25 de noviembre cada día.

No debería existir. Un día como hoy no tendría que ser necesario. Hoy no te quería contar nada, y en verdad te quería contar todo. Te quería contar el dolor que me produce que existan cosas tan injustas en el día a día, tan dolorosas, tan tristes… Te quería contar que ojalá no hubiesen motivos para que el 25 de noviembre fuese el Día Internacional Contra la Violencia de Género. Ojalá no hubiesen motivos, ojalá…

Pero los hay. Los motivos son cifras escalofriantes, son lágrimas y rabia, son rostros, son familias destrozadas, son nombres y apellidos, son sonrisas apagadas, son miradas desconfiadas, son historias con miedo, son vidas arrancadas. Son mujeres, y son víctimas del machismo, de la irracionalidad, de la barbarie, de lo inhumano… Y los motivos de este día existen, y la sociedad concienciada también. Por eso este día, por eso esta fecha que repudia, que rechaza, que odia, que defiende, que lucha, que da la mano, que abraza, que sonríe, que escucha, que entiende, que habla… Por eso hoy es su día. Es un homenaje, es un no estás sola, es un abrazo desconocido, es un miedo que se quiere curar, es una sonrisa que se quiere encender, son unas lágrimas que se quieren borrar, es una cifra que quiere desaparecer, es una familia que quiere sonreír, es una mirada que quiere volver, es una historia sin miedo, es una vida que simplemente quiere vivir.

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En diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó este día como el día mundial contra la violencia de género. La propuesta para la fecha la realizó la República Dominicana por el asesinato de las Hermanas Mirabal. Patria Mirabal, Minerva Mirabal y María Teresa Mirabal fueron tres hermanas dominicanas que se opusieron a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en una emboscada.

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Muchas veces, mientras ando por Madrid o simplemente cuando voy sentada en el metro, observo a la gente… Y me gusta preguntarme cómo serán sus vidas, si serán felices, si no, si tendrán familia, si estarán enamorados, si viajarán a menudo, si tendrán trabajo, a qué se dedicaran… Me imagino vidas que quizás no les pertenecen, y seguramente detrás de una bufanda, un paraguas o una cabeza cabizbaja existirán historias que simplemente no deberían existir. Se me ponen los pelos de punta cuando leo que en la última década 700 mujeres han sido asesinadas por su pareja o su ex pareja. Y que son ya 43 mujeres asesinadas en los días que corren por el 2013… Me lleno de rabia, de dolor, de impotencia, de incomprensión… Y me resulta terrorífico saber que según un estudio, el 70% de las mujeres experimentan la violencia en algún momento de su vida.

El amor, al menos como yo lo entiendo, y como estoy segura que lo entiendes tú, es algo bonito, que te da felicidad, que te aporta experiencia, sonrisas, enfados tontos, ternura, seguridad, confianza, estabilidad, emoción… Y así debería ser siempre. No puedo imaginar como una mujer  que ha confiado y se ha enamorado de una persona, puede ver o no ver hasta un determinado momento, la violencia de ese hombre hacia ella. El rechazo de una personalidad irracional, que se siente tan sumamente inferior y fracasado, que necesita “dominar” para sentir que está ahí. Y para ese dominio tiene que humillar, golpear, maltratar, violar y sentir que el “poder” es suyo.

Los celos son enfermizos, esto no es una frase hecha, es real. Los celos pueden llegar a ser tan enfermizos que crean historias que no existen, alucinaciones que se alimentan con rabia, y actitudes que viven y evolucionan hasta llegar a destrozar. Hasta matar.  El que es celoso, nunca reconocerá que es un maltratador, ¿por qué? Si no ha pegado a nadie… El maltrato psicológico es uno de los más dolorosos. Es el que se arrastra por el tiempo, en silencio, mientras te va consumiendo. Ese tipo de personas existen, por desgracia, y existen en más casas de las que creemos, y en vidas que seguramente conocemos.

La mujer maltratada debe intentar ser fuerte, levantarse sin miedo, hacerse poco a poco grande y sentir el apoyo de una sociedad que no la va a dejar sola jamás.

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Desgraciadamente, hay historias que tienen que basarse en la realidad para ser contadas y para que muchas veces sean escuchadas… Y entonces me he acordado de una película española que me oprimió el corazón cuando la vi por primera vez hace ya unos cuantos años. Te doy mis ojos fue llevada al cine en el año 2003, de la mano de Icíar Bollaín. Laia Marull da vida a Pilar, una mujer que reside en Toledo y se ve en la obligación de escapar de su casa, en medio de la oscuridad de la noche, con su hijo pequeño, dispuesta a no soportar jamás los malos tratos de su marido. Se refugia en casa de su hermana, y dispuesta a empezar de cero, busca trabajo y se siente feliz y realizada. Luis Tosar encarna a Antonio, el marido de Pilar. El maltratador que va en busca de su esposa pidiéndole una segunda oportunidad, prometiendo que todo va a cambiar y que está dispuesto a ser ayudado por profesionales para modificar su conducta. Pilar y su hijo vuelven a casa, pero las terapias con el psicólogo no son suficientes como para que las humillaciones vuelvan a apoderarse de la personalidad violenta de Antonio. La película acaba como muchas familias y mujeres españolas querrían que acabase la película de su vida. Pilar sale de casa, acompañada por sus compañeras de trabajo, decidida a cerrar la puerta para no volver nunca más.

