La vuelta al cole depende de ti

Madrid hoy ha amanecido totalmente gris y envuelto por una lluvia que iba siendo ya más que necesaria. Poco ha durado, la verdad, pero parece que, por fin, el calor asfixiante ha pasado y que el otoño, tímidamente, va asomándose por la ventana. Atrás quedan los días de playa y las vacaciones (al menos para mí) y, sin ninguna duda, la rutina va cobrando su forma y un claro ejemplo de ello es la vuelta al cole. Niños y niñas cargados de ilusiones, mochilas, libros nuevos y reencuentros con amigos, llenan las aulas de todo nuestro país y en una fecha tan señalada para ellos es esencial hacer hincapié en algo que realmente me preocupa y que hoy te quería contar… 

No soy madre (bueno madre perruna sí, claro, pero no es el caso), pero tengo primos pequeños, hijos de amigas y niños a los que quiero muchísimo y a los que no me gustaría ver sufrir por nada del mundo. Siempre he pensado que no puede haber nada peor para unos padres que el sufrimiento de sus hijos y aunque haya miles de campañas contra el bullying, desgraciadamente, este tema está a la orden del día, ¿qué podemos hacer frente a eso?

Justo ayer vi un vídeo que alguien compartía en Facebook denunciando el acoso a un niño en el baño de su colegio, sólo era uno el que atacaba, pero varios los que grababan y reían, siendo cómplices de un acoso y un trauma que a mí me encogió el corazón.

Nosotros, los adultos, tenemos el poder de que la vuelta al cole cambie. Creo que sería esencial que los niños vean en su casa el claro ejemplo de tolerancia y que los padres, desde bien pequeños, les acostumbren a no ver diferencias en los demás. Por ejemplo, sé que el día que tenga hijos, ellos crecerán rodeados de chicos que tienen novio, de chicas que tienen novia, y de parejas compuestas por hombres y mujeres porque yo tengo amigos homosexuales, amigas lesbianas y amigos heterosexuales por igual e intentaré desde que sean pequeños que eso sea lo más natural para ellos, que entiendan que el amor es libertad y que hay niños que tienen dos papás, dos mamás o un padre y una madre y entre ellos no hay ninguna diferencia.

Si acostumbramos a nuestros hijos, primos, hermanos, alumnos, si hablamos con ellos y les explicamos que no hay niños raros, que todos somos iguales, que todas las familias valen, quizás ellos lo vean como algo tan normal que no se preocupen en buscar la diferencia. No hay ningún niño que sea inferior por ser más tímido, más bajito, por estar más gordito o más delgado, por llevar gafas, porque le guste jugar con muñecas, por tener otra cultura o por haber nacido en una familia diferente a la nuestra. La educación es esencial y aunque en esta sociedad quedan muchos pasos gigantes por dar, nosotros y nuestros descendientes somos el futuro para mejorarla y ahí es donde tenemos que actuar. Los más pequeños vuelven al cole pero la forma en la que vuelvan, por supuesto, depende de ti, de mí, de nosotros. 

El bullying es un tema que me preocupa muchísimo, de verdad, y ya lo reflejé en un relato que forma parte de mi libro Me Olvidé Decir Te Quiero y otros relatos cortos y estoy segura que quienes ya lo hayáis leído os habéis acordado de inmediato de A Todo Cerdo Le Llega Su San Martín. Por favor, que el respeto, la tolerancia, la diversidad y la educación estén por encima de todo. Nos lo merecemos, se lo merecen.

Buenas tardes, amigos.

Lorena.

 

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Gracias, 2015…

No, no me podía ir del 2015 sin pasar antes por aquí. Y sí, lo sé, en 2016 una de las cosas más importantes es retomar la rutina del blog, las historias de cada semana y empezar a escribir todos esos relatos que aún quedan por contar… Pero no, no me podía ir de 2015 sin pasar por aquí, porque 2015 ha sido un año hecho de sueños (algunos todavía por asimilar), y en 2015, por supuesto, vosotros también habéis sido protagonistas… Y, cómo no podía ser de otro modo, hoy te lo quería contar.

“Para el 2016 quiero un juego de verdad o mentira en el que sólo gane el que tiene el corazón en la mano. Quiero viajar(te) más, coger más aviones, recorrer más carreteras y encontrar nuevos sitios en los que pensar: aquí me quiero casar yo. Quiero beber más agua y aficionarme a algún deporte, running, quizá escalar. Quiero tener menos miedos. Estar más segura de que ya no los tengo. Quiero seguir recordando la voz de los que ya no están y la forma de sus manos. Para el 2016 no quiero prepararme, quiero que me pille por sorpresa, que reviente en luz y en letras por leer y plasmar. Quiero que el 2016 venga en forma de beso, de onza de chocolate, de un tinto de verano en la terraza de un bar. Quiero que me explote en las venas las ganas de más, que la sangre cuente dos historias, la que está y la que vendrá. Quiero un 2016 que cada poco tiempo me escriba en la agenda: “te reto a…”, yo prometo no fallar”, escribía @Microarte_ en su perfil de Instagram y su página de Facebook. Yo, sin duda, no podría haberlo dicho mejor.

2015 me ha regalado cosas realmente mágicas y maravillosas, me ha regalado viajes a ciudades increíbles como Nueva York, París o Barcelona (las calles de La Sombra Del Viento), ratos, por supuesto, en l’Olleria y Madrid. 2015 me ha dado el trabajo que tanto he soñado y deseado y trabajar en Meltyfan me hace mucho más feliz de lo que jamás habría imaginado (Gràcies Javi, per aquella día que vas pensar en mi i em vas canviar la vida!). 2015 me ha dado despedidas, sonrisas y lágrimas, me ha dado la confianza de los amigos que ya estuvieron en 2014, de todos aquellos que año tras año se quedan con tanta fuerza. 2015 me ha dado historias, reencuentros inesperados, emociones a flor de piel, me ha dado sorpresas, sonrisas en la terraza de un bar, risas que alegran el alma, me ha dado recuerdos bonitos que he guardado con llave en la memoria y también se ha llevado otros que, seguro, no volverán jamás. 2015 me ha dado amor incondicional, por parte de aquellos a los que he elegido, poco a poco, para que formen parte de mí, de mi vida y mis días. 2015 me ha seguido dando los abrazos de Cometo, me ha emocionado con alguna canción, me ha hecho llorar con alguna película y me ha hecho perderme en las páginas de unos cuantos libros. 2015 me ha regalado muchas cosas, y en 2015 Me Olvidé Decir Te Quiero, en forma de papel, ha llegado ya a muchos de vosotros, y ese ha sido mi mayor sueño que ahora, por fin, es una realidad.

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2015 me ha acercado a personas que jamás he conocido y posiblemente jamás conoceré, 2015 ha hecho que nos leamos, despacio, para saborearnos bien. En 2015 también me han pasado cosas malas, por supuesto, me he tenido que despedir de personas a las que jamás podré volver a ver, pero que guardaré por siempre en el corazón. Por eso, porque la vida es corta y el tiempo vuela más rápido de lo que a mí me gustaría, de 2015 yo me quedo sólo con lo bueno, con los ratos y las personas que me han regalado su energía y que me han encendido el alma con un abrazo, un beso, una caricia o un simple mensaje de texto. 2015, creí en ti desde el principio, estaba más que convencida de que me ibas a sorprender y he de reconocer, orgullosa, que superaste todas las expectativas.

2016 se acerca, en unas horas está aquí, queridos míos, y a 2016 pienso cogerlo con las mismas ganas, con la misma ilusión, con los mismos sueños, porque sólo así estoy segura que será un año inolvidable. En 2016 tres de mis grandes amigas darán a luz, otra se casará, viviremos momentos mágicos, también vendrán los que nos harán llorar, pero nos quedaremos juntos, superando cada obstáculo y disfrutando cada día como si fuese el último… ¿Estáis preparados? Pues que venga, que venga, que tenemos muchas ganas.

Gracias, 2015, millones de gracias. Nos leemos el año que viene… 😉

Feliz fin de año, felices fiestas y feliz vida, amigos.

Lorena.

