones, algunos tienen un punto más de humor, otros más picantes o sexuales… Porque en una canción hay cosas que es más brusco decir, y aquí, sin embargo, puedes escribir. Era algo que tenía en el blog, y de repente, una editorial me propuso editarlo. Yo, respeto mucho a los escritores y a los poetas, y me parecía demasiado para mí, entonces dije que si esto se sacaba, se tenía que convertir en otra cosa, no iba a ser un libro de poesía mínima. Entonces fue cuando decidí, con Rebeca, crear esta libreta. Cada semaforismo aparece debajo de cada página en una libreta en la que cada uno podrá escribir luego lo que quiera. Las garabatonías son los garabatos que uno hace mientras habla por teléfono. Yo dibujo muy mal y entonces quise que estos dibujos los hiciese una artista con la que yo confiase y  pensé en Rebeca Khamlichi. Sus garabatos son obras de arte. Sólo hemos hecho una edición de 500 cuadernos y ella dibuja uno en cada uno de ellos.

R: Mis garabatonías dependen siempre del estado de ánimo. Cada una de ellas es una pieza única, tengo una que es sobre una experiencia que tuvimos muy negativa, en la que casi sufrimos un accidente de avión, por ejemplo. He ido dibujando cosas que nos han ido pasando. La idea es poder hacer luego una exposición con los 500 dibujos, que he ido fotografiandolos a medida que los he ido haciendo… Los libros están hechos, pero los dibujos se están creando. En la feria del libro, los iba haciendo a medida que la cola avanzaba y los lectores llegaban a nosotras. Hay de todo, desde corazones, barcos, extraterrestres, calaveras, mariposas… Los semaforismos son ideas geniales. Ella no lo ve, porque al fin y al cabo, son ideas suyas, pero son verdaderas genialidades. Muchas veces no le damos valor a lo que hacemos, pero ella ha creado algo muy grande.

_MG_6680

LQTQC. Vosotras ya habíais trabajado juntas, ¿verdad?

R: Sí, en las ilustraciones. Esto surge de una idea y un momento loco en el que yo me pongo a dibujar frases de sus canciones. He usado muchísimas veces las canciones de Zahara para pintar, escuchaba una misma canción una y otra vez para pintar un sólo cuadro.

Z: Un día se nos ocurrió la idea de ilustrar las frases y nos pareció un proyecto muy guay. Hemos hecho dos series, la primera en la que ella me dibujaba a mí como con la canción o lo que le inspiraba la canción sobre mí. Luego hizo una serie de tres corazones con tres frases, las tres son frases que puedes decirle a alguien, y son : “Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos”, “Mi lado favorito de la cama eres tú” y “Todo lo que llevas puesto déjalo en el comedor y quédate sólo con el resto que queda en tu corazón”. Son reproducciones que hacemos para el Mercado Central del Diseño, donde Rebeca está cada primer fin de semana de cada mes. También hemos vendido los originales, y todos los originales los tienen personas muy especiales.

R: Es un proyecto muy curioso porque unes dos cosas que no están, a primera vista, muy relacionadas. La gente que es amante de la música, el arte no es una cosa que le llame tanto la atención, y la gente que es más de arte tampoco es la música lo que más les llama la atención. Hemos hecho que seguidores de una hayan descubierto a la otra.

_MG_6661

LQTQC. ¿Hay posibilidad de ampliar esta edición de 500, o cuando se acabe, “fin”?

R: Creo que yo no he hecho 500 dibujos originales en mi vida (risas). Es mucho trabajo psicológico, porque cuando estoy sola, por ejemplo, y tengo que hacer 30 seguidos, a veces, se acaban las ideas.

Z: Quizás en un futuro sí reedito los semaforismos. De hecho, ya tengo algunos para el siguiente libro. Aquí hay 83 porque es el año en el que nací y los metros del General Sherman, el árbol más grande del mundo, que además hablo de él en una canción. Siempre busco el metalenguaje, que haya información dentro de la información. Nada de lo que hago es al azar. Quizás uniría estos ya editados, con algunos más y buscaría el sentido de ese número, pero ya lo haría sola. A Rebeca le pediría la portada, claro, y ya. (Risas).

_MG_6611

_MG_6614

LQTQC. Tras haber estado en varias ferias del libro, ¿Habéis encontrado un público objetivo definido?

Z: Yo sabía que gran parte de ellos iban a ser lectores del blog. Muchas veces me preguntaban cuándo publicaría y en realidad, creo que esto ha sido más pensando en ellos, en esos fans que me quieren tanto y quieren algo más. Ahora mismo, estoy parada en el ámbito musical, estoy preparando mi próximo disco y esto me parecía algo bonito que ofrecer en este momento de espera. En este semáforo en rojo de la vida, regalarles un poquito de mí.

R: Es más bien un regalo. Es un regalo porque ella ha sacado la timidez de sus ideas, que aunque le parezcan pequeñas, repito, son genialidades y además cuentan con el esfuerzo de dibujar para que se lleven algo especial.

Z: Nosotras esto lo hemos hecho por amor, por el amor que nos tenemos nosotras, por el amor que tenemos a nuestros fans… Tenemos mucha ilusión, a pesar de estar quemadas por muchas cosas, seguimos teniendo ilusión. Diez euros es algo simbólico, el dinero se saca de otras cosas.

LQTQC. Zahara, tú que nos tienes tan acostumbrados a la música. ¿Qué diferencia hay entre firmar un libro y firmar un disco?

Z: La verdad que el primero fue complicado. Me daba mucha vergüenza. Pero se me pasó, porque Rebeca ha estado siempre a mi lado. He vivido cada feria del libro como una “fiesta de cumpleaños”, nada era por obligación. Siempre pongo una dedicatoria pensando en lo que estoy firmando, siempre intento que esté relacionado, o incluso muchas veces firmo relacionado con el dibujo que ha hecho ella.

_MG_6641

LQTQC. Vivimos en una época ligada totalmente a la tecnología en la que incluso los libros electrónicos han cobrado protagonismo. ¿Vosotras sois de las que tenéis un ebook en casa o sois fieles al papel?

R: Yo tengo el ipad y se pueden leer libros, pero jamás he leído un libro ahí. Soy fiel al papel y además soy de acumular muchos libros. Me encantan los dibujos anatómicos y tengo muchísimos libros de medicina, por ejemplo. Tengo una grandísima colección.

Z: Yo tengo uno. Cuando me lo regalaron me dijeron: “esto quizás lo odias”, y es cierto que es muy cómodo y demás, pero acabo yendo a la librería a comprar un libro. Soy de dejarme los hombros sujetando el libro en la cama, me gusta pasar páginas, poder tocar el papel.

LQTQC. ¿Creéis que la gente lee lo suficiente?

Z: Creo que esto es muy parecido a la música. Cada vez hay más diferencia entre el que vende y el que no. De repente, el que vende se convierte en un best seller y hay cientos de ediciones y, en cambio, hay libros muy buenos que no pasan de la primera edición. Muy pocas veces esto tiene que ver con el talento. Hay mucha gente que le gusta leer, pero no se preocupa por leer. A mí me encanta leer, hay veces que leo un libro por semana, a veces dos y a veces medio, pero leo constantemente. Parece que ahora con el movimiento hipster se ha puesto muy de moda el leer, pero sigues viendo que es un sector muy pequeño. No hay una educación familiar en los niños para que ese niño crezca leyendo. En mi casa, por ejemplo, yo no recuero a mis padres viendo la tele, les recuerdo leyendo, y yo tengo miles de cuentos infantiles. Un niño que no ve en su casa un libro, es muy difícil que vea esto como algo interesante.