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Según el director: «Te doy mis ojos cuenta la historia de Pilar y Antonio pero también de quienes los rodean, una madre que consiente, una hermana que no entiende, un hijo que mira y calla, unas amigas, una sociedad y una ciudad como Toledo que añade con su esplendor artístico y su peso histórico y religioso una dimensión más a esta historia de amor, de miedo, de control y de poder.»

Ojalá todas las mujeres que sufren el maltrato diario en sus casas, que sufren la humillación, los golpes, el miedo y la injusticia, consigan decir BASTA YA, consigan salir de sus casas y consigan una vida digna, dónde el amor y la ilusión les devuelvan las ganas y la confianza en sí mismas. Ojalá los políticos se dejen de tanto discurso y ánimo disfrazado, ojalá se apriete la justicia y ojalá todos esos asesinos que han destrozado vidas, sonrisas, almas y corazones no vuelvan a ver jamás la luz del día más allá de los barrotes de una celda. Ojalá no hubiesen motivos para que el 25 de noviembre fuese el día Internacional Contra la Violencia de Género. Pero los hay, y por eso está, y por eso estamos, y por eso gritamos, y por eso nos aliamos, y por eso sufrimos, y por eso apoyamos… Porque estamos en contra de la violencia machista. Porque es 25 de noviembre cada día. 

Buenas noches, amigos.

Lorena.

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Entre risas y aplausos… La llamada.

Como bien sabéis, soy sensible por naturaleza. Me emociono con millones de cosas, me duelen otros millones de cosas más y suelo llorar una vez al día. Soy muy feliz, y eso también me hace llorar a veces. Muchas veces lloro por el dolor ajeno, por historias y personas que no conozco, pero de las cuales conozco alguna historia y sé que la vida a veces ni es justa, ni fácil.  Muchas veces lloro de alegría, también por personas a las que no conozco absolutamente de nada, pero de las cuales conozco alguna historia, algún sueño, y veo cómo lo consiguen. Me gusta mucho que la gente consiga lo que desea… Y sobretodo, me gusta porque esa gente, en la mayoría de los casos, ha luchado para ver sus sueños hechos realidad. Ha puesto ilusión, esfuerzo, constancia y sobre todo, muchas ganas.

Ahora mismo, nos encontramos en una situación dónde las cosas son difíciles, y dónde todos los sectores se ven muy afectados, y uno de ellos es el arte, la cultura, que tanto deberíamos cuidar y proteger mientras quienes tienen el poder intentan derribarla. La literatura, es una de las grandes pasiones de mi vida. Leer y escribir son cosas esenciales para mí, porque me gusta leer y contar historias. También me gusta escucharlas, y cómo no, verlas. Sin saber muy bien cómo, Madrid me ha regalado muchos, muchos amigos a los que adoro que se dedican a la interpretación, que al igual que yo, pero de otro modo distinto, cuentan historias que no les pertenecen y saben hacer suyas. Quizás por eso nos entendemos bien. En estos últimos tres años, he vivido el amor por actuar muy de cerca, y eso me ha hecho valorarlo y quererlo más. Ver todas las caras que envuelven ese maravilloso mundo, que parece fácil desde el otro lado del televisor, o desde debajo de un escenario, pero que lleva muchas horas y años de sacrificio y dedicación. Incluso conlleva muchos momentos de éxito, y muchos meses sin trabajo. Es el sabor agridulce de un trabajo complicado en cuanto a estabilidad, y gratificante y mágico para quien lo ama de verdad.

Hace poco hablaba de la TV MOVIE de los Niños Robados. Te hablaba de monjas y de Macarena García… Hoy vuelven a ser protagonistas de mi post, pero por algo totalmente distinto.

Hoy te quería contar una historia que estoy segura que ni los propios protagonistas recuerdan. Hace unos meses, una noche cualquiera en un bar cualquiera de Madrid, estaba con unos amigos y entre el grupo de gente que éramos estaban Javier Calvo y Javier Ambrossi, a los que conocía por primera vez, por esos amigos en común que nos unían. Aquella noche, ellos me hablaron de La LLamada. Me hablaron de un musical que se iba a estrenar en el hall del Teatro Lara, del cual eran directores  y cuya protagonista sería Macarena García, que recientemente había ganado el Goya 2013 a Mejor Actriz Revelación por Blancanieves. El musical, que contaba con pocos recursos pero con un pequeño y maravilloso elenco, me lo presentaron con muchas ganas e ilusión. Y eso, como ya os he dicho, nunca falla. La historia se basaría en un campamento de monjas, dónde a una de las protagonistas se le aparecería Dios por las noches, cantándole canciones de Whitney Houston. Además de ello, habría una banda de rock tocando en directo. Buena pinta tenía, sin ninguna duda. Y prometí ir. Las entradas se agotaban casi todos los días, y por unas cosas u otras, al final no pude ver la obra. Sabía que volverían a representarla unos meses después, así que esta vez no fallaría.

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Hace justo un mes, se presentaba ante la prensa el retorno del musical y esta vez sobre el escenario principal. Acudí a la cita de prensa con mis compañeros de La Caja de Música, dónde pude ver quince minutos de la obra y entonces supe que necesitaba verla.