Hay un amigo en mí…

Hoy llego tarde, pero llego… En primer lugar, creo que debo avisaros de que a partir de ahora no sé si mi día fijo para publicar será los martes, como hasta el momento. Os explico por qué. Ahora, con mi nuevo trabajo, me paso el día pegada al ordenador y eso hace que, a veces, acabe un poco saturada o simplemente que tenga otras cosas que hacer y no pueda quedarme más horas junto a él. No obstante, lo que tengo claro es que voy a seguir estando con vosotros una vez a la semana, y ojalá me organice y puedan ser más. No sabéis lo feliz que me siento cada vez que nos contamos historias…

Tras el relato de la semana pasada que tanto os gustó y que creo que se convierte en uno de mis favoritos desde ya, hoy vengo con algo mucho más simple pero no menos importante. A veces, la tele nos regala cosas muy bonitas y ayer fue una de esas noches en las que Antena 3 quiso alegrarme el final de julio… Top Story es, sin ninguna, mi película Disney favorita. Cuando era más pequeña adoraba La Cenicienta, La Sirenita y Aladdín, pero desde que conocí a Buddy, Buzz y sus compañeros supe que se habían ganado, con fuerza, mi corazón. Toy Story 2 siempre me recordará a mi hermano Alex, él era muy pequeño cuando salió a la venta y se (nos) la compramos, ¡le encantaba! Se pasaba el día viéndola, una y otra vez, y yo, que sólo quería estar a su lado y mimarle, la veía con él… Nos diferencian 12 años de edad, así que podéis imaginar cómo me moría de amor por él… Sin ninguna duda, Toy Story 3 ya me pilló mayor, pero la viví con la misma ilusión y hoy, te lo quería contar.

Recuerdo que fui a verla al cine, yo todavía vivía en Elche, pero había venido a pasar el fin de semana a Madrid. ¡Tenía tantas ganas de conocer sus nuevas aventuras! Pues bien, cargada de palomitas y refrescos, fui a verla en 3D si no recuerdo mal… ¡Me encantó! Es que me encantó tanto que lloré mucho con el final… Sí, como una niña pequeña. Ya sabéis que soy muy sensible y de lágrima muuuy fácil. La he visto más veces, por supuesto, pero anoche me di cuenta que hacía demasiado tiempo que no lo hacía. La disfruté como el primer día… ¡Es una auténtica obra de arte! ¿Cómo puede haber tanta magia, tantas risas y tantos valores concentrados en aproximadamente dos horas? Lloré de nuevo cuando Andy se despedía de Buddy, Buzz, Jessie, Perdigón, Rex, El señor y la Señora Patata o Slinki… y no lloré porque me acordase de aquellas Barbies que tanto me gustaban o aquellas muñecas que me hacían creerme madre con poco más de seis años… Lloré, como imagino que habéis llorado con ella todos a los que os haya pasado, por las cosas que tiene la vida… Por esa maravilla de darnos cosas que nos hacen felices y un día, de repente, quitárnoslas. Bien sea porque nos hemos hecho mayores, porque hay que cambiar de vida o porque simplemente la vida se acaba… ¿Os dais cuenta que todo lo que tenemos algún día se irá? Todo, absolutamente todo… Y entonces, miré a Cometo, que estaba dormido a mi lado en el sofá, y pensé en la maldad del ser humano.

No sé si alguna vez os he contado algo muy curioso que me pasa (seguro que no soy la única). Cuando de repente pasa algo, ese algo me lleva a pensar en otra cosa, y esa cosa en otra… y así, en cuestión de segundos, puedo pensar en, por ejemplo, diez cosas distintas, donde la primera no tiene nada que ver con la última… Cadena de pensamientos, lo llamo yo. Pues ayer, mi cadena de pensamientos no fue muy extensa, pero de repente pensé en todas esas imágenes que estoy viendo estos días en las redes sociales de tantos, tantísimos, perros que necesitan casas de acogida, de tantos, tantísimos perros que son abandonados por sus dueños por un sinfín de excusas hipócritas y vacías de sentimientos, desde una separación matrimonial a las ganas de irse de vacaciones… pero, ¿en qué asco de mundo vivimos? Os prometo que se me parte el alma y me lleno de rabia cuando pienso en esas cosas. Cuando me regalaron a Cometo, creo que tardé medio segundo en quererle (bueno, quizás un poco más, porque al principio no daba crédito ante tal maravillosa sorpresa), y creo que me fueron suficientes un par de horas para saber que no quería separarme nunca de su lado, para saber que nos íbamos a querer con todas nuestras fuerzas, a acompañar en mil historias, en el tiempo, en los espacios, en las alegrías y las penas y que entre nosotros, de repente, se había creado un vínculo de unión tan sumamente fuerte que creo que sólo son capaces de entender las personas que conviven con una mascota. A veces, le miro y sé que sólo le hace falta hablar, pero es que ni si quiera necesito que me hable para entenderle, en su mirada puedo ver si está cansado, si está triste o si tiene ganas de jugar… Él tampoco entiende mi idioma y os aseguro que conoce mejor que nadie cada uno de mis estados de ánimo. Sabe cuando estoy triste, cuando estoy feliz, cuando necesito que se acurruque a mi lado o cuando necesito un rato de silencio… Os prometo que lo sabe, y os prometo que lo sabe mucho mejor que la mayoría de seres humanos que me rodean, es algo tan mágico y especial que es difícil de explicar.

No puedo entender cómo pueden existir seres humanos que abandonen a sus mascotas, no puedo entender cómo hay personas que pagan una barbaridad de dinero por asesinar a un león en peligro de extinción y que eso se permita, como no entiendo vivir en un país donde maltratar a un animal en medio de una plaza sea catalogado por muchos como “cultura” o “tradición”. Entonces, una vez más, me avergüenzo del planeta en el que vivo… Bueno, me avergüenzo de las personas que viven en él y pienso que ojalá pudiésemos parecernos, sólo un poquito, a ellos. Nosotros, que supuestamente somos “el animal racional”, nosotros que destrozamos el mundo en el que vivimos… Hoy, paseando por el parque (todavía con la resaca Disney de ayer), tarareaba en mi cabeza la conocida canción de Toy Story… y cuando me he escuchado (sin cantar en voz alta, lo prometo) decir: Hay un amigo en mí…” he mirado a Cometo y he entendido que hay muy pocos amigos como él, y eso que tengo la suerte de rodearme de amigos maravillosos, fieles e incondicionales a los que quiero con todo mi corazón.

Por favor, que los padres lo metan en la conciencia de sus hijos, que la educación cambie, que el ser humano aprenda las bases cuando todavía las puede absorber sin poner pegas… Quiero ver un mundo en el que el abandono o maltrato de un animal nos parezca una salvajada a todos y no sólo a unos cuantos, quiero vivir en un mundo donde la irracionalidad del ser humano se castigue y se corrija. Ellos nunca nos fallan, y nosotros les fallamos demasiado. Ojalá vosotros penséis exactamente como yo, en otros temas me da igual, pero en este: ojalá.

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Buenas noches, amigos.

Lorena.

No todos los políticos son iguales.

Nos han hecho tanto daño político que no es extraño escuchar a alguien decir “no confío en ningún político“, “no me creo a ninguno” o “todos los políticos son iguales“. Pero no, no todos los políticos son iguales. Yo, que confío en las personas, tengo esperanza y confío en la razón, siempre estoy segura de que hay excepciones, aunque sólo sea para confirmar la regla. Como en cualquier asunto de la vida. Hoy, te lo quería contar.

Ayer por la noche estuve con mi amiga Lydia y justo le dije que no tenía ni idea sobre qué iba a escribir en el post de hoy. A veces, desgraciadamente, las noticias te sorprenden y te dan el tema a tratar. Hoy, cuando me he despertado, mi mejor amigo me había escrito un mensaje en el que me anunciaba la muerte de Pedro Zerolo y me pedía que escribiese sobre él. Me ha invadido la pena, porque a veces, cuando muere alguien que no conoces, pero de quien sin conocer sabes que tiene un gran corazón, la pena llega de forma inevitable. Me he sumergido en mis redes sociales y todo el mundo se hacía eco de la noticia.

MD35. MADRID, 25/10/08.- El secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE, Pedro Zerolo, sostiene una pancarta que condena el machismo, durante la manifestación convocada esta tarde en Atocha, Madrid, por una asamblea de hombres para protestar contra la violencia de género. EFE/VÍCTOR LERENA

La muerte no perdona a nadie, es algo que sabemos que existe desde casi el comienzo de nuestra historia, pero es algo para lo que casi nadie estamos preparados nunca. Yo, personalmente, es a lo único que le temo en la vida. Qué cosas.

Cuando muere alguien que ha luchado por el bienestar social como lo hizo Zerolo, es imposible no sentir un vacío inmenso, y entonces, una vez más, te preguntas por qué no existen más personas así, porque el ser humano, en vez de ser lo contrario en su gran mayoría, no se empapa de la fuerza y buena energía de algunos que parece que simplemente fueron enviados para intentar salvar el mundo o, al menos, mejorarlo en todo lo que esté a su alcance.