_MG_6645

LQTQC. Imagino que vosotras habéis aprovechado el tirón de las RRSS y vuestro alcance en ellas para promocionar este libro. ¿Habéis sentido el apoyo suficiente por parte de medios de comunicación o creéis que para muchos artistas la única opción es la auto promoción?

Z: En general, creo que la mayoría de los artistas se basan en la auto promoción. Yo lo empecé a hacer hace ocho años sin ser consciente de que lo estaba haciendo. Me comunicaba con mis fans a través de My Space y me di cuenta que eso repercutía en que venía más gente a verme. Esto lo hemos promocionado nosotras, la editorial habrá hecho su trabajo, los medios que se han interesado han sido sobre todo los medios de Úbeda, porque es verdad que se preocupan mucho por todo lo que hago y es muy bonito sentir el apoyo de tu gente. La auto promoción es esencial y lo seguiré haciendo. Pero por un lado, esto me da rabia, porque hay personas que por esto se llevan una comisión, intermediarios que este es su trabajo, y no hablo de mí personalmente, pero muchas veces aprovechan que no es necesario porque los artistas ya movemos nuestra gente gracias a las redes. Creo que todos debemos trabajar juntos.

LQTQC. Muchísimos lectores se estarán preguntando… ¿Cuándo llega el próximo disco de Zahara?

Z: El año que viene. Hasta que no he parado de tocar, no he empezado a escribir. Tengo ya canciones compuestas, de hecho, está practicamente acabado el disco. Ahora viene todo el proceso posterior, todo lo que no depende de mí. Búsqueda de discográfica, productor, grabación del disco, promoción… De aquí a que lo grabe, seguiré haciendo canciones, algunas seguro que todavía no están compuestas, otras que igual se caen… Lo que queda ya no depende tanto de mí, pero me muero de ganas. Estoy trabajando mucho, me gusta hacer las cosas bien. No sigo patrones comerciales, no puedo sacar un disco porque toque, quiero sacar un disco cuando diga “este disco me encanta”, necesito estar segura de que lo que estoy haciendo es lo mejor que he hecho hasta el momento.

LQTQC. ¿Y los próximos proyectos de Rebeca?

R: No se pueden contar (Risas). Soy súper maniática, me da mucho terror contar los proyectos por si se gafan. Conté un proyecto que me hacía muchísima ilusión y finalmente se cayó y ya decidí no volver a contar nada. Me muero por contarlo, pero son tan molones y me hacen tanta ilusión que, de momento, me lo tengo que callar.

_MG_6617

LQTQC. Hemos hablado mucho de vuestro libro, y en Lo Que Te Quería contar siempre se da mucha importancia a los recuerdos porque creo que es uno de los tesoros más valiosos que poseemos los seres humanos. ¿Cuál es el primer libro que recordáis de vuestra vida?

Z: El primer libro que recuerdo formaba parte de una colección de una editorial de cuentos infantiles y juveniles, recuerdo que venían con un casette y podías tanto leer como escuchar el cuento. Mi favorito era sobre un gato negro que vivía en una casa con una señora mayor, y a mí me ponía muy triste porque siempre pensaba que al gato le iba a pasar algo malo. De hecho, cuando yo tenía unos ocho años, le escribí un cuento a mi padre sobre gatos.

R: No recuerdo el primer libro, recuerdo cuentos, pero es verdad que el primer libro que me impactó porque me encantó se llamaba “Los Cretinos”. La historia iba de un matrimonio que todo el rato se hacían putadas el uno al otro. Había una parte que me encantaba, en la que ella se apoyaba en un bastón y él cada día le cortaba un centímetro al bastón para hacerle creer que estaba encogiendo y que iba a desaparecer. Ellos eran horrorosos. (Risas).

LQTQC. ¿Y vuestro libro favorito?

Z: Además de ficción, me gusta mucho leer libros de antropología, divulgación científica, ensayos… Hay un libro que recomiendo a todo el mundo que ojalá yo hubiese descubierto mucho más joven, porque me habría ayudado a entender muchas cosas. La autora, Louann Brizendine, es una neurobiologa y el libro se llama “El cerebro femenino”, también escribió sobre el masculino. Habla sobre la diferencia de géneros y cómo somos hormonalmente distintos. Habla de cómo entendernos, comprendernos y querernos. Además es súper ameno.

R: Yo no te puedo decir un libro favorito, pero hay uno que he leído varias veces, sé que a mucha gente no le gusta y yo no consigo entender. Es un ensayo de David Foster Wallace. Le mandaron a hacer un artículo para una revista de moda sobre un crucero de lujo y se acabó convirtiendo en un libro impresionante que se llama “Algo supuestamente divertido que nunca más volveré a hacer” y es increíble ver cómo le entró la obsesión por cosas muy simples, simplemente por no tener nada que hacer, sólo tenía que disfrutar del crucero. De verdad me parece muy, muy interesante.

_MG_6623

LQTQC. ¿Sobre qué tema nunca escribiría Zahara y sobre qué tema nunca dibujaría Rebeca?

R: No dibujaría nada sexual nunca. Estéticamente no me interesa absolutamente nada. No he pintado nada sexual en mi vida. En cambio, si fuese escultora creo que esculpiría cuerpos desnudos y lo disfrutaría mucho, pero en la pintura no me atrae nada.

Z: Yo nunca escribiría sobre música. No daría mi opinión sobre nada de mi propio gremio, porque le tengo mucho respeto. Ni desde el punto de vista crítico, ni crónico. Escribiría sobre lo que la música me hace sentir. Escribo sobre muchas cosas, algunas sólo las escribo y otras las canto y ahí tengo mucha libertad, porque hay cosas que escritas son muy simples y cantadas son muy fuertes, o al revés, cosas que puedes escribir y que jamás quedaría bien en una canción. Hay gente que sabe mucho sobre música, yo sé de lo que siento con la música, sé que me vuelve loca y que es mi vida, pero jamás escribiría sobre ella.

_MG_6694

LQTQC. Y para ir terminando, ¿un sueño que os quede por cumplir?

R: Como sueño prioritario a corto plazo: adoptar más galgos, y un sueño a lo bestia sería que nos concienciásemos todos. Somos un país que hemos avanzado en muchas cosas pero que tenemos todavía una crueldad con los animales que es inaceptable para el año en el que estamos. Seguimos haciendo cosas sin sentido y eso me entristece muchísimo.

Z: Mi sueño es seguir haciendo cosas, soy incapaz de proyectarme en nada. No me planteo nada por si luego no pasa. Para mí, la decepción es la enfermedad más destructiva, así que voy por la vida sin esperar mucho de ella y así todo lo que va sucediendo me lo llevo como una sorpresa maravillosa. Quiero seguir haciendo cosas y no perder la creatividad, ese es mi sueño.

LQTQC. Muchísimas gracias chicas, muchísima suerte en todos vuestros proyectos y os espero aquí siempre que tengáis algo que contar.

Z, R: Muchas gracias a ti.

_MG_6674

 

 Feliz viernes, amigos.

Lorena.

 

Los ojos de Margarita.

Esta mañana me he levantado dando los buenos días en mi página de Facebook, anunciando que hoy venía con nuevo post y que vendría en forma de relato. También hablaba de mi necesidad y mis ganas de un cambio político y social en este país. LLevo todo el día tumbada en el sofá, malísima de la tripa, con dolor de piernas y brazos y con la sensación de no tener fuerza ni en los dedos, pero lo prometido es deuda y si yo he prometido un relato, un relato tiene que haber.