Madrid, por suerte, es una ciudad con mucha vida cultural. No sólo las obras de más renombre acarician los teatros de la ciudad. Hay muchísimos actores, muchísimos escenarios y muchísimas historias en los teatros de las calles paralelas dispuestos a emocionarte y hacerte soñar. El viernes pasado, por fin, fui a ver La Llamada.

Si te digo la verdad, tenía un poco de miedo. Había puesto grandes expectativas en el musical, y le había prometido a quién me acompañaba que le iba a encantar. Tenía miedo a decepcionarme, a pesar de haber leído muchas críticas buenas. Mi acompañante es actor, entiende de interpretación mucho más que yo y sabía que él iba a ser mucho más crítico, y quizás temía más su opinión que la mía, porque la obra la había elegido yo. Pero, ¿sabéis que nos pasó? Que reímos a carcajadas, sin descanso. Y fue maravilloso.

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María (Macarena García) y Susana (Andrea Ros) son dos adolescentes comunes, que quieren divertirse, salir de fiesta, bailar y hacer locuras. Además, su consolidada amistad está combinada por su amor a la música y su sueño de crear un grupo de electro-latino. Ambas son extrovertidas, risueñas, llenas de vida y locura… Aunque todo cambia cuando María empieza a tener un comportamiento extraño, que Susana no entiende y que ella no es capaz de confesar. Ve a Dios (Richard Collins-Moore) , cada noche, vestido de traje y cantándole canciones de esa negra que murió, cuyo nombre no consigue recordar…

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Custodiadas por dos monjas con actitud totalmente antagónica, serán castigadas tras haberlas pillado en una de sus escapadas nocturnas. Milagros (Belén Cuesta) es una monja joven, que te hará reír con ternura, te emocionará y sacará tu lado más sensible. Inocente, dulce y comprensiva, su cabeza está llena de dudas que no se atreve a pronunciar en voz alta. Por otro lado, Bernarda (Gracia Olayo) es una monja estricta, de carácter fuerte que te arrancará las carcajadas desde la imposición y el respeto, y que te descubrirá que todo ser humano tiene un lado sensible por descubrir…

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Canciones originales, música en directo y una mezcla de sentimientos y valores que no dejarán a nadie indiferente. A los ateos les hará reír sin parar, sin revelarse al pensar que están viendo una obra que habla de religión y fe. A los más creyentes, por otro lado, les arrancará las mismas risas, porque se habla de la religión desde el respeto y la originalidad. Exquisita es la interpretación de las actrices y el actor. Salí realmente fascinada con cada uno de ellos, y también mi acompañante, al que le gustó mucho más de lo que él mismo esperaba. Nos sorprendió mucho la faceta de cantantes de Andrea y Macarena, que están brillantes las dos. La LLamada es una de esas obras que hay que ver. Un musical al alcance de todos, con entradas por sólo 18 euros, en uno de los teatros más importantes de Madrid. Mientras ríes te emocionarás con temas como la amistad, el respeto, el amor, la incertidumbre, la homosexualidad y la fe. Podéis seguir todas sus noticias en su Twitter oficial: @lallamada_ y disfrutar de la obra los viernes a las 22.30h, los sábados a las 23.30h y los domingos a las 20.30h.

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“La llamada es un sueño”, Andrea Ros.

Siempre insisto en la ilusión, los sueños y la persecución de ellos, pero ya veis que es realmente importante que uno luche por lo que realmente desea. No podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que nuestros objetivos vengan a buscarnos. Corren tiempos difíciles y todos lo sabemos, por eso ahora, con más ganas que nunca, debemos luchar por lo que queremos, por lo que deseamos, haciendo el camino para llegar a nuestra meta. Si nos ponen la zancadilla, la saltaremos, y si nos caemos, nos levantaremos siempre con una sonrisa… Si quieres, todo llega. Id a ver La llamada, dejad que os empape la risa, que os entren las ganas de cantar, de gritar, de saltar y de luchar… Apoyad el arte, haced fuerza para respaldar la cultura. No os rindáis jamás.

Yo ya he sentido la llamada. Y tú, ¿a qué esperas? La vida es más bonita si la vivimos entre risas y aplausos…

Buenas noches, amigos.

Lorena.

És de tots. No es tanca.

Me duele escribir este post en castellano. Y no me duele porque no me guste el castellano, porque el castellano me gusta, es en castellano como hablo cada día, pero es verdad que en mi vida cotidiana echo mucho de menos hablar en valenciano, mi lengua materna. Me duele no escribir esto en valenciano, porque ahora más que nunca tengo que defender y gritar por la lengua con la que he crecido, con la que me he educado y la lengua en la que he estudiado hasta que llegué a la universidad. Muchas veces, cuando ando por Madrid y oigo a alguien hablar valenciano, me giro y le sonrío, y si, además, encuentro ocasión de intervenir les digo que jo també soc valenciana. Si es cierto que jamás me voy a olvidar de hablar en valenciano, viva en Madrid o en la China, es imposible que eso suceda, pero también es cierto que el dejarlo en el día a día me produce ciertas dudas a la hora de escribir y yo misma me sorprendo. Por eso sé que es muy importante que no deje de fomentarse nunca.