Como muchos ya sabéis, soy una gran defensora del colectivo homosexual. Muchas de las personas que forman parte esencial en mi vida son homosexuales, pero no por ello respeto cualquier condición sexual. Respeto cualquier condición sexual porque yo creo en el amor y las personas, porque yo amo la libertad y la felicidad y porque todo ser humano tiene derecho a amar, a ser libre y a ser feliz. Estoy segura que somos muchos los que pensamos así. De hecho, quiero pensar que todos los que me leéis pensáis así.

Zerolo lo pensaba, pero no quiso quedarse de brazos cruzados. Él quiso luchar por el amor, por la libertad, por la felicidad, por la igualdad, por los derechos, por las personas y por un mundo más justo en el que todos vamos a convivir. Porque no todos los políticos son iguales.

Hoy, al verle protagonizar tantas noticias, me he encontrado con un sin fin de imágenes suyas. El cáncer le había consumido, le había quitado fuerza a su cuerpo, pero en cada una de las imágenes, todavía sabía conservar una sonrisa fuerte, llena de ilusión y de esperanza, no por él, que ya era consciente que más bien pronto que tarde se iría, sino esperanza por este mundo que nos dejaba y por el que había luchado sin límites mientras había estado por aquí. Hay personas que tienen magia en el alma, y eso, queridos, ni el maldito cáncer lo sabe destruir. Zerolo brillaba, estoy segura que ha brillado hasta el final.

Mi amigo Tomás compartía en Facebook una entrevista que El Mundo publicaba hace casi un año. Una entrevista maravillosa que me ha hecho emocionarme y de la cual, he creído necesario rescatar algún fragmento.

P. No va a renunciar a trabajar…
R. No, nunca. Acabo de proponer en el Ayuntamiento 10 medidas urgentes para luchar contra la pobreza infantil. Quiero trabajar hasta la victoria final. Y si no hay victoria, es que no es el final.
P. Si naciera otra vez… ¿volvería a ser político?
R. Volvería a ser un servidor público con discurso político. De izquierdas, claro.
P. ¿Y cuando escucha: ‘¡los políticos todos a extinguir!’?
R. Hay una enorme desafección y tiene su explicación. Hay algunos políticos que no han entendido su función como un servicio público. Los que así lo entendemos no hemos tenido mayor problema. Pero sí, hay mucho cabreo e indignación y eso hay que corregirlo. En mi caso, la gente conoce mi trabajo y la pulsión suele ser muy positiva. Creo que hay que recuperar la identidad.

Quizás no ha sido una casualidad que junio haya sido el mes de su despedida, de su incansable lucha, de su batalla perdida, pero tantas cosas ganadas… Junio es un mes importante para muchos homosexuales que en el Orgullo Gay saldrán por las calles de Madrid a alzar banderas llenas de colores y a brindar por la libertad y la igualdad, y estoy segura que este año, todos le llevarán en la memoria. Quizás no ha sido casualidad que haya esperado a ver cómo nuestro país vivía unas elecciones con un cambio notable en el enfoque político, en la ideología, en la necesidad de renovarse, en la esperanza y la ilusión… Quizá, quién sabe.

Hoy no hay colores políticos, hoy sólo hay vacío y una tristeza inmensa al ver como la vida, a veces, es excesivamente injusta, y como el cáncer ataca sin elección ni condición. Hoy hay un vacío y una tristeza inmensa por la pérdida de un hombre que luchó por los derechos de las personas, y vio repercusiones sociales gracias a su lucha. Gracias Pedro, muchísimas gracias.

Estoy segura que hoy, incluso aquellos homosexuales que sin sentido se aferran a partidos políticos que rechazan su condición sexual, miran al cielo en silencio, y aunque no se atrevan a pronunciarlo en voz alta, le están dando las gracias.

Hoy, el periodista Isaías Lafuente twitteaba: “En el más allá Pedro Zerolo ya debe estar peleando para que la igualdad sea eterna. DEP”. Yo también lo creo.

Hoy es un día triste, sin ninguna duda.

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Buenas tardes, amigos.

Lorena.

La verbena de Alma en Pena.

Me está gustando esto de empezar el día con vosotros… A pesar del calor, ahora mismo corre un airecito por mi casa maravilloso, tengo mi té verde preparado y las ganas de comerme el martes a bocaos. No os podéis imaginar las ganas que tengo de escaparme a la playa, cada vez que salgo a la calle en Madrid y siento este calor, pienso lo mucho, muchísimo, que echo de menos el mar, mi tierra y mi casa.

Y claro, hablando de verano, de calor y de playa… Me es inevitable pensar en la ropa y los complementos de estas fechas. Aunque este blog no esté muy relacionado con la moda, no puedo dejar de confesaros que ella me apasiona, me encanta estar al tanto de las tendencias y saber cuáles son las prendas top de la temporada y aunque mi estilo no es muy estricto porque suelo combinar un poco de todo, supongo que tengo un estilo actual que seguramente aunque yo no sea muy consciente, me define ante los demás, y  claro, he de confesar que, al final, siempre acabo picando en las prendas más aclamadas de cada colección, pero bueno, supongo que eso nos es un poco inevitable a todas.

Como amante de la moda, de vez en cuando, me gusta dejarle un espacio en este blog y más si se trata de Alma en Pena.

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Los que me leéis desde hace tiempo, no necesitáis que os presente a esta maravillosa firma. Los que habéis llegado hace poco y no la conocéis, estoy segura que después de este post y ver las fotos, os vais a enamorar de sus diseños.

Hace sólo unas semanas, asistí al evento de la presentación de la colección primavera/verano 2015 de Alma en Pena. Es mi tercer evento con la firma, y es uno de mis preferidos cada temporada, sin ninguna duda. De la mano de Nboca Comunicación (www.nboca.es) , organizaron una fiesta maravillosa dónde el buen ambiente,las flores, las guirnaldas, los colores, las luces y la alegría del verano daban forma a una especie de verbena que no pudo obtener un mejor resultado.

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Música en directo de la mano de Showpai, comida y bebida excelente de la mano de Sobejano Catering y un sin fin de sandalias, cuñas, zapatillas y tacones decoraban el local en pleno Malasaña (mi barrio favorito de Madrid).

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Arancha Martí, Sara Sálamo y Patrick

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Vanesa Romero y Mónica, de Alma en Pena. Imagen de la web de la firma.

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Víctor, de Sobejano Catering. Imagen de la web de la firma.

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Vanesa Romero y Showpai de fondo. Imagen de la web de la firma.

Como ya os he contado otras veces, Alma en Pena es una firma para una mujer fuerte y con fuerza. La firma, cuya seña de identidad son las piedras y brillantes para vestir nuestros pies, se supera  más cada temporada, si cabe. Cuando veo sus zapatos, pienso en una mujer actual, valiente, trabajadora, luchadora, todoterreno, que vive el día a día con ganas, con mil cosas que hacer, que trabaja, que le gusta salir y pararse a tomar un café o una cerveza con amigos, que necesita ir cómoda para llevar este ritmo y sobre todo, necesita ir elegante, sofisticada y sentirse única. Este es el tipo de mujer que me gusta y el tipo de mujer a la que me imagino con unos Alma en Pena en sus pies.

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Mónica de Alma en Pena con las actrices Sara Sálamo y Arancha Martí.

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Arancha Martí

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Sara Sálamo

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Pero la firma va más allá, y está dispuesta a vestir a mujeres de todo tipo, basándose siempre, desde mi punto de vista, en la elegancia, la comodidad y la originalidad.

Numerosos medios de comunicación estuvieron allí para no perderse ni un detalle de esta colección, y numerosas revistas de moda hablaron después sobre el maravilloso evento.

Por supuesto, el evento contó con la presencia de la actriz Vanesa Romero, que es imagen de la firma y estuvo allí posando para la prensa y disfrutando de la fiesta de principio a fin.

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La actriz Vanesa Romero posando para los medios.

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Yo acudí con mis amigos, las maravillosas actrices Sara Sálamo y Arancha Martí, Patricio Rodriguez y Rebeca Marcos, y fue una tarde maravillosa.

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Arancha, Patrick, Sara y yo, con Carmen Barrios de Nboca Comunicación.

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Rebeca, Patrick y yo con Ana y Carmen, de Nboca, y Mónica, de Alma en Pena.

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Sara, Arancha, Patrick y yo.