Por lo general, los relatos son de vuestros posts favoritos. Tanto, que a veces siento mucha presión a la hora de escribirlos, por si no cumplo vuestras expectativas o por si resulta que acaba siendo malo… Os dejo una nueva historia, para que hagáis como siempre quiero que hagáis, para que la leáis despacito, para que saboreéis las palabras y nos olvidemos durante un ratito de nuestras preocupaciones y nuestras vidas…. Que no paren las letras.

 

Los ojos de Margarita. 

Me resultan demasiado tristes las historias de amores imposibles. Me producen tanta tristeza que a veces prefiero no escucharlas, o no conocerlas. Me da pena la gente que ama de verdad y no consigue estar con la persona a la que desea. A veces, me planteo lo rápido que pasa el tiempo y me pregunto qué hemos hecho para que corra tan deprisa, me pregunto si nos hemos detenido a saborear de verdad la vida, o si simplemente nos hemos pasado la mayor parte de ella sufriendo por unas cosas u otras. Mi padre me dijo una vez que el ser humano es así, que no sabe disfrutar sin más, que la vida nos pone obstáculos para que aprendamos a sobrevivir, a ser fuertes, a superar problemas, miedos y desgracias. A mí, desde pequeño, eso me ha asustado mucho.

Me miro las manos y todavía no soy consciente de que todo ha pasado, las arrugas me recorren la piel, las manchas y los lunares son sólo las manchas de un viejo que lleva corbata y un pañuelo de tela guardado siempre en el bolsillo. Inexplicablemente, hay un momento en tu vida en el que sabes que ya no queda mucho tiempo. El paso de los años es importante en esta idea, por supuesto, pero es verdad cuando sabes que con ochenta años aún te queda toda una vida y cuando sabes que la vida se está acabando… Hace meses que tengo un fuerte dolor en el pecho y los médicos lo sentenciaron como un cáncer de pulmón que me va a arrebatar los suspiros en cuestión de semanas, o meses. Miro a mi alrededor y creo que he podido y he hecho todo lo mejor que he sabido, pero también creo que he tenido un sufrimiento aferrado al alma desde hace demasiados años.

Todavía es pronto, siento que aún tengo muchas cosas por vivir, tengo muchas cosas por hacer y sé que ya no hay remedio. Mi nieta mayor, Patricia, está a punto de dar a luz a su primer hijo, mi primer bisnieto y yo eso no me lo quiero perder. A veces, lloro por la noche porque tengo miedo. A mi edad todavía existe el miedo. Me siento afortunado por conservar mi salud mental en perfecto estado, por ser capaz de recordar cada momento de mi vida. María, mi esposa, murió hace más de una década, dejando a su familia sin el pilar que la sostenía. Mis hijos y nietos vienen a visitarme y mi hija Paquita no deja de cocinar para mí ni un sólo día. Es una santa, una mujer buena y noble, con una vida feliz y un marido que la cuida y la quiere. Era la que más unida estaba a su madre y sé que nunca ha podido, ni podrá, superar su pérdida.

Por alguna extraña razón, llevo varios días soñando con unos días que quedan tan atrás que ahora dudo si de verdad han existido o si los sueños me confunden. En cuestión de segundos sé que fue real, porque todavía recuerdo sus ojos y puedo sentir su aroma. Y eso, también eso, me asusta.

La vida en el pueblo era una vida humilde y tranquila. Sólo tenía siete años cuando oí a mi madre gritar. A mi padre, hombre bueno y trabajador donde los hubiese, lo acababan de encontrar muerto en el campo, mientras labraba la tierra. Un accidente me dijeron que había sido, años después supe que le habían pegado un tiro por tener una ideología distinta a la de sus asesinos, por querer luchar por sus derechos y buscar un futuro mejor para los suyos. Desde niño, acudía a la iglesia sólo para oír el viejo piano que tenía don Raimundo, el párroco de mi pueblo. Una noche, él se presentó en casa y habló con mi madre en la cocina, susurraban y llegué a entender que hablaban de mí, de mi futuro como músico y de mis dotes para ello. Tenía quince años cuando dejé a mi madre y a mis hermanos solos en el pueblo y me trasladé a Valencia capital a vivir con mi tía Remedios, que se había casado con un hombre rico y respetado. Gracias a los contactos de mi tío, al que yo no soportaba, empecé a estudiar música y a dar clases particulares a hijos y vecinos de sus amigos. Con el dinero que ahorraba, conseguía ayudar a mi familia y ser feliz trabajando en lo que más me gustaba.

Conocí a Margarita una tarde de enero. A las cinco estuve puntual en su casa para dar su primera clase de piano. Por aquel entonces, las mujeres de cuna alta, se refinaban a través de la música y finos vestidos de seda que cosían para ellas. La piel, pálida y delicada se escondía bajo una melena aterciopelada de color caoba y en su cara dos ojos verde esmeralda daban luz a aquella estancia. Jamás había visto nada igual, ni mujer más bella, ni mirada más pura. Supe que iba a enamorarme de ella hasta el fin de mis días. Semana a semana fuimos compartiendo melodías, notas y aprendizaje. Era inteligente, divertida, risueña y atrevida. Una tarde, antes de marcharme me preguntó si estaba libre la tarde siguiente y asentí.

Nos encontramos a las cuatro en la Estació del Nord y paseamos por las calles del centro mientras sus padres creían que ella estaba merendando churros con chocolate en casa de una de sus amigas. Tarde a tarde, fuimos haciendo de los encuentros nuestra rutina, y de la rutina nuestras vidas. No nos cogíamos de la mano por la calle, pero reíamos y compartíamos nuestros sueños. La besé por primera vez en una de nuestras clases. La besé durante muchos meses, en el cuello y en los labios, le acaricié el pelo, la piel, las piernas y los secretos. La hice mía tantas veces como la soledad nos lo permitía… Me miraba fijamente a los ojos y yo me perdía en ese mar que me regalaba su mirada. Margarita era el amor, Margarita era mi vida.

Una tarde, al llegar a casa, mi tío me esperaba fumando una pipa al lado de la ventana, mientras mi tía Remedios sollozaba en el sofá. Tenía las maletas listas y no querían volver a verme nunca más. El padre de Margarita, un empresario de renombre y con el poder de tener a toda la ciudad comiendo de su mano, había intentado organizar el matrimonio de su hija, cuando ésta se negó y dijo que ya estaba enamorada. Llamó a mi tío y le aseguró que le arruinaría los negocios y su fortuna si no me hacía desaparecer, juró matarme con sus manos si me veía. A mí, un chico de pueblo, de campo, a cuyo padre habían asesinado por pertenecer a un bando político y no a otro, a mí, a un pobre profesor de piano. No supe qué decir, me volví cobarde y me ahogué en el miedo. Cogí mis cosas y miré a mi tía, alcancé a ver en sus labios un “lo siento” empapado por las lágrimas que corrían en forma de cascada. Me fui de allí.

Durante dos tardes esperé en la puerta de la estación, a las cuatro en punto, como tantas otras veces. Al tercer día volví al pueblo. Me rendí a los tres días, me rendí por amor, por cobardía y por su bienestar. Ella no podría ser feliz conmigo, tenía pocos bienes que ofrecerle, ella estaba en otro mundo, en uno inalcanzable en el que yo sólo entraba para servirle, un mundo donde se aprendía a tocar el piano porque lo marcaba la sociedad y el estatus, un mundo en el que se fabricaban vestidos de seda a medida.

