Nos apagaron las luces…

El martes hoy ha amanecido tranquilo y sereno. Las nubes grises van paseando por la ciudad y mi casa huele a café recién hecho. Hoy te quería contar algo que hace unos días me rompió el corazón en pleno centro de la ciudad.

Me dirigía a casa de una amiga en uno de los barrios más céntricos y de moda de Madrid, cuando pasé por un lugar que siempre me provoca un nudo en la garganta y llama a gritos mis ganas de llorar. Un comedor social. Eran sobre las seis de la tarde y la cola en la puerta daba la vuelta a casi toda la manzana. La mayoría de las veces ni si quiera soy capaz de mirar porque me duele mucho, pero esta vez, quizás por unos segundos que a mi me parecieron eternos, vi los rostros de las muchas personas que esperaban, durante horas, poder comer. La mayoría eran ancianos. Era gente mayor, como podrían ser mis abuelos, o los tuyos. También había gente de mediana edad, como podrían ser mis padres, o los tuyos. Algunos conversaban entre ellos. La mayoría, cabizbajos, guardaban silencio. Me acordé de un reportaje que justo el día anterior había visto en la 2 de TVE, dónde se hablaba de la crisis que nos bombardea y dónde una mujer que había tenido su propia empresa contaba cómo ahogada por las deudas, se había visto obligada a recurrir a comedores sociales para poder comer. Hablaba de la vergüenza que al principio pasaba, no se quitaba las gafas de sol para proteger su imagen, y de lo duro que estaba resultando todo.

Volví a mirar a la cola mientras andaba y observé a los que allí estaban, me pregunté cuál habría sido su historia y entendí lo duro que debía ser todo lo demás como para tener que esperar durante horas en la calle con la esperanza de poder cenar. En un segundo nos imaginé a los que a veces nos quejamos cuando tardan en sacarnos la comida en un restaurante, y sentí vergüenza de mí misma. Me pregunté si ellos, que esperaban, habrían comido ya algo durante el día y me pregunté si al igual que la mujer que aparecía en televisión, también desearían que nadie les reconociese.

Pensé en toda esa gente que mantiene una familia, una casa y muchos gastos con 400 euros. Pensé en todos esos jubilados que con sus pensiones mantienen a hijos y nietos sin rendirse, como hacen mis abuelos, eternos luchadores, que pese a todo, nunca pierden la sonrisa. Y una vez más me dio rabia este país, dónde quienes roban con una sonrisa, vestidos de corbata y montados en coches de lujo, no tienen vergüenza ninguna. Siguen sus dietas caras, sus viajes de lujo, sus ropas de marca, y se ríen. Se ríen mientras roban y mientras creen que representan a millones de personas que han perdido la esperanza. Aún no entiendo por qué no estamos en la calle luchando contra esto cada día.

Y en la esperanza me viene a la mente una película que seguro que muchos de vosotros conocéis. Una de esas películas que hacen que los sueños no mueran, que las ganas de superación nunca se rindan y que la esperanza, sin ninguna duda, es lo último que se pierde, porque al final, la vida, siempre tiene una recompensa.

Dirigida por Gabriel Muccino, y protagonizada por Will Smith (quien fue candidato al Oscar y Globo de Oro como mejor actor) y su hijo Jaden, EN BUSCA DE LA FELICIDAD, se estrenó en 2006. Basada en la historia real de Chris Gardner, cuenta la historia de superación, ilusión y esfuerzo de un hombre que pierde absolutamente todo, su casa, su trabajo, incluso a su esposa. Vagando entre calles y comedores sociales, el protagonista consigue un trabajo interno de corredor de bolsa y tras mil obstáculos, tras mucho sufrimiento, mucho esfuerzo y quizás un golpe de suerte, finalmente acaba convirtiéndose en un hombre de éxito (en la vida real, Gardner consiguió crear su propia empresa multimillonaria de corredores de bolsa). Una de las películas más entrañables y de mayor éxito de los últimos tiempos.

ima063

en-busca-de-la-felicidad1

Quizás la suerte estuvo de su lado, pero lo que está claro es que la suerte no viene a llamar a tu puerta, hay que salir a por ella. Cada uno marca su destino, y aunque intenten ahogarnos debemos tener ilusión y una sonrisa. Sobretodo debemos tener esperanza.

Os cuento esto porque sé que muchos de vosotros me leéis desde fuera de España y quiero que sepáis que ésta es nuestra realidad y que aunque haya gente que se sorprende o se decepciona porque no nos han elegido como sede de unos JJOO, la visión que el mundo tiene de nosotros es real. Vivimos en un país de políticos (sean del partido que sean) corruptos, ladrones y mentirosos. Así son quienes nos representan, esos a los que muchos quisieron darles su voto, confiando y esperando ver un poco de luz dónde todo empezaba a ser demasiado oscuro. Pero las bombillas no se encendieron. Al contrario, a nosotros nos apagaron las luces.

Feliz martes, amigos.

Lorena.

Anuncios

4 pensamientos en “Nos apagaron las luces…

  1. Hola Lorena, he de decirte que me ha encantado este post, aunque también me ha llenado de rabia, la misma que sentimos millones de españoles al ver cómo llevan este país a la ruina.
    He conocido tu blog a través de Diego Domínguez y me declaro, ya de ya, fan tuya.
    A parte he visto que pones Elche entre tus lugares en el twitter y yo vivo aquí! jaja

    Un saludo y sigue escribiendo tan bien como lo haces 🙂

    • 🙂 estudié en la Miguel Hernández y trabajé cuatro años en una tienda de la Corredera. Aunque soy de Valencia, viví cinco años maravillosos en Elx, y siempre sentiré que una parte de mi corazón es ilicitana. Me alegro mucho que te haya gustado el blog!!! Te espero por aquí!! Mil besos a mi querida ciudad de las palmeras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s