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Supongo que cuando las cosas se hacen con tanto gusto, tanto cariño y tanta profesionalidad, nada puede salir mal, ¿verdad? Así que una vez más, mil felicidades a Alma en Pena y Nboca Comunicación por dejar el listón tan alto… ¡Nos vemos en la próxima!

Por supuesto, yo ya tengo mis Alma en Pena para pisar con fuerza este verano… Y tú, ¿te vas a quedar sin ellos? No te puedes perder su web porque te vas a enamorar, además cuentan con una tienda online donde sus zapatos pueden llegar hasta donde estés. www.almaenpena.es 

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Feliz martes, amigos.

Lorena.

Me gusta todo, menos tú.

Como cantaba mi amigo Mario en una de sus canciones: algo estamos haciendo mal. No ha sido nuestra culpa, o tal vez sí, pero algo estamos haciendo mal.

Hoy te quería contar algo en lo que todos deberíamos estar de acuerdo, con nuestras diferencias y preferencias, pero con las ideas superficiales, al menos, iguales. El problema es que estamos de acuerdo muchos, pero no todos, y ahí es cuando algo falla, porque algo falla.

Hoy quiero hablarte de lo mucho que me gusta el país en el que vivo y lo poco que me gustas tú. Quizás suena un poco frío, pero es la verdad.

Me gusta mucho mi país, es un país bonito, aparentemente tranquilo… Me gusta su sur, con sus rincones, sus colores, su calorcito, su arte, su acento, su clima, la gracia de su gente… Me encanta su norte, con esos paisajes de ensueño, tan verdes, tan bonitos, su agradecido fresquito en verano, sus lluvias, su comida, la bondad de su gente… Me gusta Barcelona, por ejemplo, la ciudad de mi libro favorito, la ciudad que para mí es un sueño, tan cosmopolita, tan avanzada siempre, me gusta su gente, su idioma, me gustan sus valores… Me gusta (y mucho) la capital de mi país, esta ciudad que he hecho un poco (bastante) mía,  me gustan sus calles, su vida, su mezcla, su cultura, sus pocas ganas de dormir, me gusta su gente, sus costumbres… Me gustan todos los rincones de mi país, unos más bonitos que otros, cada uno con sus cosas, una maravilla en su conjunto… Me gusta, por supuesto, Valencia, mi tierra, mi casa, me gusta el clima del Mediterráneo, su comida (¡viva la paella y la cassola!), me gustan sus playas, sus fiestas de Moros i Cristians, me gusta su lengua, me gusta su gente…

Me gustan tantas, tantísimas cosas… Me gusta todo, menos tú.

Vivo en un país precioso, de verdad te lo digo. Un país donde se hablan varios idiomas, un país que me transmite buen rollo, energía y felicidad. De mi país me gusta casi todo, y digo casi, porque no me gustas tú.

Me gusta mi país, me gustan sus médicos, me gustan sus profesores, me gustan sus periodistas, me gustan sus músicos, me gustan sus actores, sus directores de cine, me gustan sus escritores, me gustan sus deportistas, me gustan sus profesionales, porque los hay, perfectamente preparados y capacitados en cualquiera de los ámbitos. Me gusta su historia, su cultura, sus monumentos, me gusta la Giralda, la Sagrada Familia, la Catedral de Santiago, La Alhambra, El Palacio Real o La Puerta del Sol… Me gusta todo esto que se ha ido conservando y cuidando a lo largo de los siglos, con el paso de la gente y del tiempo.

No me gustas tú, porque lo estás destruyendo casi todo.

Vivo en un país maravilloso, con personas maravillosas… Pero siento una vergüenza extrema cada vez que veo a cualquiera de los políticos que creen que nos representan. Vivo en un país donde la corrupción está a la orden del día, donde nos roban por todos lados y  donde se consiente. Vivo en un país donde roba todo el mundo que tiene el mínimo poder, desde el alcalde de un pequeño pueblo hasta el yerno del rey, y eso me llena de tristeza, de rabia y de impotencia.

Vivo en un país dónde algunos tapan a los que roban, los esconden, y si salen a la luz, se atreven a justificarles. Vivo en un país donde nos han recortado en sanidad, siendo una de las mejores de Europa, donde nos han recortado en educación, tan básica y esencial, vivo en un país donde violan su cultura, manteniendo un IVA del 21%.  Vivo en un país donde siento tanta tristeza…

Supongo que muchos sabéis que mi lengua materna es el valenciano, es mi primer idioma, y en valenciano me he criado y educado. He estudiado en valenciano e incluso hice la selectividad en valenciano. Siempre he defendido mucho mi lengua, tan digna, tan bonita, tan nuestra… El valenciano es mi familia, mi pueblo, mis amigos de siempre, es mi tierra, es mi historia y es mi cultura.

Hace unos meses, al comenzar las fallas, la alcaldesa de Valencia (no voy ni a escribir su nombre, no quiero manchar este post) daba un discurso lamentable inventando todas y cada una de las palabras que pronunciaba en valenciano. Mi lengua, y la de muchos. No pude sentir más vergüenza… ¿Cómo una señora que cobra un sueldo que multiplica el de cualquier trabajador no sabe ni si quiera hablar el idioma de su tierra, el idioma oficial de la ciudad a la que representa? ¿No os parece surrealista? Desgraciadamente, esto no fue lo peor. No lo fue. Mientras las redes sociales se llenaban de comentarios y de videos sobre el discurso, mientras la mayoría de los ciudadanos no daban crédito a lo que había sucedido… Pasó algo realmente alucinante, que os prometo me hace plantearme dónde está la razón del ciudadano y dónde está la cultura de las personas. Lo peor, para mí, fue que hubo gente que se atrevió a salir en su defensa, se plantó ante el balcón del ayuntamiento con pancartas como “¡Viva nuestra alcaldesa!” o “Yo con el valenciano también me lío, pero de Rita me fío” (esta última me mató). Os prometo que tenía ganas de llorar…

Que los políticos nos roban es un secreto a voces, pero que se destapen constantemente tramas de corrupción y que la mayoría de ellos estén tranquilamente en la calle, cobrando sueldos de por vida y riéndose a carcajadas de todos los ciudadanos me da mucho asco. Hace unos días salían a la luz unas facturas de esta misma señora, la alcaldesa de Valencia, en las que se reflejaba que en los peores momentos de la crisis gastaba dinero de forma desorbitada, en cosas innecesarias como suites de hoteles, comidas de lujo, bebidas alcohólicas o coches privados con chófer… Mientras tanto, miles de ciudadanos se preguntaban cómo poder pagar las facturas de luz y agua, cómo comprar los libros de los colegios de sus hijos o cómo poder darles de comer en condiciones. Cuando los periodistas le preguntaron, tuvo la poca vergüenza de responder, para justificar estos elevados gastos, que no quiere “cutrerías” para Valencia. Ay, perdone, ¿es que ese dinero estaba siendo destinado a un colegio, a un hospital, o a un parque infantil? Porque me pierdo.

La alcaldesa de Valencia sólo es una entre cientos. Todos ellos me dan asco, mucho asco,  pero quien no me gusta eres tú. Si, tú, el que les vota, el que aún sabiendo todo eso, les apoya, como si a ti no te estuviesen robando nada, como si sólo me lo estuviesen robando a mí.

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Dentro de unos días empieza mayo, uno de mis meses favoritos, con su día uno como festivo: el día del trabajador. Yo estoy muy contenta porque ese día descanso. Desde hace unos años me acuerdo de todos los que tenemos suerte de tener un trabajo, pero, sobre todo, me acuerdo de todas esas personas que llevan mucho tiempo luchando por un trabajo digno. Me acuerdo de todos esos padres de familia que ya no encuentran trabajo porque “ya son muy mayores”, me acuerdo de todas esas mujeres que luchan incansablemente por poder tener un trabajo y mantener sus familias y sus hogares… Me acuerdo de todos y cada uno de esos jóvenes licenciados, brillantes, con un curriculum impecable, que están trabajando de camareros o limpiando hoteles en cualquier rincón de Europa, me acuerdo de los que tuvieron más “suerte”, y ejercen su profesión y vocación en otro rincón del mundo, con la consecuencia de estar lejos de su gente, de sus familias, de sus casas, de sus ciudades y sus calles… Y entonces, me vuelve a invadir la pena. Entonces me acuerdo de todos estos malditos políticos corruptos, a los que la gente ha elegido para representarles, para que luchen por sus derechos y mejoren su bienestar social, pero no lo han hecho, y aún así, les vuelven a votar. Entonces me acuerdo de esa gente que les vota y me encantaría que me explicasen por qué lo hacen y entonces pienso “tenemos lo que nos merecemos”, pero no, no nos lo merecemos. Se lo merecen los que les apoyan, pero no nosotros, no el resto.