Años me costó superar aquello. A través de mi madre, que seguía hablando con mi tía, a quien nunca más volví a ver, me enteré que Margarita estuvo destrozada, que estuvo meses encerrada, llorando, sin comer, sin ganas de nada. Me enteré que con el tiempo se había casado con un amigo de la infancia, que la amaba, que la hacía feliz y la cuidaba. Me enteré que había sido madre cuando yo ya tenía a Juan, mi segundo hijo.

María fue una buena mujer, era maestra y adoraba el arte. Le encantaba escucharme tocar el piano, aunque a mí cualquier melodía, después de mis años en Valencia capital, me resultaba triste. Fuimos un matrimonio muy feliz. Me quiso con todo su corazón y yo la quise todo lo que pude. La respeté, la cuidé y juntos formamos una familia maravillosa, de gente buena, honrada y trabajadora.

No me gusta escuchar historias de amores imposibles, siempre me ponen muy triste.

Inexplicablemente, llega un momento en tu vida en el que sabes que no queda mucho tiempo. Te planteas qué has hecho mal, qué has hecho bien, y por qué el tiempo y los años han corrido tan deprisa.

Esta mañana, le he pedido a mi hija Paquita que coja el coche y me lleve hasta Valencia capital. Me enteré hace años que había heredado el señorial piso del cetro donde vivía con sus padres, donde tantas tardes de clases de piano compartimos, donde la besé una y mil veces y donde hice el amor como, lamentablemente, no recuerdo haber vuelto a hacer nunca.

Me miro las manos y todavía no soy consciente de que todo ha pasado, las arrugas recorren mi piel y me atrevo a entrar en ese edificio dónde observo un sólo nombre en el buzón. Margarita Martínez. Sólo su nombre. El de nadie más.

Mi hija Paquita ha aprovechado para hacer unas compras en la ciudad y yo he cogido el elegante ascensor hasta el piso tres. El portón de madera y pomo dorado aguarda en silencio. El timbre suena como si no hubiese pasado el tiempo. Tras la puerta abierta una mujer con cabellos blancos, elegante, distinguida, firme, serena, preciosa. Las arrugas le besan las mejillas y un sello imborrable ilumina su cara. Sus ojos verde esmeralda y el mar que en ellos habita me miran en silencio y se llenan de lágrimas. Sólo soy capaz de pronunciar a media voz, con el llanto en el pecho: Margarita

piano-anciano

Buenas noches, amigos.

Lorena.

Gracias Gabo…

Sé que muchos esperabais que el siguiente post fuese la continuidad del relato que os dejé con el final a medias. Os prometo que la segunda parte de Por amor al arte llegará estos días, pero tras las vacaciones de Semana Santa y un intento fallido por desconectar del mundo, hoy debería dedicar unas humildes palabras a quien me regaló tantas palabras mágicas. Hoy te lo quería contar.

Estos días atrás a penas he estado mirando el móvil, no he visto las noticias en televisión ni un sólo día y no he leído los periódicos. Leía vuestras menciones en Twitter y poco más. La noche del jueves fue la única noche que sin saber muy bien por qué leí unos cuantos Tweets de todos aquellos a los que sigo… Tweets y RT… La noticia ya ocupaba todo el protagonismo en Twitter. No lo podía creer. Me crujió el alma.

Como bien os decía en mi página de Facebook, la vida está inevitablemente condenada a la muerte, pero cuando muere alguien tan grande entre millones y millones de personas… El corazón duele. Inevitablemente me acordé de José Luis Sampedro y ese post que les dedicaba a él y a su Vieja Sirena hace unos meses… Y otra vez la literatura llorando de rabia, y las letras gritando de dolor.

gabrielgarciamarquez12

Como a muchos los grandes, Amparo, mi profesora de literatura del instituto, se encargó de presentarmelo. El amor en los tiempos del cólera fue nuestro primer contacto, nuestras primeras caricias, mi amor incondicional por él, a primera vista. Aquella historia me enamoró por querer hacerla tan mía que quise compararla con un pequeño trozo de mi vida. En el protagonista, Florentino Ariza, enamorado toda su vida de la protagonista, vi un reflejo basado en la inocente y soñadora adolescencia de mi misma. Durante muchos años, le recordé esta historia a un chico que me había gustado desde siempre con el que durante muchos años soñé que me casaría. Con el tiempo, él se convirtió en mi amigo y pude explicarle cómo años atrás leyendo las palabras de García Márquez y una historia de amor que había costado más de 53 años para hacer feliz a su protagonista, había pensado en él y había sonreído al saber que nada es imposible y que el tiempo en el que estemos vivos será nuestra garantía para poder cumplir todo aquello que soñamos, sin importar el cómo y el cuándo. Quizás, simplemente por esto, aquella se convirtió en una de mis obras favoritas de todos los tiempos.

En mi primer año de universidad y con la moda aún creciente de celebrar el “amigo invisible” por Navidad, uno de mis profesores propuso hacer un amigo invisible en el que sólo se pudiesen regalar libros. A Ana, a quién por aquel entonces a penas conocía y con quien unos años después compartiría uno de los mejores viajes de mi vida, no dudé en regalarle un libro de uno de mis escritores favoritos y recuerdo que en la dedicatoria le puse que sólo esperaba que lo disfrutase tanto, como lo había disfrutado yo. La obra elegida fue Noticia de un secuestro.

gabo-e-hijos

García Márquez es uno de esos escritores que forman el boom latinoamericano, uno de esos genios que han dedicado su vida al arte, a las letras y las palabras. Además de escritor, su vida ha tenido una larga trayectoria en el mundo del periodismo, aunque él estudiase derecho. Recuerdo cuando hace años se publicó aquella carta de despedida en la que sólo quería recalcar las cosas importantes de la vida y como mi amiga Norma me la envió en un e-mail para que me emocionase tanto como lo había hecho ella…

Yo, con una ideología bien lejana al catolicismo y a su iglesia, no dudé quien era el verdadero protagonista de este jueves santo que dejaba sin un brazo a la literatura contemporánea. Me emocioné de ver a tantísima gente citándole en las redes sociales y deseé que todos ellos le hubiesen leído, al menos, alguna vez. Me emocioné de ver a la literatura tan viva y saber que muchos genios fueron reconocidos también en vida. A García Márquez su Premio Nobel de Literatura en el año 1982 no le supuso el premio a una carrera literaria finalizada, el reconocimiento a un “ya está todo hecho”. Por el contrario, jamás dejó de escribir. Nos ha dejado una herencia literaria que viajará por los años, por los tiempos y las generaciones, y nosotros, estemos donde estemos, podremos contar, hasta que la vida nos lo permita, que estuvimos vivos en aquellos años en los que él todavía escribía historias, hacía reflexionar al mundo y creaba arte con sus libros y sus cuentos.

premio_nobel_de_gabriel_garc_a_marquez

gabriel-garcia-marquez

En el año 2000, un año después de que le diagnosticaran un cáncer linfático que finalmente ha acabado con su vida, decía en una entrevista a El Tiempo en Bogotá:

Hace más de un año fui sometido a un tratamiento de tres meses contra un linfoma, y hoy me sorprendo yo mismo de la enorme lotería que ha sido ese tropiezo en mi vida. Por el temor de no tener tiempo para terminar los tres tomos de mis memorias y dos libros de cuentos que tenía a medias, reduje al mínimo las relaciones con mis amigos, desconecté el teléfono, cancelé los viajes y toda clase de compromisos pendientes y futuros, y me encerré a escribir todos los días sin interrupción desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde. Durante ese tiempo, ya sin medicinas de ninguna clase, mis relaciones con los médicos se redujeron a controles anuales y a una dieta sencilla para no pasarme de peso. Mientras tanto, regresé al periodismo, volví a mi vicio favorito de la música y me puse al día en mis lecturas atrasadas”

Escribió por pasión, por vocación y nos regaló al mundo entero miles de páginas llenas de sabiduría, verdad, crítica, vida, política y amor… Y yo sólo puedo estar agradecida.