Hoy te quería contar que es cierto que siempre he sido una gran defensora de mi lengua, y siempre me he sentido muy orgullosa de mis orígenes. Aún recuerdo una vez, en el instituto, cuando estábamos en clase de música y una compañera me dijo: “Ay hija! Yo no sé que empeño tienes en defender tanto el valenciano“, la miré incrédula y le dije: ¿Si no lo hacemos nosotros, quién lo va a hacer?. Pero por suerte hay mucha gente inteligente que más allá de tierras valencianas lo hace. Gente que ama la diversidad lingúistica y cultural y sabe, sin tener que explicarselo, lo importantes que son.

Si te digo la verdad, mi sensibilidad no me dejaba ver Canal 9, la televisión valenciana. No dejé de verla porque dudase de sus profesionales, porque jamás he dudado de ellos, de todas esas personas que habían pasado por una facultad para ayudar en la libertad de expresión, y alimentar nuestro derecho a la información, y que lo hacen, además, en valenciano. De ellos no he dudado jamás. El problema es que Canal 9 pasó a ser una televisión corrupta, sucia, manipulada y manchada de azul por un gobierno que nos está quitando hasta la identidad. Dejé de verla hace años, por culpa de esos políticos que no entendieron que es una televisión pública, de todos y para todos. Lo único que me mantuvo atenta a la pantalla cuando visitaba a mis padres los fines de semana era l’Alqueria Blanca, una serie maravillosa de la que mi madre está enamorada y que ahora también se ve obligada a llegar a su fin. Porque todo ha llegado a su fin, pese a la desaprobación del pueblo y de los ciudadanos a quienes esa televisión les pertenece.

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Hace una semana, el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, anunciaba el cierre de RTVV (Radio Televisió Valenciana) por no poder financiar este ente público de radio y televisión con 24 años de vida. Este señor (me dan escalofríos sólo de escribir la palabra señor para hablar de tal persona), ha decidido que tras la anulación del ERE y tener que volver a admitir a más de mil trabajadores, es mejor cerrarlo.

Más allá de los dos mil despidos que esto supone, dos mil personas en el paro, dos mil profesionales sin trabajo, dos mil familias destrozadas, el cierre de RTVV es el fin de los únicos medios de comunicación que fomentaban mi lengua, como a ellos les daba la gana, sí, pero los únicos medios de comunicación dónde el valenciano todavía tenía voz. Y esa voz la han apagado. Lo han decidido y me río junto a mi impotencia, porque RTVV no es del PP, ni nunca lo ha sido.

Cuando esta noticia salió, recibí varios mensajes pidiéndome que escribiese sobre ello, y sentí una responsabilidad enorme. Yo sólo puedo escribir desde la rabia y la frustración de una ciudadana más, a la que le están robando parte de su cultura, la que ve cómo están tapándole la boca a su lengua y cómo el periodismo, una vez más, pasa a ser un “negocio” y no una necesidad. En mi Facebook personal, compartí un artículo de un ex trabajador de Canal 9, que relataba una serie de datos que merecen ser destacados: “Recuerdo cuando nos exigían grabar a Eduardo Zaplana desde su perfil bueno…”, “Cuando Camps impuso su ley en Canal 9. Cuando nos dieron la orden de dejar de llamarle Francesc para llamarle Francisco..”, “Cuando me prohibieron decir que Zapatero había anunciado el cheque-bebé, como si de este modo los valencianos no fuesen a enterarse de la noticia…”, “Tampoco pude decir que miles de manifestantes gritaban contra el gobierno. Los manifestantes no ‘colapsaban’el Paseo del Prado, la manifestación ‘transcurría por’. Y no poníamos pancartas explícitas contra Rajoy, ni contra el PP…”. A mí se me pusieron los pelos de punta al leerlo. Y mientras lo publicaba, hablaba de las ganas que tenía de escribir sobre el tema, a lo que mi amigo Vicent, periodista y especializado en Comunicación Política, me contestó unas palabras que supe al instante que necesitaría citarlas (aunque él me escribió en valenciano, claro): “Sí, Lorena, escribe sobre cómo intentan robarnos todo. Canal 9 era una televisión enferma, pero ellos que son tan católicos le han provocado la muerte, porque la cura era demasiado cara. Pero tienen dinero para comprar el Valencia CF, o para pagar a los bancos 3400 millones de euros en concepto de intereses por la deuda de la Generalitat, uno de los más altos del Estado Español. Ellos han dicho que si no cierran RTVV deberán cerrar un hospital, o un colegio, o ambas… Eso es demagogia. tenemos memoria y todos recordamos a Camps paseandose con su Ferrari por Valencia… De aquel polvo, este barro. Merecemos algo mejor y merecemos que la gente sepa que los valencianos no somos imbeciles, ni inutiles, ni fascistas, ni gandiashores… Por favor, nos lo merecemos”.