Trabajar es un derecho, pero mientras miles de personas en mi país no tienen un trabajo digno, mientras miles de personas no tienen trabajo, sus políticos roban y viven vidas de lujo.

Vivo en un país muy bonito, te lo prometo… De él me gusta todo, menos tú.

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Buenas tardes/noches, amigos.

Lorena.

Ju(z)gando.

¿Sabéis que suelen aburrirme bastante las rutinas? Al final, con el tiempo, siempre me pasa: me aburro de todo. No sé si es porque siempre quiero más, porque soy tan nerviosa que necesito movimiento constante y necesito cambios, pero lo cierto es que cada X tiempo, necesito cambiar un poco las cosas, por eso mismo, hoy he decidido publicar por la mañana, aunque supongo que sólo será hoy, como excepción, porque me apetecía hacerlo así, y porque a la hora de escribir, siempre prefiero la noche.

Pasada la Semana Santa, las escapadas, los reencuentros con amigos o familiares, disfrutar la playa y el pueblo o la felicidad de la desconexión, la vuelta a la rutina tiene un sabor agridulce. Por un lado, te sientes con las pilas totalmente recargadas y llenas de energía y por otro, lamentas que el tiempo haya pasado tan rápido.

Además de las rutinas, muchas veces, los seres humanos también me aburren. Nos pasamos la vida juzgando a los demás, y eso, amigos míos, me aburre bastante. 

Nos encanta convertirnos en justicieros y creer que sabemos toda la verdad y creemos tener el poder para hablar y sentenciar, para opinar con toda libertad y razón y juzgar las actitudes de los demás ante la vida, como si además de nuestra vida,  también la de ellos nos perteneciese.

En los pueblos, estos juicios se incrementan y a la hora de opinar, todos son capaces de hacerlo. En las ciudades también pasa, a menor escala, pero pasa.

Juzgamos a esa persona que ha dejado a su pareja porque se ha enamorado de otra, sin saber lo más mínimo de cómo ha sido su relación o su vida, pero juzgamos que lo hagan, porque… ¡Qué poca vergüenza!

Juzgamos a aquellos que se acaban de conocer y gritan su amor a los cuatro vientos, que suben fotos constantemente a las redes sociales y nos resultan un poco pesados… Sin saber si realmente están viviendo la etapa más bonita de su vida y compartirla con los demás les hace felices…

Juzgamos a aquellos que se pasan la vida de fiesta, como si su diversión nos estuviese molestando. Nos encanta opinar y cuestionar.

Juzgamos a esa pareja que lo dejó hace tiempo, pero se siguen viendo a escondidas, mientras esos encuentros son un secreto a voces, les juzgamos y comentamos, y si nos paramos a pensar… ¿Qué más nos da?

Juzgamos a esas personas que deciden tener un amante distinto cada semana, sin pararnos a pensar que el sexo es uno de los placeres más absolutos  y que cada uno decide qué hacer con su cuerpo y su vida… Pero nos encanta juzgar.

Cuando somos pequeños, juzgamos a ese niño que le encanta jugar con muñecas, o a esa niña que juega al fútbol, sin entender que lo único que podría faltar en nuestra sociedad para que fuese totalmente irracional, es que siendo niños no se pudiese jugar a lo que uno quiere…

Juzgamos a las personas por su forma de vestir, como si esas prendas estuviesen dañando nuestra vista de forma real.

Juzgamos a nuestros vecinos, a nuestros conocidos, a nuestros compañeros de clase o compañeros de trabajo, algunas personas se atreven a juzgar a sus amigos, e incluso, juzgamos a los desconocidos.

¿En qué mundo vivimos? ¿Dónde están nuestros límites? Juzgamos por juzgar, juzgamos porque creemos que tenemos derecho a hacerlo, porque creemos que nos da poder y control, juzgamos por pasar el rato, por tener una conversación (y después nos quejamos de que a la gente le guste ver telebasura y morbo en televisión) y siempre, siempre, diremos que nos da igual lo que hagan los demás, es más, solemos insistir, sobre todo, en que nos da igual lo que piensen los demás de nosotros, pero en la mayoría de los casos es mentira.

Nos encanta juzgar y nos creemos justicieros cada vez que abrimos la boca para dar nuestra opinión, pero sin embargo, no soportamos a aquellos que se creen jueces cuestionando y juzgando nuestras vidas. Eso nos molesta, nos incomoda y nos enfada. ¿Qué sabrá ese de mi vida para hablar así de ella? A todos nos ha pasado alguna vez, ¿verdad?

Nos encanta juzgar, pero odiamos ser juzgados y no nos damos cuenta que ninguno de nosotros, absolutamente ninguno, somos jueces y que las vidas de las personas, sus rutinas y su día a día, en ningún momento están siendo sometidas a ningún tipo de juicio, no nos damos cuenta que no conocemos ni una mínima parte de las cosas que cuestionamos y juzgamos, y no nos damos cuenta que aunque la conozcamos, son cosas que realmente no nos interesan.

El ser humano se aburre demasiado, con la de cosas que hay por las que realmente preocuparse ahora mismo en este mundo que está tan loco.

Nos acostumbramos a juzgar desde pequeños y no nos damos cuenta que juzgando, estamos jugando con los sentimientos de los demás.

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El día que consigamos ser libres de juicios, de ser jueces, testigos y juzgados, estoy segura que todos conseguiremos ser un poquito más felices.

Supongo que ha sido un post diferente, pero como hoy necesitaba cambiar mi rutina, me parecía necesario.

Feliz martes, amigos.

Lorena.

19 de marzo.

Parecía que la primavera había llegado a Madrid… Dejamos a un lado los abrigos y nos lanzamos todos a la calle. Las terrazas estaban llenas, el sol, incluso, picaba un poquito y a la gente se la veía feliz. No es una novedad para nadie que el sol y el buen clima nos llenan de alegría, las personas están más felices, sienten más energía y eso se respira en el ambiente. Sabíamos que no podíamos hacernos ilusiones, siempre pasa. Aunque nos guste el invierno, los abrigos, las mega-bufandas, los gorritos y el café bien caliente, como de todo en la vida, nos acabamos cansando de él. Nos pasa lo mismo con el verano, lo cogemos siempre con más fuerza, pero cuando ya llevamos meses con shorts, mini vestidos y sandalias tenemos ganas de ponernos los jerseys y chaquetones. A mí, al menos, me ocurre con cada estación y cada año de mi vida. ¿A vosotros no os pasa? El ser humano es así, inconformista por naturaleza, siempre se cansa de aquello que tiene, aunque lo adore.

Efectivamente, la llegada del calor era una falsa alarma. Aunque las temperaturas han subido, estos días el cielo gris ha vuelto a cubrir Madrid, las terrazas vuelven a estar vacías y la gente sigue llevando sus abrigos. A mí, si os soy sincera, no me disgusta del todo. Adoro los días grises, los días de frío y también los de lluvia. Son mi excusa perfecta para quedarme en casa, para estar en pijama, para poder ver películas que me encantan, para taparme con la manta y comer palomitas o chocolate.  Hoy es uno de esos días. 🙂

Estos días no dejo de ver fotos de mis amigos y conocidos de siempre en las redes sociales, todo el mundo se ha acercado hasta Valencia capital para disfrutar de las fallas y creo que soy a la única (o de las pocas) valenciana que no le gustan las fallas (perdonadme, es que no les acabo de pillar la gracia). En las fotos de mis amigos, veía felicidad y fiesta, lamentablemente cada vez que veo las noticias no me ocurre lo mismo, porque claro, en las noticias destacan (y menos mal que lo destacan) la actitud lamentable de una alcaldesa que me avergüenza hasta lo más profundo de mi ser. No voy a hablar de esto, al menos en este post, pero no podía dejar de mencionarlo. 😉

Mientras algunos disfrutan las fallas, hoy me he acordado que pasado mañana es fiesta, el 19 de marzo, el día que termina esa fiesta, el día de la cremà y además un festivo nacional con motivo de San José (en este país es que somos muy devotos), y ese mismo día se celebra el día del padre y para mí, siempre ha sido un día muy especial (no por el tema religioso, claro).

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Con el Día del Padre me pasa un poco lo mismo que con San Valentín. No soy de pensar qué regalo voy a comprar para que resulte un día especial. Creo que el hecho de no comprar, lo hace más especial. Ahora os lo explico.