Duele el corazón cuando del mundo desaparecen personas tan necesarias, tan sabias. Cruje el alma cuando un genio muere.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”

Entre otros, la crónica de una muerte anunciada nos parecerá cien años de soledad en las memorias de sus putas tristes

gabo_93118

GRACIAS GABO. 

Feliz lunes, amigos.

Lorena.

Nuestros sueños, amigos, son sólo nuestros.

¡Por fin sábado! Hoy es uno de esos días que voy a coger con ganas…El té de frutos rojos deja su aroma por toda la habitación y yo me siento frente al ordenador para hablaros de unas historias que ni si quiera son mías, pero creo que es necesario que conozcáis.

Podríamos hablar, de nuevo, de la persecución de los sueños. Ultimamente, es una moda establecida que la gente mande mensajes positivos, que enmarque fotos con frases gritando que el día va a ser estupendo, o que puedes comerte el mundo, si quieres. Una vez más, nos damos cuenta que todos somos excesivamente parecidos. A todos nos encantan esos mensajes. Nos encanta dar consejos de felicidad y nos encanta creer que podemos ser realmente felices, porque como bien sabéis, la esperanza es lo último que se pierde.

Sí es cierto, que las cosas en este país parecen cada vez más feas. Sólo necesitamos echar un vistazo a un periódico, o ponernos a ver un día las noticias de la televisión. La información que nos rodea es realmente lamentable, y no lo son los informadores, lo es el contenido. El otro día escuchaba la noticia de un matrimonio de 80 años que en menos de un mes van a ser expropiados, les van a quitar su casa. ¿Cuándo vives en un país así, puedes sentir otra cosa que no sea vergüenza? ¿Si se atreven a destruir la vida de unos ancianos, que siempre han sido reyes merecedores de respeto, cómo no lo van a hacer con los jóvenes a los que muchas veces no han tomado en serio? Pensé en todos nosotros, en toda nuestra generación, pensé en todos los niños que van a crecer y convertirse en adultos y pensé en lo negro que se les presenta el panorama. A mí lo que más rabia me da en este país, en esta situación económica y social es que no todos estamos en las mismas condiciones. Ricos y pobres han existido siempre, ya no podemos hacer nada frente a eso. El problema es cuando unos cuantos se hacen ricos a causa de los pobres. Ahí, amigos míos, radica el problema y la irracionalidad de todo lo que estamos viviendo. Tenemos unos políticos llenos de corrupción, de sonrisas frías frente a las cámaras, de falsedad, de despreocupación a los que les encanta decir que las cosas se van a solucionar mientras nos roban, mientras siguen con sus vidas caras y dejan que miles de niños en nuestro país sean víctimas de la desnutrición. Vergüenza, rabia, impotencia. Sólo puedo decir eso.

Si ante las cosas vitales, básicas, a las que tenemos derecho, nos estamos quedando desnudos… ¿Cómo se van a ocupar de nuestros sueños? Pues de nuestros sueños, señores, nos ocuparemos nosotros, que para eso son nuestros. El poder de las redes sociales no encuentra fronteras, y cada vez son más los jóvenes que apuestan por buscar ahí una salida, y demostrar ahí sus capacidades, sus ilusiones y su arte.

Mi amiga Alba es una de esas personas que la vida ha querido regalarle al mundo, es la bondad pura en forma de ser humano. Alba es ternura, es dulzura, es delicadeza, es amor, es una dulce fragancia, es una sonrisa sincera y un abrazo puro… Y mientras escribo estas cosas, me doy cuenta lo afortunada que soy teniéndola en mi vida. Instagram es una de las redes sociales más populares actualmente. La gracia consiste en subir una foto, ponerle un título y esperar que tus seguidores le den me gusta o no. En Instagram nos hemos acostumbrado a ver la vida de las personas en fotos, qué comen, a dónde viajan, qué ropa han comprado o cuáles son sus cafeterías favoritas… Muchos artistas han escogido Instagram como escenario de sus trabajos. Miles son los fotógrafos que llegan a todo el mundo a través de esta aplicación de móvil, miles son las personas que muestran su trabajo en imágenes, y Alba es una de ellas. Lo curioso es que Alba no es fotográfa, pero utiliza la fotografía como portada de unos microcuentos que son, sinceramente, maravillosos. Hace unas semanas que decidió empezar con esta aventura y yo, observándola en silencio, entre “me gusta” y comentarios de la gente, sabía que tarde o temprano necesitaría hablar de ella y lo que crea con sus manos.

Hoy te quería contar unos microcuentos que no me pertenecen… Estoy segura que tras leerlos, vas a querer ir a Instagram y seguir su cuenta: @microarte_

Poneos cómodos y disfrutad… Aquí os dejo algunos de ellos.

la foto-70

“Dónde está el límite, ¿qué se puede considerar ilícito? Todos los días apuntaba en un cuaderno las veces que se engañaba al día. Como si de un juego se tratase, ella sabía que esta vez la máxima puntuación era la que le hacía perdedora. Buscó en el diccionario y leyó en alto: “2.m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda lo contrario a lo que desea.” Sabía que le faltaba algo a esa definición… Una especie de moraleja, cuando recurrimos a esa definición lo más probable es que ya esté sucediendo lo contrario a lo que deseas o ya haya sucedido. Decidió cerrar los ojos, dejar de respirar y esperar. Siempre pensó que en último suspiro la mente se llenaría de imágenes reveladoras, respuestas ocultas y reacciones desconocidad. Algo le rozó la espalda y subió a su pierna. Inmediatamente supo qué tenía que hacer, a veces sólo hace falta que alguien apoye  su mano en tu espalda o, en este caso, su pata en la piel para ayudar a calmar escalofríos, para despejar laberintos sin salida.”

———-

la foto-73

“Tienen vida propia, saben qué piensas y cómo vas a reaccionar. Cuando estás dejando de creer en ellas aparecen y cuando aparecen, sentencian. O, ¿somos nosotros? ¿Necesitamos creer en algo aparentemente ajeno a nuestras decisiones para poder decidir? Ató desesperadamente su vida a ‘las señales del destino’ como fuerza mayor. Si se enamoraba de alguien, y una foto de esa persona se caía de la pared de su habitación, tenía que alejarse de ella. O, ¿quizás eso sólo la ayudaba a decidir sin sentirse desprotegida? Las señales se lo indicaban… No estaba sola en esta decisión. Ya. Cobardía o cierta fe. No ha tenido más miedo en su vida como el que tiene ahora. Porque ahora sigue viendo señales, pero no van en la dirección que ella quiere ir. ¿Quién nos asegura que la decisión que tomamos es la correcta? Nadie. Eso es lo bueno o malo de la vida. Nosotros, al final, somos los que elegimos, ¿no?”

———-

la foto-72

“No tengo palabras, de corazón, no las tengo…” Martina hundió sus ganas en el abrazo más largo que supo dar. Leticia le había enseñado un lienzo, hecho para ella, para su nuevo escondite de magia y religión sin Dios. Le quería robar toda la tristeza que tenía en las manos, quería romper esa oscuridad que no le dejaba amasar la vida a su gusto. Las lágrimas de Martina eran señales que anunciaban una calle cortada por Leticia. No sabía cómo salir de allí, y sobre todo, no sabía cómo sacarla… Llevaban años dibujándose, una a la otra, fantasías en el cielo, sin querer saber que la solución era crear realidad en la Tierra”.