Esa es una realidad, y esta es la realidad que soportamos. Y una vez más, cada vez que hablo de descontento social, lo hago para que los que estáis lejos sepáis y entendáis cómo estamos. Por suerte, aquí somos muchos los que lo sabemos, pero no nos hacen caso. Vivimos en un país de corrupción y mentiras, de manipulación y sonrisas envenenadas, retrocedemos en el tiempo, nos recortan en todos los sectores, pero siguen diciendo que estamos mejorando. No sé si es que creen que somos tontos, o de verdad creen que son dueños de algo que no les pertenece, ni les pertenecerá jamás. Nuestra dignidad, nuestros valores, nuestras vidas. Con el cierre de RTVV se comete un atentado contra el derecho de expresión, contra el derecho de información, y se asesina a sangre fría una lengua, que a ellos poco les importa, pero a nosotros nos pertenece, personal e historicamente. Asesinan el deporte de nuestra tierra, como la Pilota Valenciana… Y nos asesinan nuestra cultura. Pero no estamos dispuestos.

Desde que salió la noticia, las RRSS se hacían eco de la opinión de los ciudadanos. En Twitter se están utilizando hashtags como #RTVVesdetots o #RTVVnoestanca. Este fin de semana, además, Valencia, Castellón y Alicante acogían unas multitudinarias manifestaciones contra la decisión de Frabra. Políticos de otros partidos, actores, periodistas, cantantes y miles de personas se unían con un sólo objetivo, defender lo que nos pertenece, y pedir la dimisión de esos ladrones, vestidos de corbata, que sonríen mientras matan.

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Mientras escribo estas palabras, me inunda la pena y la rabia. Radió Televisió Valenciana és de tots. Radió Televisió Valenciana no es tanca.

Buenas noches, amigos.

Lorena.

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Escriure aquest post en castellà, com comentava abans, em feia mal. Per això, he decidit escriure’l també en valencià. No perque el castellà no m’agrade, que m’agrada i és en castellà com parle cada dia, però és veritat que a la meva vida cotidiana trobe molt a faltar el valencià, la meva llengua materna. Vuic escriure en valencià perquè ara més que mai tinc que defendre i cridar per la llengua amb la qual he crescut, amb la qual m’he educat i la llengua amb la qual he estudiat fins que vaig arribar a la universitat. Moltes vegades, quan camine per Madrid i escolte algú parlar en valencià, em gire i li dedique un somriure, i si a més trobe l’ ocasió d’intervindre, li dic que jo també sóc valenciana. És veritat que mai m’oblidaré de parlar en valencià, visca a Madrid o a la China, és impossible que això passe, però també és veritat que el deixar-lo en el dia a dia em provoca certs dubtes a l’hora d’escriure’l i jo mateixa em quede sorpresa. Per això se que és molt important que no deixe de fomentar-se mai.

Avui et volia contar que és cert que sempre he sigut una gran defensora de la meva llengua, i sempre m’he sentit molt orgullosa dels meus orígens. Encara recorde una vegada, a l’institut, quan estavem a una classe de música i una companya em va dir: “Ay filla! Jo no se quin afany tens en defendre tant el valencià!”, la vaig mirar incrèdula i li vaig dir: “Si no ho fem nosaltres, qui ho té que fer?”. Però per sort hi ha molta gent intel·ligent que més enllà de terres valencianes ho fa. Gent que estima la diversitat lingüistica i cultural i sap, sense tindre-li-ho que explicar, la importància que té.

Si et dic la veritat, la meva sensibilitat no em deixava veure Canal 9, la televisió valenciana. No vaig deixar de veure-la perque tinguera dubtes sobre els seus profesionals, perquè mai he dubtat d’ells, de totes eixes persones que han passat per una facultat per a ajudar en la llibertat d’expressió i alimentar el nostre dret a la informació, i que ho fan, a més, en valencià. D’ ells no he dubtat mai. El problema es que Canal 9 va passar a ser una televisió corrupta, bruta, manipulada i pintada de blau per un gobern que està robant-nos fins la identitat. Vaig deixar de veure-la fa anys, per culpa de tots aquests polítics que no van entendre que és una televisió pública, de tots i per a tots. L’única cosa que em va mantindre atenta a la pantalla quan visitava als meus pares el cap de setmana era l’Alqueria Blanca, una serie meravellosa de la qual ma mare està enamorada i que ara també es veu obligada a arribar a la seva fi. Perquè tot ha arribat a la seva fi, a sobre del descontent del poble i els ciutadans als quals aquesta televisió els pertany.

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Fa una setmana, el president de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, anunciava el tancament de RTVV (RàdioTelevisió Valenciana) per no poder finançar aquest ens públic de ràdio i televisió amb 24 anys de vida. Aquest senyor (m’entren calfreds només d’escriure la paraula senyor per a parlar d’aquesta persona), ha decidit que després de l’anul·lació del ERE i tindre que tornar a admitir a més de mil treballadors, és millor tancar-lo.

Més enllà dels dos mil acomiadaments que això suposa, dos mil persones més aturades, dos mil professionals sense feina, dos mil families destrossades, el tancament de RTVV és el final dels únics mitjans de comunicació que fomentaven la meva llengua, com a ells els donava la gana, sí, però els únics mitjans de comunicació on el valencià tenia veu. I aquesta veu ha sigut apagada. Ho han decidit ells i em ric amb impotència, perquè RTVV no és del PP i mai ho ha estat.