Hace sólo unos días, publicaba mi artículo quincenal en Bface Magazine y justo hablábamos de esto. Para este tipo de ocasiones, creo que es mucho más especial poder hacer un regalo “no material”, como por ejemplo, escribir una carta bonita y regalarle una foto en la que aparezcáis los dos, hacer un álbum con miles de recuerdos de toda una vida juntos, dedicar una canción, preparar un buen desayuno o una comida especial, o simplemente hacer algo con él que hace años que no has hecho y que os encantaba: desde un paseo en bici a una tarde en el cine. Está claro que los padres se merecen ser mimados durante todo el año, por todos los mimos incondicionales que ellos nos dan a lo largo de la vida, pero si hay un día oficial para ellos, al menos, durante ese día, deben ser protagonistas sin ningún tipo de condición. Estoy segura que muchos padres se lo merecen, y digo muchos porque también estoy segura que no todos.

Hace muchos años que no puedo celebrar el 19 de marzo con mi familia, porque nunca coincido en casa, pero para mí siempre ha sido algo especial, comida en casa de mi abuela, larga sobremesa, risas, unión y felicidad.

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Aún recuerdo aquellos años en los que en el colegio estábamos durante días preparando alguna anualidad para el día del padre, y recuerdo en especial, una que hice. Era una especie de tablita sobre la que iba un vaso (realmente era un cilindro de cartón), cubierto de mitades de pinzas de madera, tanto la tableta como el vaso, y era un vaso para poner bolis y sobre la tableta poder apoyar una pequeña libreta dónde escribir cualquier cosa. La verdad es que no era una maravilla, pero por alguna extraña razón lo recuerdo, quizás porque recuerdo el momento en el que se lo regalé, llena de ilusión, a mi abuelo. Pero realmente, ¿sabéis de dónde viene la fiesta del Día del Padre?

La fiesta del Día del Padre, nació en Estados Unidos a raíz de la gratitud de una hija, Sonora Smart Dodd, hacia su padre, un veterano de la guerra civil estadounidense llamado Henry Jackson Smart. La esposa de Henry falleció al dar a luz a su sexto hijo y él cuidó y educó a sus hijos sin ayuda y con todo el cariño del mundo en una granja del estado de Washington.

A Sonora Smart Dodd se le ocurrió la idea de celebrar el Día del Padre mientras escuchaba un sermón del Día de la Madre en 1909. Al principio propuso el 5 de junio, fecha del cumpleaños del señor Smart, pero la elección de la fecha no prosperó.

La idea de instituir un ‘Día del Padre’, sin embargo, sí que fue ganando aceptación. En 1924 el presidente Calvin Coolidge apoyó la idea de establecer un día nacional del padre, y en 1966 el presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación que declaraba el tercer domingo de junio como el Día del Padre en Estados Unidos.

La celebración se extendió rápidamente a Europa, América Latina, Asia y África como una manera de homenajear a los padres y reconocer su papel en la crianza y la educación de sus hijos.”

Estoy segura que el 19 de marzo es un día especial para muchos, para los que son padres y sobre todo para los que son padrazos. Un día muy especial para los padres primerizos. Un día muy especial para los padres con niños pequeños que sacan de su escondite, cual tesoro, la manualidad que han preparado en el colegio. Un día muy especial para aquellos padres con hijos más mayores que les demuestran lo orgullosos que se sienten de ellos, y entonces, quizás, son más conscientes de lo bien que lo han hecho, ese y cada uno de los días. Un día muy especial para los hijos que quieren sorprender, o simplemente agradecer un año más. Un día muy especial para las madres, para aquellas que pueden sentirse inmensamente orgullosas de la elección que hicieron, del hombre que escogieron para crear su familia. Un día muy especial para aquellos hombres que han criado a los hijos de sus parejas como si fuesen los suyos propios. Un día que sabrán hacer especial todos aquellos que por alguna razón tienen a sus padres lejos. Un día muy especial para todos aquellos que seguro, rendirán un pequeño homenaje a esos padres que no están, que ya no estarán, pero que se quedarán para siempre, de una forma u otra.

Hoy te quería contar que cuando esta mañana he pensado que pasado mañana es el día del padre ha sido inevitable acordarme de mi abuelo, al que sólo hace un par de semanas que no veo y al que echo de menos cada día que estoy lejos. He pensado cómo es él, tan bueno, tan noble, incapaz de levantar la voz, tan dulce, tan amable, tan risueño, tan elegante, tan tranquilo, tan entregado… Pienso en cómo ha educado a sus hijas y cómo se ha volcado con todos y cada uno de sus nietos y sé que no he podido tener más suerte. Él sabe lo orgullosa que estoy de él, porque se lo he dicho muchas veces, pero por alguna extraña razón, los seres humanos tenemos ese punto de estupidez en el que a las personas más importantes de nuestras vidas nos cuesta más repetirles lo mucho que las queremos, seguramente porque damos por hecho que lo saben.

Hoy quería dedicarle este post a todos esos padres que han sabido estar de forma incondicional, que han dado biberones y han cambiado pañales, que han ayudado a hacer deberes, que han leído cuentos, que han enseñado a nadar y montar en bici, a todos esos padres que han aprendido a peinar, que han dado baños y han preparado cenas, a todos esos padres que han dado consejos, que han sabido escuchar, que se han preocupado, a todos esos padres que se entregan de forma incondicional cada día, para dar lo mejor de sí mismos, a todos esos padres… GRACIAS.

Y cómo no, este post va dedicado a todos esos hijos que habéis pensado en vuestros padres cuando habéis leído todo esto. No os olvidéis de recordarles, y no sólo el 19 de marzo, lo importantes que son en vuestras vidas. (Si no habéis visto este video, que ya se ha convertido en viral, en el que una niña escribe una carta a su padre, os aseguro que os va a encantar: https://www.youtube.com/watch?v=J06M7ziYJ74)

Este post va dedicado, sobre todas las cosas, a mi abuelo, por ser el mejor padre del mundo. Al que siempre, de forma eterna, le dedicaré esta canción que un día escribió Alejandro Sanz:

“Con tu sonrisa de medio lao cuántos te quiero te habrás callao, cuántas cosas de chiquillo aún conservas en los bolsillos. Con tu eterno cigarrillo, con tu ojera y tu descuido. La más bella de las danzas es tu cojera al caminar. Imagino que engordaste para que el alma te entrase. Imagino que tus canas son recuerdos en tus bodas de plata.

Con ni sonrisa de medio lao cuántos te quiero me habré callao. Tú me diste el primer brillo, me sacaste de un bolsillo. Frágil como una pelusa, como una inocente excusa, en una arruga de tu abrigo me sentía protegido.

No eres sólo aquel que firma en el libro de familia. Ni eres el silencio en el sofá, viendo un partido en zapatillas. Eres mucho más, eres ese amigo que me dio vida, y eres ese amigo que me dio vida.

Por eso no quiero dejarte aparcao, por eso no puedo seguir callao, hoy que al fin me he dado cuenta que me sumabas de tu resta.

Y, déjame por esta noche ser las manos que te arropen. Y, déjame que te regale un abrigo nuevo en condiciones. Y, déjame gritar que orgulloso estoy de ti, y que eres ese amigo que me dio vida, y eres ese amigo que me dio vida. 

Ese que es mi amigo, me dio la vida”

 

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Sólo quedan dos días para que sea 19 de marzo. ¿Vais a preparar algo especial?

Buenas tardes, amigos.

Lorena.

 

¡Qué orgullosa estoy de ti!

Esta semana he tenido que cambiar el jueves por el martes. Como muchos ya sabéis, el martes fue el Día de Reyes en España y por lo tanto fue festivo, así que lo dediqué a vivirlo con ilusión tras abrir regalos, a ver pelis y a comer mucho roscón… Ayer tuve que asimilar la vuelta a la rutina después de las Navidades y hoy, por fin, estoy aquí con vosotros.

Ayer por la mañana publiqué en mi Twitter que el post llegaba hoy. Lo que no podía imaginar es que el día de ayer acabaría siendo tan feo para el mundo. Es necesario que comparta con vosotros mi conmoción, mi dolor y mi impotencia ante lo ocurrido en el periódico Francés Charlie Hebdo. Como bien dije en mi página de Facebook anoche, el periodismo se basa en el derecho a informar y el derecho a ser informados. El humor forma parte de los seres humanos y la religión y el fanatismo son opcionales en la forma de vida y, a veces, acaban siendo algo totalmente enfermizo. No sabéis la tristeza que tengo. Se ha atentado contra una profesión y sobre todo contra un derecho como es la libertad de expresión.