———-

la foto-71

“Todos sabían qué ocurría, nadie quería empezar esa guerra. Una guerra llena de dolor. Con abrazos como curas y con recuerdos dolorosos como armas, tiros en el pecho y cortes en la piel. La guerra de las cicatrices abiertas. De la película con final infeliz e inevitable. Las imágenes se mezclaban en la cámara de su interior, en sus sueños. Hospitales, luces cegadoras, sonidos desagradables, palabras que se apagan, lágrimas que nacen y no morirán nunca. Una vida se apaga y nadie hace nada. Y no hay mayor explicación: nadie hace nada porque no hay nada que pueda hacer nadie. Ante el ladrón de sístoles y diástoles, nadie tiene la carta vencedora, nadie tiene un as en la manga ni otro juego al que recurrir. Bajó la mirada  mientras una lágrima recorría su cara, pidió un minuto de silencio completo. de ojos cerrados y lentos latidos. Un minuto de sol en blanco y negro. Un minuto de silencio como homenaje al silencio eterno que se creó en su cuerpo una vez el corazón de su madre dejó de latir.”

———-

Porque el arte puede estar en las cosas más pequeñas, porque podemos encontrar arte en aquello que nos emocione, que nos transporte, que nos haga soñar. Porque creo que Alba todavía no es consciente del talento que tiene en esa cabecita y en esas manos que traducen lo que su corazón dicta. Porque creo que todos deberíais seguir su cuenta, y deberíais leerla… Con cada historia, con cada emoción, con cada microcuento. Porque me siento afortunada de rodearme de personas como ella. Porque aunque haya quienes se creen con el poder de arrancarnos nuestros derechos y nuestras vidas… Que nunca crean que podrán arrancarnos nuestros sueños. Porque nuestros sueños, amigos, son sólo nuestros.

Feliz sábado,

Lorena.

Entre risas y aplausos… La llamada.

Como bien sabéis, soy sensible por naturaleza. Me emociono con millones de cosas, me duelen otros millones de cosas más y suelo llorar una vez al día. Soy muy feliz, y eso también me hace llorar a veces. Muchas veces lloro por el dolor ajeno, por historias y personas que no conozco, pero de las cuales conozco alguna historia y sé que la vida a veces ni es justa, ni fácil.  Muchas veces lloro de alegría, también por personas a las que no conozco absolutamente de nada, pero de las cuales conozco alguna historia, algún sueño, y veo cómo lo consiguen. Me gusta mucho que la gente consiga lo que desea… Y sobretodo, me gusta porque esa gente, en la mayoría de los casos, ha luchado para ver sus sueños hechos realidad. Ha puesto ilusión, esfuerzo, constancia y sobre todo, muchas ganas.

Ahora mismo, nos encontramos en una situación dónde las cosas son difíciles, y dónde todos los sectores se ven muy afectados, y uno de ellos es el arte, la cultura, que tanto deberíamos cuidar y proteger mientras quienes tienen el poder intentan derribarla. La literatura, es una de las grandes pasiones de mi vida. Leer y escribir son cosas esenciales para mí, porque me gusta leer y contar historias. También me gusta escucharlas, y cómo no, verlas. Sin saber muy bien cómo, Madrid me ha regalado muchos, muchos amigos a los que adoro que se dedican a la interpretación, que al igual que yo, pero de otro modo distinto, cuentan historias que no les pertenecen y saben hacer suyas. Quizás por eso nos entendemos bien. En estos últimos tres años, he vivido el amor por actuar muy de cerca, y eso me ha hecho valorarlo y quererlo más. Ver todas las caras que envuelven ese maravilloso mundo, que parece fácil desde el otro lado del televisor, o desde debajo de un escenario, pero que lleva muchas horas y años de sacrificio y dedicación. Incluso conlleva muchos momentos de éxito, y muchos meses sin trabajo. Es el sabor agridulce de un trabajo complicado en cuanto a estabilidad, y gratificante y mágico para quien lo ama de verdad.

Hace poco hablaba de la TV MOVIE de los Niños Robados. Te hablaba de monjas y de Macarena García… Hoy vuelven a ser protagonistas de mi post, pero por algo totalmente distinto.

Hoy te quería contar una historia que estoy segura que ni los propios protagonistas recuerdan. Hace unos meses, una noche cualquiera en un bar cualquiera de Madrid, estaba con unos amigos y entre el grupo de gente que éramos estaban Javier Calvo y Javier Ambrossi, a los que conocía por primera vez, por esos amigos en común que nos unían. Aquella noche, ellos me hablaron de La LLamada. Me hablaron de un musical que se iba a estrenar en el hall del Teatro Lara, del cual eran directores  y cuya protagonista sería Macarena García, que recientemente había ganado el Goya 2013 a Mejor Actriz Revelación por Blancanieves. El musical, que contaba con pocos recursos pero con un pequeño y maravilloso elenco, me lo presentaron con muchas ganas e ilusión. Y eso, como ya os he dicho, nunca falla. La historia se basaría en un campamento de monjas, dónde a una de las protagonistas se le aparecería Dios por las noches, cantándole canciones de Whitney Houston. Además de ello, habría una banda de rock tocando en directo. Buena pinta tenía, sin ninguna duda. Y prometí ir. Las entradas se agotaban casi todos los días, y por unas cosas u otras, al final no pude ver la obra. Sabía que volverían a representarla unos meses después, así que esta vez no fallaría.

13829734422934-0-468x351

Hace justo un mes, se presentaba ante la prensa el retorno del musical y esta vez sobre el escenario principal. Acudí a la cita de prensa con mis compañeros de La Caja de Música, dónde pude ver quince minutos de la obra y entonces supe que necesitaba verla.

Madrid, por suerte, es una ciudad con mucha vida cultural. No sólo las obras de más renombre acarician los teatros de la ciudad. Hay muchísimos actores, muchísimos escenarios y muchísimas historias en los teatros de las calles paralelas dispuestos a emocionarte y hacerte soñar. El viernes pasado, por fin, fui a ver La Llamada.

Si te digo la verdad, tenía un poco de miedo. Había puesto grandes expectativas en el musical, y le había prometido a quién me acompañaba que le iba a encantar. Tenía miedo a decepcionarme, a pesar de haber leído muchas críticas buenas. Mi acompañante es actor, entiende de interpretación mucho más que yo y sabía que él iba a ser mucho más crítico, y quizás temía más su opinión que la mía, porque la obra la había elegido yo. Pero, ¿sabéis que nos pasó? Que reímos a carcajadas, sin descanso. Y fue maravilloso.