Quan aquesta noticia es va fer pública, vaig rebre diferents missatges de gent que em demanava que escrivís sobre açò, i vaig sentir una responsabilitat enorme. Jo només puc escriure des de la rabia i la frustració d’una ciutadana més a la que li estàn robant part de la seva cultura, que veu com estàn tapant-li  la boca a la seva llengua i com el periodisme, una vegada més, passa a ser un “negoci” i no una necessitat. Al mur del meu Facebook personal, vaig compartir un article d’un ex-treballador de Canal 9, que relatava una sèrie de dades que mereixen ser destacades: ““Recuerdo cuando nos exigían grabar a Eduardo Zaplana desde su perfil bueno…”, “Cuando Camps impuso su ley en Canal 9. Cuando nos dieron la orden de dejar de llamarle Francesc para llamarle Francisco..”, “Cuando me prohibieron decir que Zapatero había anunciado el cheque-bebé, como si de este modo los valencianos no fuesen a enterarse de la noticia…”, “Tampoco pude decir que miles de manifestantes gritaban contra el gobierno. Los manifestantes no ‘colapsaban’el Paseo del Prado, la manifestación ‘transcurría por’. Y no poníamos pancartas explícitas contra Rajoy, ni contra el PP…”. A mi s’em van posar els pèls de punta al llegir-ho. Mentre ho publicava, parlava de les ganes que tenia d’esciure sobre aquest tema, i el meu amic Vicent, periodista i especialitzat en Comunicació Política, em va contestar unes paraules que a l’instant vaig saber que necessitaria citar-les: “Sí, Lorena… Escriu sobre com intenten furar-nos-ho tot. Canal 9 era una televisió malalta, però ells que són tan catòlics li han provocat la mort perquè la cura era massa cara. Però tenen diners per comprar el Valencia CF o per pagar als bancs 3400 milions d’euros en concepte d’interessos pel deute de la Generalitat. Un dels més alts de l’Estat espanyol. Ells han dit que si no tanca RTVV hauran de tancar un hospital, o una escola, o ambdues coses… Això és demagògia… Tenim memòria i tots recordem a Camps passejant-se en Ferrari per València… D’aquelles pols, estos fangs. Meresquem alguna cosa millor i meresquem que la gent sàpiga que els valencians no som imbècils, ni inútils, ni fascistes, ni gandiashorers… Per favor, ho meresquem!”

Aquesta és una realitat, i aquesta és la realitat que suportem. Una vegada més, i cada vegada que parle de descontent social, ho faig per als que esteu lluny sapigueu i entengueu com estem. Per sort, aqui som molts els que ho sabem, però no ens fan cas. Vivim a un país de corrupció i mentides, de manipulació i somriures enverinats, retrocedim en el temps, ens retallen en tots els sectors, però continuen diguent que estem millorant. No se si creuen que som tontos, o de veritat que són amos d’una cosa que no els pertany, ni els pertanyirà mai. La nostra dignitat, els nostres valors, les nostres vides. Amb el tancament de RTVV es comet un atentat contra el dret d’expressió, contra el dret d’informació i s’assassina a sang freda una llengua, que a ells ben poc els importa, però a nosaltres ens pertany, personal i històricament. Assassinen el deport de la nostra terra, com la Pilota Valenciana… i ens assassinen la nostra cultura. Però no estem dispostos.

Des de que va eixir la noticia, les RRSS s’han fet ressò de la opinió dels ciutadans. En Twitter, s’estàn utilitzant hashtags com #RTVVesdetots o #RTVVnoestanca. Aquest cap de setmana, a més, València, Castelló i Alacant acollien unes multitudinaries manifestacions en contra de la decisió de Fabra. Polítics d’altres partits, actors, periodistes, musics i milers de persones s’unien amb un unic objectiu, defendre els que ens pertany i demanar la dimisió d’aquests lladres, vestits amb corbata, que somriuen mentre maten.

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Mentre escric aquestes paraules, m’inunda la pena i la ràbia. Radio Televisió Valenciana és de tots. Radió Televisió Valenciana no es tanca.

Bona nit, amics.

Lorena.

 

Arte, moda, Oysho y Madrid.

El día ha amanecido como siempre lo hace, con una sonrirsa. A pesar de su apariencia gris y su actitud fría, él sonríe complaciente. Es viernes, y sabe que a todo el mundo gusta. Tras una mañana de mucho lío, por fin me siento frente al ordenador para decirte que anoche estuve en la Pop-up Gallery de Oysho que se celebró en la calle Hermosilla de Madrid. Una de mis tiendas favoritas se convirtió ayer en una auténtica galería de arte, y en arte y moda no pude encontrar una combinación mejor.

Muchas veces, muchos de vosotros cuando me escribís, me contáis que a través de mis posts sentís que me conocéis, y la verdad que a medida que pasa el tiempo y os voy contando alguna historia nueva, yo también siento que es así, que yo cuento historias a gente que me “conoce” y a la que poco a poco yo también creo conocer. Como bien sabéis, estoy un poco enfadada con el mundo, un poco bastante, por las pocas oportunidades que se están dando a los jóvenes de nuestro país. En cualquier ámbito, desarrollarse profesionalmente no es fácil, pero si hablamos de arte y de alguien que tiene una capacidad creativa extraordinaria, muchas veces es más complicado aún contar con los medios suficientes para desarrollarla. Por suerte, aún quedan iniciativas y grandes proyectos por parte de algunos, como es el caso de Oysho que apuesta por dar una oportunidad a quien realmente lo merece.