Ahora sí, hoy te quería contar que la exitosa serie de Disney Channel, Violetta, ha empezado su gira mundial de conciertos y lo ha hecho en Madrid, y claro, no me lo podía perder.

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Hace poco más de un año, ya pude disfrutar del espectáculo en esta ciudad, en el mismo lugar, y sabéis que para mí fue algo muy especial. Este año, si cabe, lo ha sido más.

Unos días antes del concierto me reencontraba con uno de mis mejores amigos, con mi “hermanito” pequeño, ese hermano que he elegido en la vida. Diego y todo el elenco de Violetta, acababan de llegar a Madrid para empezar los ensayos de la esperada gira. Disfruté de él durante esos días, disfrutamos de ponernos al día, de parar el tiempo, de recordar momentos, de contarnos nuevos sueños… Y una vez más, entendimos que la distancia no ha cambiado nada entre nosotros.

El domingo por la mañana, mi otro “hermano” elegido, David, y yo, desayunamos al sol en una terraza al lado del Palacio de los Deportes, mientras esperábamos a nuestro amigo Marc. El día era espectacular, y el sol había salido sonriente para recibir el espectáculo en su ciudad. Entramos cuando sólo faltaban diez minutos para que empezase todo. Con las luces todavía encendidas pudimos comprobar, una vez más, el poder de masas del fenómeno Violetta. El Barclaycad Center estaba completamente lleno. Pista y todas y cada una de sus gradas estaban completas, llenas de niños y niñas llenos de ilusión, padres sonrientes y orgullosos, camisetas, globos, diademas, bolsos, vestidos y un sinfin de complementos de la serie y cientos de pancartas con fotos y nombres de sus ídolos adornaban el recinto. Miramos al escenario, uno de nuestros mejores amigos era parte de eso y en sólo unos minutos iba a estar aclamado y adorado por miles de personas. Sonreímos.

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David Laguía, Marc Suárez y yo

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David, Marc y yo

Se apagaron las luces… ¡Y comenzó el show!

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No podemos olvidar que Violetta Live es un concierto para que sobre todo disfruten los niños, pero es tan grande y espectacular el montaje que lleva que es imposible que no impacte también a los mayores. Juego de luces, escenas en las pantallas, vestuarios… Ni un solo detalle podía dejarte indiferente. Música, sonrisas, sueños… Magia. Eso es lo que se respiró ahí dentro. Desde nuestros asientos bailamos las canciones y aplaudimos con fuerza y enormemente orgullosos las actuaciones de Diego, que no podía estar más guapo.

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Por supuesto, la estrella indiscutible del show es Martina Stoessel, que encarna a Violetta, la protagonista de la historia en la ficción. Dulce y emocionada, se ganó un poco más el corazón de todas esas niñas que sueñan con su música y sueñan ser como ella. (Sigo sorprendiéndome al ver el “boom” que se ha creado con esta serie).

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Si el arranque de gira estaba siendo especial de por sí, para Diego Domínguez y Alba Rico, los dos españoles de la serie, era muy emotivo poder estar en su país y arrancar aquí esta nueva aventura. Así lo mostraron y compartieron con su público desde el escenario.

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Nosotros sabíamos que Diego estaba enormemente feliz, estaba disfrutando desde ahí arriba y nosotros estábamos disfrutando con él en medio del público. Madrid fue su ciudad adoptiva, su segunda casa, donde vivió años muy importantes de su vida justo antes de irse a Argentina.

Al acabar el concierto, pudimos reunirnos con él para abrazarle muy fuerte, para aplaudirle, para despedirnos hasta dentro de unos meses y para recordarle, una vez más, lo orgullosos que estamos de él y lo grande que es en todo lo que hace. Diego es un luchador y perseguidor de sueños, ya lo sabéis, y no podía tener una recompensa más grande. Violetta acaba en unos meses, pero estoy segura que su carrera profesional, que empezó hace ya muchos años pese a su corta edad, no va a dejar de sorprenderle, ni de sorprendernos. (Eres grande, hermano!)

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Marc, Diego, David y yo

Aunque no estuve allí, no puedo dejar de mencionar el que fue uno de los mejores días de su vida. Violetta Live aterrizó hace un par de días en Zaragoza, la ciudad de Diego, su tierra, su casa y su gente. Un día inolvidable para él. Su familia y sus amigos entre un público donde el calor de sus paisanos le llegó al corazón. Se emocionó (y mucho) al ver el cariño de toda su ciudad y se siente muy, muy orgulloso de todos ellos.

“Estar en Zaragoza y sentirme querido por doce mil personas que gritaban mi nombre… Sentir que estaba en el lugar dónde había nacido, estar con mi familia y mi abuela… Fue uno de los días más bonitos de mi vida, sin duda”. Me dijo Diego.

Ya sabéis que Violetta Live acaba de arrancar, todavía quedan algunos conciertos en España antes de que vayan a viajar por Europa y posteriormente por toda Latinoamérica. Si tenéis la oportunidad, no dejéis de ir a verles. Nunca olvidaré la cara de ilusión de los niños que estaban allí. David, Marc y yo nunca olvidaremos la cara de Paula y de su madre, para quienes aquel día fuimos sus Reyes Magos y a las que sabemos que hicimos muy, muy felices.

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David, Martina, Marc y yo

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Marc, Samu, David y yo

Me quedé con las ganas de que todo el público cantase “Chachi Piruli…”, pero me tendré que esperar a volver a verle y cantárselo entre amigos y risas… Aun así, no sabéis lo bonito y mágico que fue ver un lugar tan emblemático de Madrid a reventar de gente y ver a una de las personas más importantes de tu vida sobre el escenario. Me sigo emocionando.

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Gracias Diego, por ser como eres, por seguir siendo quien eras. Por tu sonrisa constante y tus sueños ansiosos, por tu magia… Déjame gritar… ¡Qué orgullosa estoy de ti! Te queremos hasta el infinito. Ya lo sabes. Mucha suerte en esta nueva gira y hasta pronto, hermanito.

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Buenas tardes, amigos.

Lorena.

Le hablaré al 2015 de ti…

 

 

Último martes del año y no podía empezarlo de otra forma que no fuese a vuestro lado, que sois los protagonistas de mis martes y parte de las historias que aquí cuento.

Hoy te quería contar que recuerdo perfectamente cómo, hace ya un año, repasé mi 2013 para coger con ganas el 2014, con muchísimas ganas. Muchas veces, escuchamos a mucha gente decir que cuando se espera algo, más vale no hacerse ilusiones por si no sale, para que la decepción sea menor. Yo nunca he estado de acuerdo con esta afirmación. Yo soy de las que piensa que hay que poner toda la ilusión, las esperanzas y las ganas en algo, siendo conscientes de que puede salir mal, pero si todas tus energías positivas se concentran en ello, te ayudará seguro. Así que decidí recibir el 2014 llena de sueños, de ilusiones y de ganas. Me atreví a soñar muy fuerte porque es la única forma de poder hacer de los sueños una realidad. Algunas cosas se cumplieron, otras no, vinieron las alegrías que no esperaba y las decepciones que hicieron daño, pero la vida está compuesta de las cosas buenas y las cosas malas y debemos aprender a convivir con ellas. De lo bueno, intento guardar siempre todo lo bueno que pueda, y de lo malo, aprendo, como hacemos todos. Pero sin ganas, ilusiones y sueños, no vamos a ningún lado. No lo olvidéis nunca.

Al cerrar los últimos años, es cierto que cada vez que quería hacer balance sobre ellos, debía dar las gracias a muchas personas que habían llegado nuevas a mi vida en el transcurso de esos meses. Ahora, con cuatro años a la espalda en esta ciudad que me tiene tan enamorada, mis amigos están sentados cómodamente en mi vida, mi vida está estable y tranquila y con los que he recorrido 2014 de la mano, seguramente ya estaban en 2013 a mi lado.