Unknown

María (Macarena García) y Susana (Andrea Ros) son dos adolescentes comunes, que quieren divertirse, salir de fiesta, bailar y hacer locuras. Además, su consolidada amistad está combinada por su amor a la música y su sueño de crear un grupo de electro-latino. Ambas son extrovertidas, risueñas, llenas de vida y locura… Aunque todo cambia cuando María empieza a tener un comportamiento extraño, que Susana no entiende y que ella no es capaz de confesar. Ve a Dios (Richard Collins-Moore) , cada noche, vestido de traje y cantándole canciones de esa negra que murió, cuyo nombre no consigue recordar…

13829703223571-0-680x276

Custodiadas por dos monjas con actitud totalmente antagónica, serán castigadas tras haberlas pillado en una de sus escapadas nocturnas. Milagros (Belén Cuesta) es una monja joven, que te hará reír con ternura, te emocionará y sacará tu lado más sensible. Inocente, dulce y comprensiva, su cabeza está llena de dudas que no se atreve a pronunciar en voz alta. Por otro lado, Bernarda (Gracia Olayo) es una monja estricta, de carácter fuerte que te arrancará las carcajadas desde la imposición y el respeto, y que te descubrirá que todo ser humano tiene un lado sensible por descubrir…

Macarena-García-acude-a-La-Llamada-musical-de-Dios-en-el-Teatro-Lara

Canciones originales, música en directo y una mezcla de sentimientos y valores que no dejarán a nadie indiferente. A los ateos les hará reír sin parar, sin revelarse al pensar que están viendo una obra que habla de religión y fe. A los más creyentes, por otro lado, les arrancará las mismas risas, porque se habla de la religión desde el respeto y la originalidad. Exquisita es la interpretación de las actrices y el actor. Salí realmente fascinada con cada uno de ellos, y también mi acompañante, al que le gustó mucho más de lo que él mismo esperaba. Nos sorprendió mucho la faceta de cantantes de Andrea y Macarena, que están brillantes las dos. La LLamada es una de esas obras que hay que ver. Un musical al alcance de todos, con entradas por sólo 18 euros, en uno de los teatros más importantes de Madrid. Mientras ríes te emocionarás con temas como la amistad, el respeto, el amor, la incertidumbre, la homosexualidad y la fe. Podéis seguir todas sus noticias en su Twitter oficial: @lallamada_ y disfrutar de la obra los viernes a las 22.30h, los sábados a las 23.30h y los domingos a las 20.30h.

13829702754481-0-680x276

protagonistas-Llamada-saludaron-emocionados-finalizar_MDSIMA20131019_0036_9

“La llamada es un sueño”, Andrea Ros.

Siempre insisto en la ilusión, los sueños y la persecución de ellos, pero ya veis que es realmente importante que uno luche por lo que realmente desea. No podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que nuestros objetivos vengan a buscarnos. Corren tiempos difíciles y todos lo sabemos, por eso ahora, con más ganas que nunca, debemos luchar por lo que queremos, por lo que deseamos, haciendo el camino para llegar a nuestra meta. Si nos ponen la zancadilla, la saltaremos, y si nos caemos, nos levantaremos siempre con una sonrisa… Si quieres, todo llega. Id a ver La llamada, dejad que os empape la risa, que os entren las ganas de cantar, de gritar, de saltar y de luchar… Apoyad el arte, haced fuerza para respaldar la cultura. No os rindáis jamás.

Yo ya he sentido la llamada. Y tú, ¿a qué esperas? La vida es más bonita si la vivimos entre risas y aplausos…

Buenas noches, amigos.

Lorena.

Arte, moda, Oysho y Madrid.

El día ha amanecido como siempre lo hace, con una sonrirsa. A pesar de su apariencia gris y su actitud fría, él sonríe complaciente. Es viernes, y sabe que a todo el mundo gusta. Tras una mañana de mucho lío, por fin me siento frente al ordenador para decirte que anoche estuve en la Pop-up Gallery de Oysho que se celebró en la calle Hermosilla de Madrid. Una de mis tiendas favoritas se convirtió ayer en una auténtica galería de arte, y en arte y moda no pude encontrar una combinación mejor.

Muchas veces, muchos de vosotros cuando me escribís, me contáis que a través de mis posts sentís que me conocéis, y la verdad que a medida que pasa el tiempo y os voy contando alguna historia nueva, yo también siento que es así, que yo cuento historias a gente que me “conoce” y a la que poco a poco yo también creo conocer. Como bien sabéis, estoy un poco enfadada con el mundo, un poco bastante, por las pocas oportunidades que se están dando a los jóvenes de nuestro país. En cualquier ámbito, desarrollarse profesionalmente no es fácil, pero si hablamos de arte y de alguien que tiene una capacidad creativa extraordinaria, muchas veces es más complicado aún contar con los medios suficientes para desarrollarla. Por suerte, aún quedan iniciativas y grandes proyectos por parte de algunos, como es el caso de Oysho que apuesta por dar una oportunidad a quien realmente lo merece.

Oysho es desde hace años una de mis tiendas favoritas. Aunque es cierto que en los últimos años su evolución ha sido increíble y cada vez me gusta y me atrapa más, desde que la conocí hace casi ocho años se ha convertido en imprescindible, tanto en mi armario, como en mi vida. Una amiga siempre decía que Zara viste a la mujer por fuera, mientras Oysho lo hace por dentro. Y esa frase siempre me gustó. Pero con el tiempo, Oysho viste a la mujer por dentro y por fuera, incluyendo una serie de complementos de casa increíbles como las mantas, estos últimos inviernos. Por no hablar de su colección gym que me tiene locamente enamorada. Oysho es elegancia, romanticismo, sensibilidad, delicadeza, ternura, frescura, actualidad, sencillez y discreción junto a una mujer moderna, actual, independiente y decidida. Así veo yo la firma, y así es como me gusta identificarme con ella.

Hace unas semanas, Oysho anunciaba en todas sus Redes Sociales, así como en sus tiendas, el concurso de ilustraciones que se acababa de poner en marcha. El ganador sería el encargado de ilustrar una colección cápsula de camisetas de Oysho, que le daría la oportunidad de ver sus propias creaciones dar la vuelta al mundo y, además, se llevaría mil euros en efectivo. Los trabajos finalistas se expondrían en la tienda de la calle Hermosilla de Madrid, convirtiéndola en una auténtica galería de arte y en ese mismo evento se conocería el ganador. Pues el momento llegó y anoche, entre ilustraciones, moda, buena música y excelente comida, se dio cita a bloggers, prensa y demás invitados en una fiesta en la que estuve y hoy te lo quería contar.

la foto-54

la foto-52

No es la primera vez que Oysho emprende esta iniciativa. Hace un año, aprovechando la reinauguración de la tienda de Gran Vía, también en Madrid, se celebró este mismo certamen.

Los cuadros estaban expuestos por toda la tienda, entre colecciones de ropa, maravillosa corsetería y precioso calzado. Aunque el ganador no se conocería hasta el momento de anunciarlo en la propia fiesta, había una ilustración coronando orgullosa el escaparate, que podía intuir a los más avispados que había sido la gran triunfadora. Una dj se encargó de poner música y diversión en la primera planta de la tienda, camareros incansables se pasearon de arriba a abajo con una gran variedad de comida y bebida que a nadie dejó indiferente.

la foto-63

la foto-65

la foto-61

la foto-59

la foto-51

la foto-62

Las dependientas, pese a la aglomeración y la mala educación de quienes posaban sus vasos vacíos en las mesas donde estaba expuesta la propia ropa, no perdieron en ningún momento la sonrisa, atendiendo a todo el mundo y ofreciéndose, incluso, a buscar tallas. Y os preguntaréis, es que la gente estaba de fiesta y comprando ropa? Pues sí. Unos días antes, se repartieron en todo Madrid unas Mistery Cards que contenían una cantidad secreta que oscilaba entre los 5 y 100 euros y se podía canjear durante todo el día de ayer en esta tienda. Los invitados, también tenían la suya y aprovecharon la ocasión para usarla en el momento. Y los 100 euros tocaron, doy fe de ello!! (NO, no fue a mí).

la foto-57

la foto-56

Nuria Riaza, con esta ilustración, que nos regalaron junto a una bolsa de tela, al salir, fue la ganadora del concurso. Pronto veremos sus diseños en una colección de camisetas de Oysho que estoy segura nos van a encantar.

la foto-67

Ojalá todas las grandes firmas y las grandes empresas, organizasen proyectos de este tipo, porque ahora más que nunca nos tenemos que ayudar los unos a los otros. Hay que fomentar la creatividad, y apoyar a los jóvenes talentos, a los jóvenes emprendedores y a todas esas personas que merecen y necesitan una oportunidad.

la foto-53

Una no puede acudir a una fiesta de Oysho sin llevar ropa de allí. El vestido que llevo en la imagen es de esta temporada y su precio es 29,99 €, es un vestido básico y aunque ayer lo llevaba combinado con unos tacones, el otro día lo llevaba con unas botas planas y quedaba monísimo también. Yo lo compré en la tienda de Gran Vía, en Madrid, que es la tienda que más frecuento porque tanto la tienda como la atención al cliente me parecen increíbles. Si no lo encuentras en tu tienda más cercana, es importante que recuerdes que Oysho tiene tienda online: http://www.oysho.com, donde puedes encontrar todas sus colecciones y comprar todo lo que quieras en internet, porque te lo mandan de forma gratuita a tu tienda más cercana.