Oysho es desde hace años una de mis tiendas favoritas. Aunque es cierto que en los últimos años su evolución ha sido increíble y cada vez me gusta y me atrapa más, desde que la conocí hace casi ocho años se ha convertido en imprescindible, tanto en mi armario, como en mi vida. Una amiga siempre decía que Zara viste a la mujer por fuera, mientras Oysho lo hace por dentro. Y esa frase siempre me gustó. Pero con el tiempo, Oysho viste a la mujer por dentro y por fuera, incluyendo una serie de complementos de casa increíbles como las mantas, estos últimos inviernos. Por no hablar de su colección gym que me tiene locamente enamorada. Oysho es elegancia, romanticismo, sensibilidad, delicadeza, ternura, frescura, actualidad, sencillez y discreción junto a una mujer moderna, actual, independiente y decidida. Así veo yo la firma, y así es como me gusta identificarme con ella.

Hace unas semanas, Oysho anunciaba en todas sus Redes Sociales, así como en sus tiendas, el concurso de ilustraciones que se acababa de poner en marcha. El ganador sería el encargado de ilustrar una colección cápsula de camisetas de Oysho, que le daría la oportunidad de ver sus propias creaciones dar la vuelta al mundo y, además, se llevaría mil euros en efectivo. Los trabajos finalistas se expondrían en la tienda de la calle Hermosilla de Madrid, convirtiéndola en una auténtica galería de arte y en ese mismo evento se conocería el ganador. Pues el momento llegó y anoche, entre ilustraciones, moda, buena música y excelente comida, se dio cita a bloggers, prensa y demás invitados en una fiesta en la que estuve y hoy te lo quería contar.

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No es la primera vez que Oysho emprende esta iniciativa. Hace un año, aprovechando la reinauguración de la tienda de Gran Vía, también en Madrid, se celebró este mismo certamen.

Los cuadros estaban expuestos por toda la tienda, entre colecciones de ropa, maravillosa corsetería y precioso calzado. Aunque el ganador no se conocería hasta el momento de anunciarlo en la propia fiesta, había una ilustración coronando orgullosa el escaparate, que podía intuir a los más avispados que había sido la gran triunfadora. Una dj se encargó de poner música y diversión en la primera planta de la tienda, camareros incansables se pasearon de arriba a abajo con una gran variedad de comida y bebida que a nadie dejó indiferente.

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Las dependientas, pese a la aglomeración y la mala educación de quienes posaban sus vasos vacíos en las mesas donde estaba expuesta la propia ropa, no perdieron en ningún momento la sonrisa, atendiendo a todo el mundo y ofreciéndose, incluso, a buscar tallas. Y os preguntaréis, es que la gente estaba de fiesta y comprando ropa? Pues sí. Unos días antes, se repartieron en todo Madrid unas Mistery Cards que contenían una cantidad secreta que oscilaba entre los 5 y 100 euros y se podía canjear durante todo el día de ayer en esta tienda. Los invitados, también tenían la suya y aprovecharon la ocasión para usarla en el momento. Y los 100 euros tocaron, doy fe de ello!! (NO, no fue a mí).

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Nuria Riaza, con esta ilustración, que nos regalaron junto a una bolsa de tela, al salir, fue la ganadora del concurso. Pronto veremos sus diseños en una colección de camisetas de Oysho que estoy segura nos van a encantar.

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Ojalá todas las grandes firmas y las grandes empresas, organizasen proyectos de este tipo, porque ahora más que nunca nos tenemos que ayudar los unos a los otros. Hay que fomentar la creatividad, y apoyar a los jóvenes talentos, a los jóvenes emprendedores y a todas esas personas que merecen y necesitan una oportunidad.

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Una no puede acudir a una fiesta de Oysho sin llevar ropa de allí. El vestido que llevo en la imagen es de esta temporada y su precio es 29,99 €, es un vestido básico y aunque ayer lo llevaba combinado con unos tacones, el otro día lo llevaba con unas botas planas y quedaba monísimo también. Yo lo compré en la tienda de Gran Vía, en Madrid, que es la tienda que más frecuento porque tanto la tienda como la atención al cliente me parecen increíbles. Si no lo encuentras en tu tienda más cercana, es importante que recuerdes que Oysho tiene tienda online: http://www.oysho.com, donde puedes encontrar todas sus colecciones y comprar todo lo que quieras en internet, porque te lo mandan de forma gratuita a tu tienda más cercana.

“Las modas pasan, el estilo permanece”. Coco Chanel.

Feliz viernes, amigos!!

Lorena.

Nos necesitamos los unos a los otros…

José Saramago decía: “En verdad aún está por nacer el primer humano desprovisto de esa segunda piel que llamamos egoísmo”, y esta se convirtió en una de mis frases favoritas. El ser humano, aún con el corazón más noble que exista, y con la bondad más garantizada, siempre tiende a ser egoísta. Aunque sólo sea por un momento, aunque sólo sea en una ocasión puntual o con alguien en concreto. El egoísmo, inevitablemente, forma parte de nosotros y forma esa segunda piel de la que hablaba Saramago.