Tengo y tenemos la suerte de poder elegir a los amigos que se quedarán a nuestro lado, tenemos el poder de elegir a quienes queremos que nos acompañen en una aventura tan única e irrepetible como es la vida y poder elegir también a aquellos que no queremos que sigan con nosotros. Es importante elegir bien, para quedarte con lo bueno, con el amor de verdad, del que te cuida y quiere, el que no tiene rencor, ni celos, ni una pizca de malos sentimientos hacia ti (aunque a veces quizás sean involuntarios), es importante rescatar a esas personas que te cuidan y cuidarlas, para que el amor sea puro y la amistad se fortalezca. Es importante saber alejarse de los que nos hacen daño, de los que nos hacen llorar por capricho, de los que no nos cuidan, de los que no nos quieren de verdad… Nosotros tenemos el poder de construir nuestra vida y tenemos el poder de escoger con quienes la vamos a construir. Para mí, esta es una de las cosas más importantes que he aprendido con los años y el tiempo.

Si miro hacia atrás, por unas razones u otras, sé que los que siguen estando son los que tienen que estar y los que ya no lo hacen forman parte de recuerdos, y no por ello dejan de ser importantes. En algún momento también elegí a esas personas para que me acompañasen, con algunas de ellas seguramente viví momentos increíbles, con otras seguramente compartí el alma e incluso el cuerpo, en algún momento fuimos felices juntos, en algún momento compartimos risas, secretos y sueños, así que esas personas que hoy ya no están, en algún momento estuvieron y, por tanto, forman parte de un trozo de mi historia, de la historia de mi vida, a algunos guardaré siempre en el corazón con más o menos cariño, y a otros, seguramente, no olvidaré, pero me acabarán siendo indiferentes en el tiempo. Triste, pero real.

Hoy, sin duda, quienes merecen el mayor protagonismo son los “otros”, los que están, los que se han quedado.

Gracias a la vida por haberme dado a aquellos amigos que una vez aparecieron, seguramente de casualidad, pero que lo hicieron con fuerza y me cogieron de la mano, los que sonríen, los que me aprietan fuerte cada vez que me ven, los que me aprietan fuerte sin poder verme, los que no entienden de horas para recibir o escribir un mensaje, los que aunque pasen meses sin vernos, cada reencuentro es especial porque hacen que no haya pasado el tiempo, los que me abrazan con la mirada y encierran con llave mis secretos, los que me apoyan en mis locuras y viven con fuerza mis sueños, los que disfrutan de mis alegrías cómo si fuesen suyas o los que si algún día he sufrido, no han dudado estar a mi lado, los que pueden estarlo de forma física y los que se mantienen a pesar de los kilómetros (e incluso los océanos). Gracias a todos esos amigos que son la familia que he elegido, a los que me conocen tanto que no puedo ocultarles nada, a los que me aguatan durante horas frente a un café, a los que me ayudan a ser feliz y a los que hacen que este paso por el mundo resulte ser algo apasionante y maravilloso. Gracias a todos y cada uno de vosotros. No voy a decir nombres, porque no nos hacen falta, porque no quiero olvidarme a nadie, y porque vosotros, al leerlo, sabréis quienes sois. Gracias por ser parte de mi corazón, de mi historia, de las historias de siempre, las que han pasado y las que vendrán, gracias por quererme tanto y dejar que os quiera todavía más. Gracias a los que lleváis tantos años que me habéis visto crecer, gracias a los que os sabéis de memoria cada una de mis batallas, las que vivisteis conmigo o las que os he ido contando, gracias a los que lleváis media vida a mi lado y gracias a los que lleváis menos tiempo. Gracias a los que una vez estuvieron y el tiempo les hizo volver, gracias a quienes han sabido volver y gracias a los que no han querido irse nunca y nunca lo van a hacer.

Gracias a la vida por haberme dado una familia maravillosa que hacen que cada vez que vaya a l’Olleria sea algo mágico, un recuerdo intacto, todo en el mismo lugar, la misma gente, los mismos olores y la misma felicidad. Gracias a mi familia por ser millonaria en valores, en amor y respeto. Gracias por dar todo sin tener nada.

Gracias a la vida por haber cruzado mi destino con alguien como él, por celebrar estos recuerdos y este fin de año, una vez más, al lado de mi compañero, de mi mejor amigo, de mi complemento más perfecto. Y gracias a quien es más que mi hermana por haberme regalado hace ya un año y medio a Cometo, mi perro, mi felicidad, mi amor más puro. Gracias a Sergio y gracias a Cometo, a ellos por ser mi hogar, mi casa y mi familia, en una ciudad que no es mía, y en cualquier rincón del mundo.

No puedo olvidarme de vosotros. Es fácil querer y cuidar a tus amigos, a los que has conocido, a los que conoces y con los que compartes tu vida. No es fácil cuidar a alguien que no conoces de nada, no es fácil dar cariño a alguien que no ves, que no has visto jamás y no es fácil llegar a transmitirlo y que el destinatario reciba ese cariño en un estado intacto. Vosotros lo hacéis. Sigo emocionándome cada vez que me enviáis un e-mail, que comentáis algún post, cada vez que lo compartís, que lo recomendáis, que hacéis que dé vueltas y llegue a toda la gente posible. Me regaláis un amor tan bonito que no sé si podéis ser conscientes, pero, sin ninguna duda, vosotros (sobre todo vosotras), habéis sido parte de mi 2014, sois parte de Lo Que Te Quería Contar, sois parte de mis historias, de mi vida, de mis letras y mis palabras, y eso, os aseguro, siempre, siempre, va a formar parte de mí, de mi corazón, de mis ilusiones y mis sueños. Nada de esto sería posible si no estuvieseis al otro lado de la pantalla, en cualquier rincón del mundo. No tengo palabras suficientes… Gracias, gracias infinitas… Ojalá os quedéis mucho tiempo, ojalá me quede yo a vuestro lado y sigamos sumando años, recuerdos y momentos.

2014 acaba como un año bonito, del que no soy capaz de recordar ningún momento realmente tormentoso, ha sido un año todoterreno, en el que he aprendido mucho y en el que, sobre todo, he crecido mucho, como persona y como profesional, un año en el que mucha gente se ha empeñado en hacerme ver que los sueños pueden ser una realidad, un año en el que mucha gente me ha hecho creer en mí y un año en el que me he dado cuenta que todo ser humano es capaz de conseguir aquello que se proponga. Soñar está al alcance de todos, la capacidad de conseguir hacer realidad esos sueños, está en las ganas de cada uno. 2014 ha sido un año increíble para mí y para el blog, un año en el que habéis hecho que esta aventura sea muy, muy bonita. Un año de momentos especiales, de historias compartidas, de entrevistas que me han hecho mucha, muchísima ilusión, un año de letras, de relatos, de reivindicaciones, de enfados, de amor, de cariño, de ganas… Un año que hemos sabido hacer nuestro. 2014 acaba con proyectos que no están en el aire, proyectos que son reales, proyectos que lleváis tiempo queriendo saber y proyectos que falta muy poco para que conozcáis. 2014 acaba con el proyecto más importante de mi vida en caliente, para que sea una realidad en 2015, un proyecto que sé que os va a hacer ilusión y un proyecto que espero, vivamos juntos.

Me asusta que el tiempo pase tan rápido y no quiero dejarme nada por hacer. Desde aquí pido perdón a aquellas personas que alguna vez hayan podido sentir que yo les he hecho daño y desde aquí quiero olvidar el daño que otras me han hecho a mí.

La vida es corta, así que hagamos para vivirla de forma intensa. Saborea cada momento, disfruta, sonríe, aprende, tranquilízate, disfruta la calma, abraza a las personas que son especiales para ti, aprieta con pasión y ganas al amor, cuida la amistad, repite los te quiero sin importarte cuantas veces los has dicho ya, escucha tu música favorita siempre que te apetezca, lee, come, date pequeños caprichos que quizás un día no estarán… Exprime los segundos, los minutos y los días. Aprende de los enfados y sobre todo aprende a rectificar y pedir perdón, trágate el orgullo y cuida a aquellos que quieres que cuando acabe el próximo año sigan estando ahí, con la misma fuerza que están ahora.
Coged fuerza que nos vamos a comer a bocaícos este año nuevo, dejemos atrás lo malo y vamos a seguir con lo bueno… Igual que escribió Microarte en uno de sus microcuentos “Le hablaré al 2015 de ti…” Le hablaré de vosotros.

Gracias.
Salud y felicidad, siempre!

FELIZ AÑO NUEVO, AMIGOS!!!!
Lorena.

Pd. Hoy es el cumpleaños de una de las personas más especiales de mi vida, ayer lo celebramos juntos y nos dedicamos a recordar todos los momentos bonitos que hemos vivido desde que nos conocimos. Le prometí que hoy le felicitaría desde aquí. Él es uno de esos hermanos que me ha regalado el destino, uno de esos amigos que se quedarán siempre. Felicidades David. Te quiero, brother.