“Las modas pasan, el estilo permanece”. Coco Chanel.

Feliz viernes, amigos!!

Lorena.

Siempre acabamos hablando de amor…

Al final, siempre pasa. Siempre acabamos hablando de amor. Si eres músico acabarás componiendo una canción que hable de amor, si eres escritor acabarás escribiendo sobre una historia que hable de amor, si en tu trabajo no tienes la necesidad de desarrollar ninguna faceta creativa, también acabarás hablando de amor… Y claro, es que siempre pasa.

Hoy te quería contar que el amor es como el pan de cada día, pero sé que eso ya lo sabes. Nos guste más o nos guste menos, estemos enamorados o no lo estemos, el amor siempre será admirado o anhelado, e incluso cuando nos convencemos y queremos odiarle, acabaremos echándole de menos. Muchas veces pienso que hay miles de personas que no están realmente enamoradas. El amor es como el agua, es capaz de adaptarse a la forma que desees darle. Miles de personas serán felices con quienes compartan sus vidas, pero no estarán enamoradas. Y eso, lo pensamos todos. Todos sabemos que nuestro amor es el más fuerte, que nadie quiere como nosotros queremos y que no hay historia más bonita que la nuestra. Todos creemos que queremos cómo nunca antes hemos hecho, y si al final, la historia fracasa, no pasa nada, volveremos a querer cómo nunca habíamos imaginado hacer. Y así es el amor, orgulloso y elegante, caballeroso y cobarde, enternecedor y grosero, seco y adorable, bueno y malo, fugaz y eterno… El amor es capaz de ser todo.

Aunque no estés enamorado, y aunque proclames y grites a los cuatro vientos que no quieres estarlo, te emocionarás cuando escuches una bonita historia de amor, se te encenderá el alma cuando oigas una canción o te saltarán las lágrimas cuando lo veas en el cine. Ese el poder del arte, y la igualdad de los seres humanos. No podemos negarlo. Somos iguales. Cambian los escenarios, los personajes y los cuentos, pero todos somos iguales.

Quizás viene implantado por la sociedad desde que nacemos, o quizás son sentimientos de verdad, pero desde muy pequeña siempre me he sentido enamorada. Lo más curioso es que del niño que me enamoré cuando tenía seis años, hoy es el hombre al que quiero y abrazo cada día, pero ese es otro tema que hoy no debemos tocar.  ¿El amor es para siempre? Y empiezan a reírse de nosotros las opiniones diversas que nos llevarán a los debates… Quizás sí, quizás no. Yo pienso que puede ser, sin ninguna duda. Dicen que el amor sólo puede durar tres años… Mis abuelos fruncirían el ceño al escucharlo, y sonreirían al recordar que llevan juntos desde que tienen doce, queriéndose cada vez más y sabiendo que no es imposible.

el-diario-de-noa-foto6

Lo creamos o no, nos gusta pensar que puede serlo. Nos gusta imaginar que hay historias emocionantes que son capaces de viajar en el tiempo y el espacio, de jugar con el destino, y bailar con lo que no son casualidades. Hay una historia que estoy segura conocéis la mayoría. Una historia de amor que traiciona la realidad creando expectativas, una historia de amor que simplemente fue real. “Esas cosas sólo pasan en las películas“, lo habéis escuchado muchas veces, ¿verdad? Pues es mentira. En la vida real también pasa.

Os habéis emocionado con la historia de Allie y Noah, estoy segura. Habéis querido esperar que el amor de vuestra adolescencia vuelva para quedarse para siempre, habéis deseado vivir una historia de amor que os lleve a la locura y habéis soñado con esa casa blanca con ventanas azules que se ha construido para dar vida a vuestros sueños.

el-diario-de-noa_7

El diario de Noah (The Notebook) fue llevada al cine de la mano de Nick Cassavetes en el año 2004. La historia empieza en una residencia de ancianos, donde un señor le relata a una amiga la historia de dos jóvenes que se enamoraron locamente en el verano de 1940, en Seabrook, Carolina del Sur. Ryan Gosling y Rachael McAdams dan vida a Allie y Noah. Ella, procedente de una familia adinerada de la ciudad y él un chico de campo, que trabaja en una fábrica de madera, darán forma a la historia de amor que ha hecho soñar a miles de espectadores en todo el mundo. Por diferencias sociales, al acabar el verano, sus vidas se ven separadas en contra de su voluntad. Siete años después, el destino les echa una mano y hace que Allie encuentre en el periódico una fotografía de Noah, delante de la casa que siendo unos “niños” le prometió que haría para ella.  Estoy segura que conoces bien la historia, y si no lo haces, no te seguiré contando nada porque quiero que la veas.

el_diario_de_noa1

La película recaudó 115.6 millones de dólares y cuenta con 12 premios y 3 nominaciones. Yo me enamoré de ella la primera vez que la vi, en mi piso de estudiante, en el año 2005. La he visto mil veces y sé que la veré mil más. Hace dos días se emitía en un canal de televisión y las redes sociales se hacían eco, una vez más, de lo mucho que le gusta a la gente. Es cierto, que suele gustar más a mujeres que a hombres y una encuesta realizada hace unos años, la sitúa en el número 1 de películas románticas. Pero si aún sabiendo que la mayoría conocéis esta historia, yo he venido a hablaros de ella, es porque más allá de la película, quiero hablaros del libro.

Cada año, por Navidad, mis abuelos me regalan un libro que ellos mismos firman con su puño y letra y que yo guardo como auténticos tesoros. En las navidades de 2008, El Cuaderno de Noah llegó a mis manos. Siempre soy más de las historias de los libros que de las películas, en el cine siempre pienso que se han olvidado de algún detalle que para mi era esencial. En este caso, creo que la película basada en la novela está realmente muy conseguida. No obstante, en el libro encontrarás detalles que no se llevaron a la gran pantalla. Como ver a Allie convertida en toda una artista internacional, o podrás trasladarte a su cocina, dónde ya siendo mayores, cuentan a sus hijos la enfermedad que ella padece.

Traducida a dieciocho idiomas, y conmoviendo a millones de lectores en todo el mundo, El Cuaderno de Noah fue la primera novela de Nicholas Sparks, que no tuvo más que basarse en la historia de amor de los abuelos de su esposa para explicar con exquisita sensibilidad una de las historias de amor más bonitas que he conocido jamás.

la foto-49

Porque puede ser para siempre, lo sabemos y queremos creerlo. Porque en el fondo, todos somos soñadores profesionales y nos guste o no, estemos enamorados o no, dispuestos a estarlo o no… siempre acabamos hablando de amor. 

Feliz martes, amigos.

Lorena.