El otro día hablaba con Carmen sobre algunas circunstancias de la vida y de las personas, sobre el egoísmo y también sobre la envidia. Cuándo el ser humano se siente plenamente feliz, aún cabe en él el sentimiento de la envidia. Es así. La envidia sana siempre me ha parecido bonita, es una envidia vestida de sonrisa y amiga de la admiración, de las cosas buenas. La envidia mala, sin embargo, es un verdadero problema. El problema es de quien la siente, y no de quien la provoca, no tengo dudas. La envidia puede llevar a cometer locuras, e incluso muchas veces, aunque sólo sea de forma inconsciente, acabará haciendo daño. En la mayoría de los casos, quien siente envidia se autoconvence de que no es cierto, que simplemente siente indiferencia y que el triunfo o bienestar de otros le trae sin cuidado.

Y entonces, tenemos un problema. Es tan sano vivir alejado de todo eso! No puedo predicar que el ser humano viste de egoísmo y envidia y decir que nunca he experimentado estos sentimientos, resultaría bastante absurdo, no es cierto? El egoísmo, aunque suene mal, lo he sentido, como lo has sentido tú. Es cierto que en muchos momentos de la vida he pensado antes en los demás que en mí, y esto muchas veces me ha traído consecuencias satisfactorias y otras me ha hecho mucho daño, por entregarme a causas no merecidas y personas que no lo merecían. Pero inevitablemente, en otras ocasiones, el egoísmo, aludiendo a su propio significado, me ha hecho pensar en mí antes que en los demás, en mi beneficio y mi bienestar. Supongo, que mientras no sea en exceso, es algo normal.

De la envidia… De la envidia quedaría mal decir que nunca la he conocido, sea del lado que sea. Pero es verdad, que pocas cosas en la vida me han producido envidia. Quizás porque soy una persona, que aún no teniendo mucho, siempre he sido muy positiva, muy conformista y siempre he valorado muchísimo las cosas de mi alrededor. Siempre he sido de valorar lo que tengo, antes que de anhelar lo que me falta. Ahora, no es que tenga poco, porque no lo es, sino que lo que tengo me parece mucho, y soy feliz. Y la envidia no forma parte de mis pensamientos, al menos, que yo sepa. Pero claro… supongo que alguna vez en la vida la habré sentido. Tampoco creo que haya sido víctima ni objetivo de envidia. Soy una persona demasiado extrovertida y eso tiene un blanco y negro claro. O caigo muy bien, o caigo muy mal. Los que no me soportan, es porque no lo hacen, sin más, no es porque me tengan envidia. Por suerte, creo que las personas a las que quiero me soportan bastante, al menos de momento.

La envidia y el egoísmo son dos sentimientos  muy negativos, que siempre intentamos ocultar, siempre renegamos de ellos y pocas veces somos capaces de afirmar que están ahí, acompañándonos en el tiempo, en los pasos y en la vida. Pero están, y no nos podemos engañar. Hay una película que me ha encantado desde que soy pequeña. En ella, la envidia, el egoísmo, la maldad y la superficialidad son los ingredientes principales que hacen sombra a una dulce y tierna historia de amor.

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Basada en la novela Amistades Peligrosas del escritor Choderlos de Lactos, Crueles Intenciones llegó a la gran pantalla en el año 1999 de la mano del director Roger Kumble. 

En Manhattan viven los ricos y poderosos hermanastros Sebastian Valmant (Ryan Phillipe) y Kathryn Merteuil (Sarah Michelle Gellar), a quienes les encanta divertirse haciendo daño a las personas y riendose de los fracasos de los demás, sin soportar, bajo ningún concepto, que alguien pueda reírse de ellos. Su juego de calculadores y perversos se ve entremezclado con la obsesión de ambos por poseerse, en todos los aspectos. Sus vidas cambian cuando, poco antes de empezar el curso, Sebastian muestra a Kathryn una entrevista que se ha publicado sobre la hija de su nuevo director. La dulce y angelical Anette Hargove (Reese Witherspoon) defiende a través de sus palabras el amor verdadero y la importancia de mantener relaciones sexuales sólo cuándo se esté plenamente enamorado y entregado, afirmando que es virgen. Sebastian encuentra en ella su nuevo juguetito y no descansará hasta conseguir cambiar su filosofía de vida. Kathryn observa con una sonrisa, asegurando que su hermanastro, esta vez, tiene las de perder… Las cosas darán un giro inesperado cuando Sebastian empiece a interesarse realmente por Anette y consiga encender la ira de su hermana…

Un triángulo amoroso envuelto por la maldad que no deja indiferente cuando te paras a pensar de lo que es capaz el ser humano con tal de salirse con la suya… De lo que muchas veces es capaz de hacer el egoísmo y la envidia, cuando rozan límites que jamás podrán ser racionales.

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En la vida real, la gente debería ser consciente que todo tiene unos límites para encajar dentro de la cordura y de lo natural, pero sobretodo, sería importante que todos aprendiésemos que es mucho más fácil y satisfactorio vivir alejados de los malos pensamientos, alegrándonos por los triunfos de los demás e intentar celebrarlo con una sonrisa, porque la vida siempre es justa y todo lo que desees se te devolverá. Porque quizás algún día necesites que ese que provoca en ti la rabia, te eche una mano y te ayude a caminar. Porque aunque nos creamos autosuficientes, nos necesitamos los unos a los otros. 

Feliz lunes, amigos.

Lorena.